FSM-ASIA: En busca del arroz perdido

Las especies de arroz en India llegaron a sumar unas 30.000, pero en la actualidad quedan muy pocas. Es que la destrucción de la biodiversidad es una de las consecuencias de la creciente monopolización de las semillas por consorcios transnacionales.

La actuación mundial de esas empresas motiva también la campaña lanzada por Vía Campesina en favor de la recuperación de las semillas del arroz por los pueblos asiáticos, lanzada en este IV Foro Social Mundial (FSM), que se realiza del viernes de la semana pasada y hasta este miércoles en la occidental ciudad india de Mumbai.

El arroz, uno de los alimentos más consumidos en el mundo, tuvo origen en Asia, pero el comercio de sus semillas en la región es hoy controlado por dos grupos empresariales estadounidenses, que son Monsanto y Cargil, señaló a IPS el secretario operativo de la organización no gubernamental Vía Campesina, el hondureño Rafael Alegría.

Es una paradoja, pues el arroz es asiático pero vendido como "estadounidense". Esa apropiación de la biodiversidad ocurre desde los tiempos del colonialismo. Un ejemplo de ello es la papa, que es conocida en Brasil como "inglesa" pese a que en realidad es originaria del vecino Perú.

La campaña internacional del arroz, lanzada en Mumbai por la importancia de ese alimento en Asia, tiene por fin ayudar a devolver a los campesinos el control sobre las semillas donde lo han perdido y mantenerlo donde aún sobrevive.

"Queremos también que sea reconocido y respetado el conocimiento tradicional de los campesinos e indígenas", que históricamente produjeron sus propias semillas. Alegría comentó, a modo de ejemplo, que el mejoramiento genético que aumenta la productividad no es monopolio de la investigación académica.

Vía Campesina confirmó también en este FSM su defensa de la soberanía alimentaria. "Cada pueblo, sea de un país, una provincia o comunidad local, debe producir sus propios alimentos o no será libre", sostuvo Itelvina Massioli, del Movimiento de los Sin Tierra, de Brasil.

"Un país que no protege su agricultura y la alimentación de su pueblo esta condenado al fracaso", acotó.

"Alimento no es mercancía, sino un derecho fundamental de los seres humanos. Es necesario primero comer, y sólo después se podrá vender", dijo Alegría al aclarar que el movimiento mundial de pequeños agricultores y trabajadores rurales que dirige rechaza la negociación sobre la cuestión agropecuaria en la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Los gobiernos del mundo en desarrollo que buscan, a través de la OMC, eliminar el proteccionismo y los subsidios para abrir los mercados de la Unión Europea, de Estados Unidos y de Japón, repiten "el discurso de la liberalización comercial de los países ricos", criticó.

Es un camino que no soluciona el problema de los campesinos ni de la pobreza, ya que aumentar las exportaciones "sólo acumula capital en las manos de exportadores y especuladores". Los países que históricamente mas venden alimentos son los que concentran mayor cantidad de pobres e India es un buen ejemplo de eso, argumento.

"No estamos contra el comercio, pero reclamamos una inversión de prioridad, produciendo primero para alimentar nuestra población, lo que dinamiza la economía y beneficia el pequeño agricultor", concluyó.

"La OMC debe quedar fuera de la agricultura", coincidió el activista francés Jose Bové, para quien la situación de los campesinos se agravó desde 1986, cuando empezó el proceso de negociaciones globales que culminó en la creación de esa organización, en 1994, tras la llamada Ronda Uruguay.

Los precios agrícolas cayeron y millones de campesinos fueron y siguen siendo expulsados de sus tierras, como ocurre en China desde su reciente adhesión a la OMC, destaco Bové.

Vía Campesina, que reúne además a organizaciones indígenas y de afectados por inundaciones de las represas, trajo a Mumbai cerca de 180 representantes de todo el mundo para participar en el FSM y en actividades paralelas del movimiento.

La reforma agraria es otra bandera agitada por el movimiento campesino en el FSM, pero el reclamo no se aplica en varios países. En Mozambique, la lucha es por "no perder la tierra", de propiedad estatal en su mayor parte, comentó en entrevista con IPS Antonio Tonela, coordinador de programas de la Unión Nacional Campesina.

Los campesinos mozambiqueños luchan para impedir que las tierras sean privatizadas y por el cumplimiento de una ley "progresista" de 1998, señaló Tonela. Esa norma favorece la agricultura familiar y permite a las mujeres tener el control y no sólo el acceso a la tierra en que trabaja.

También en Brasil tener la tierra a su nombre es una conquista reciente de las mujeres de ese país.

Eso es importante para que las campesinas tengan "alguna independencia" y puedan enfrentar los "problemas específicos" de la condición femenina, como la violencia doméstica, comento a IPS Adelia Schmitz, coordinadora del Movimiento de Mujeres Campesinas de Brasil, también presente en el FSM.

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