COMUNICACIONES: Todos quieren gobernar Internet

Cuando un internauta coloca en el navegador nombres pegadizos de páginas de Internet (como www.ipsnoticias.net), o envía un mensaje de correo electrónico, difícilmente se detenga a pensar que son posibles por el Sistema de Nombres de Dominios.

Los dominios son sufijos que establecen referencias geográficas (por ejemplo, .ar para Argentina) o genéricas (.com para actividades comerciales, .org para las que no tienen fines de lucro, .gov para las gubernamentales, entre otros).

El sistema que administra esos nombres no funciona solo. ¿Cómo asegurarse de que la tarea se realice con pericia técnica, independencia y ecuanimidad política? Con tantos intereses económicos y políticos en Internet, ¿cómo garantizar que los recursos limitados de números y nombres se asignen con equidad?

La administración de la red (web o net en inglés) estuvo en manos de Estados Unidos desde sus orígenes en ese país, a fines de 1969, a partir de un proyecto de seguridad militar conocido como ARPANET.

Las cuestiones militares quedaron confinadas a otras redes y ARPANET se incorporó a la NSFNET (red de la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos). El principio básico era la trasmisión de datos entre computadoras distantes, utilizando conexiones telefónicas.

En 1990, la NSFNET tenía 100.000 servidores. En Europa se creó la primera página web, y en 1993 se concibió el primer programa para navegar por páginas web, Mosaic.

La red había dejado de ser estadounidense. Al inicio, sus normas fueron establecidas por pequeños grupos y personas interesadas. Adoptaron la cultura de una Internet abierta y el consenso como norma para decidir. Empresas y gobiernos no les prestaban atención.

Con el crecimiento de la red, se vieron forzadas a delegar trabajo en organizaciones más grandes, e intentaron sostener aquellos valores. Pero las corporaciones ya tenían un peso enorme en Internet, y querían participar en las decisiones.

”Tuvimos éxito en difundir las bondades de Internet. Es natural una evolución. Los académicos y las organizaciones no gubernamentales no íbamos a poder estar solos en el ciberespacio por mucho tiempo”, dijo a IPS el especialista mexicano Alejandro Pisanty, vicedirector del consejo directivo de la Corporación para la Asignación de Nombres y Números en Internet (ICANN, por sus siglas en inglés).

Tres organizaciones que se ocupan de distintos aspectos del funcionamiento de la red.

El Consorcio de la World Wide Web (W3C) establece normas sobre capacidad de acceso, interfaz del usuario y arquitectura.

El Grupo de Trabajo sobre Ingeniería de Internet (IETF por sus siglas en inglés) fija normas técnicas básicas, y cualquier persona puede participar en él, por correo electrónico.

Pero ”en los últimos tiempos la IETF ha recibido más presión de empresas que piensan que la política implementada, destinada a llegar a un público mayor, la vuelve demasiado lenta”, dice un documento de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC), red pionera de la sociedad civil en materia de comunicación electrónica.

Según la APC, esa presión ”proviene también de diversos gobiernos y agencias de seguridad estatales que buscan imponer (al IETF) responsabilidades legales para incluir cuestiones como instalaciones dedicadas a la intervención en líneas de comunicación y de rastreo de usuarios”.

Y además está la ICANN, cuya tarea es administrar el crucial Sistema de Nombres de Dominio. Fue creada por el Departamento de Comercio de Estados Unidos en 1998 para traspasarle sus funciones en un periodo de ocho años, hasta 2006.

Con sede en California, al sudoeste de Estados Unidos, es una organización sin fines de lucro conformada por representantes de empresas, universidades, técnicos y sociedad civil, que decide por consenso.

La ICANN abrió la competencia en el registro y administración de nuevos dominios, tras años en que la firma estadounidense Network Solutions ejerció un monopolio cedido por Washington, al incorporar a cinco compañías nuevas, y prometió habilitar a 52 más.

También estableció un arbitraje de reclamos por marcas registradas en los dominios, que ha recibido críticas de propietarios y de la sociedad civil. En 2001 aceptó siete nuevos nombres de dominios -entre ellos .info y .biz- y rechazó otros 35, lo cual también causó quejas.

El último problema saltó en septiembre, cuando la compañía VeriSign, que opera bases de datos de los dominios .com y .net., lanzó un servicio que redirigía a los usuarios, cuando escribían mal una dirección de esos dominios, a su propio motor de búsqueda, en el cual vendía publicidad.

Esto burlaba filtros para eliminar el correo electrónico ”basura” (con publicidad indeseada), y ocasionó una cadena de problemas e intentos de remediarlos. Tras una amenaza de juicio de la ICANN, VeriSign suspendió ese servicio.

Tomar decisiones por consenso no es sencillo cuando los integrantes representan intereses encontrados. Pero según ICANNwatch.org, un grupo de vigilancia de la institución, el gran problema del sistema de dominios es su falta de transparencia.

”Además de eludir mecanismos gubernamentales de control, en gran medida la ICANN no tiene que rendir cuentas” ante accionistas o donantes, ”como las corporaciones y las organizaciones sin fines de lucro” y no afronta competencia, sostuvo ese grupo.

En el último año, la ICANN fue torpedeada en las negociaciones previas a la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, que sesiona esta semana en Ginebra.

Los gobiernos de China, Brasil y Sudáfrica, entre otros, cuestionaron que mantuviera vínculos contractuales con el gobierno de Estados Unidos, que el peso de ese país en ella fuera excesivo, que se manejara preponderantemente en inglés y que en su dirección no estuviera debidamente representado el Sur en desarrollo.

Reclamaban la creación de una institución intergubernamental o una agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para supervisar Internet. Estados Unidos y la Unión Europea se opusieron a la idea.

En reuniones el sábado en Ginebra, los gobiernos acordaron incluir en el borrador de declaración final de la Cumbre un par de párrafos sobre la necesaria participación de empresas, científicos, sociedad civil y gobiernos.

En ese marco, destacaron que los gobiernos tienen el derecho soberano de regir las políticas nacionales relativas a la red, y de incidir en las internacionales.

En el plan de acción de la Cumbre se recomienda al secretario general de la ONU que establezca un grupo de trabajo sobre la gobernanza de Internet, que deberá elevar propuestas concretas para 2005, cuando se celebre en Túnez la segunda parte de la reunión.

”La gobernanza de Internet es un tema muy amplio, que incluye asuntos como el spam (correo basura), los delitos cibernéticos, los impuestos, el respeto a la vida privada, y muchos más”, sostuvo Pisanty, vicepresidente del consejo directivo de la ICANN.

”En los últimos días, este tema se ha visto reducido a la coordinación del sistema de nombres de dominio y las direcciones numéricas de Internet”, que ya ”se lleva a cabo eficazmente”, añadió.

Según Pisanty, ”instituciones académicas y sociales del Sur tienen una participación intensa”, incluso ”más allá de los mínimos previstos por las reglas de diversidad geográfica”.

Y al comité gubernamental de la institución ”se incorporan continuamente gobiernos del Sur, con una acción que progresivamente comprende mejor los asuntos a tratar”.

Otros actores de la comunidad de Internet ven con recelo la posibilidad de crear un nuevo organismo.

”Hay una historia de un modelo basado en autogestión”, muy ”difícil de adoptar en un organismo intergubernamental”, y ese modelo ”ha sido muy exitoso, porque hemos podido incidir en él””, dijo a IPS el director ejecutivo del Registro de Direcciones de Internet para América Latina y el Caribe (LACNIC), Raúl Echeberría.

LACNIC es una organización sin fines de lucro que administra el espacio regional de direcciones IP (los números que identifican a cada computadora para su eventual conexión a Internet).

Existen organizaciones similares en Asia, Europa y América del Norte, y todas tienen representantes en consejos de la ICANN.

”Hay un proceso de transición hasta 2006. Muchas funciones han pasado a la ICANN, y su proceso de separación de Washington es sin retorno”, opinó Echeberría.

A su juicio, uno de los cambios fundamentales de los próximos dos años debería ser la reubicación de los 13 estratégicos root servers (servidores que hacen funcionar el sistema de dominios), la mayoría concentrados en Estados Unidos.

Para la APC, lo importante es que las decisiones se tomen de manera abierta, con participación y supervisión de todas las partes.

Aunque la ICANN adhirió al principio de elecciones mediante la propia red para la mitad de los 18 cargos de su consejo directivo, sólo cinco integrantes se han nombrado de esa manera.

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