DESARROLLO: Globalizar lucha civil para ampliar la democracia

Con un llamado a globalizar la resistencia civil para poner límite a la ”hegemonía del fascismo social”, el catedrático portugués Boaventura de Sousa Santos inauguró en Colombia el tercer Foro Social Mundial Temático.

Esta edición del Foro Social Mundial Temático (FSMT), que reúne a 3.500 delegados hasta este viernes en la septentrional ciudad colombiana de Cartagena de Indias, gira en torno a cuatro asuntos de los que Colombia es un laboratorio social, como son democracia, derechos humanos, guerra y narcotráfico.

”No podríamos encontrar un país mejor para tratar estos temas. Es importante proyectar internacionalmente a Colombia como una nación con una sociedad civil activa y, al mismo tiempo, violenta, que está atravesada por conflictos no institucionales tremendos”, dijo De Sousa Santos a IPS.

En la conferencia inaugural del FSMT, el profesor comentó, al explicar el surgimiento de lo que llama fascismo social, que tras finalizar ”la tensión creativa” entre capitalismo y socialismo, a fines de los años 80, crecieron las desigualdades y ”la capacidad de los poderosos para decidir sobre la vida de los débiles”.

Ante ese nuevo régimen, ”que no es político sino social”, los más pobres no tienen opción, ante lo cual deben organizarse y resistir con creatividad, apuntó.

”Necesitamos un pensamiento alternativo de alternativas”, para que ”el mundo sea menos confortable para el capitalismo” y en el que ”la vida humana recupere la dignidad”, reclamó De Sousa Santos, profesor de las universidades de Coimbra, de Portugal, y de Wisconsin, de Estados Unidos.

El catedrático portugués habló el lunes ante un atento auditorio de juristas, maestros, alcaldes, líderes campesinos, indígenas, sindicalistas, de organizaciones de mujeres, de jóvenes, y de desplazados de la guerra civil, todos los cuales parecían resumir su demanda de ”mayor trasculturalidad y demodiversidad”.

Por eso los invitó a reinventar la democracia, combinando formas representativas y participativas, tal como lo han hecho comunidades y autoridades de la meridional ciudad brasileña de Porto Alegre, donde los presupuestos de inversión local son consultados y sujetos a un plan de desarrollo concertado.

También citó experiencias de Mozambique y de India, además de poner como ejemplo a comunidades de paz de San José de Apartadó, en el noroeste de Colombia, donde sus habitantes optaron por la neutralidad ante ataques de guerrilleros izquierdistas y paramilitares de derecha que se disputan esa zona fronteriza con Panamá.

”En los últimos años se confirmó la advertencia hecha en los comienzos del Foro Social Mundial (FSM) en el sentido de que el neoliberalismo no era un pensamiento único, que había resistencias y que éstas se podían globalizar también”, sostuvo este experto que durante la última década ha sido un punto de referencia recurrente sobre la globalización.

”En todo el mundo las organizaciones sociales y no gubernamentales estamos resistiendo”, y prueba de ello es que se han realizado tres FSM, más de 20 foros nacionales y regionales y tres foros temáticos, como este que se lleva a cabo en Cartagena de Indias.

Esta reunión de Colombia es en preparación del cuarto FSM, a celebrarse en enero de 2004 en la ciudad india de Mumbay (ex Bombay).

Sin embargo, De Sousa Santos advirtió que la profundización de una lucha radical y global por la democracia sólo será posible en la medida en que las organizaciones que confluyen en el movimiento del FSM apliquen la democracia a su interior y con sus pares.

”Si la participación es la llave para desarrollar la globalización de la solidaridad, la democracia de alta intensidad es un prerrequisito”, comentó el experto portugués a IPS.

También coincidió con Pedro Santana, presidente de la Corporación Viva la Ciudadanía, a cargo de la secretaría técnica del evento, y miembro del Consejo Internacional del FSM, en la necesidad de ”refundar la Organización de las Naciones Unidas para que sean de los pueblos y no sólo de los Estados”.

En ese sentido, indicó que la invasión lanzada el 20 de marzo por Estados Unidos y Gran Bretaña contra Iraq fue un ataque ”muy directo a la única organización que, de alguna manera, intenta crear una multilateralidad relativamente democrática”.

La invasión y posterior ocupación ”confirmó la voluntad de los Estados Unidos de llegar al grado cero del derecho internacional, del respeto por las convenciones y tratados y de imponerse como el país hegemónico, unipolar, sin posibilidades de competencia internacional”, puntualizó.

De Souza Santos agregó que ese antecedente es ”muy peligroso” para el mundo en general, y para el continente americano en particular ”porque no se sabe si lo que está pasando en el Medio Oriente puede pasar también en Latinoamérica”.

Advirtió señales de una creciente militarización, que ”vemos muy claramente aquí en Colombia”, donde ”en este momento el gobierno (de Alvaro Uribe) parece seguir una estrategia política o un proyecto político que tiene semejanzas muy grandes con el proyecto de (George W) Bush”, presidente de Estados Unidos.

En Washington y en Bogotá, el proyecto político apunta a ”hacer de la lucha contra el terrorismo la lucha principal” con lo que se soslaya la erosión de los derechos sociales, del contrato social, que tiene que ser incluyente y no excluyente, comentó.

El colombiano ”es un proyecto político que tiene algunas afinidades electivas con el proyecto de Bush: autoritario, represivo y de ninguna manera un proyecto de contrato social”, reiteró.

El tema de la democracia con el que se abrió el FSMT es transversal a los otros que conforman la agenda, pues ”este es un movimiento político” que cuestiona una democracia en la que ”los ciudadanos están distanciados de los ejes económicos y no tienen garantizados los derechos mínimos”, explicó Santana.

Entre el martes y el viernes el Foro se desarrolla a partir de conferencias centrales sobre los cuatro temas de la agenda y se denominan ”Guerras, terrorismo, resistencia y paz”, ”Derechos Humanos”, y ”Narcotráfico, Política Antidrogas, Cultivos de usos Ilícito e Iniciativas alternativas”.

Paralelamente se llevarán a cabo paneles de expertos y mesas de controversia, para ofrecer un amplio espectro de opiniones recoger aportes a la búsqueda de salidas y soluciones.

Además, se organizan talleres en los que se confronta la teoría y la practica para avanzar en la transición ”de la tecnoburocracia a tecnodemocracia”, en una suerte de ”ecología de saberes”, como dijo De Sousa Santos al invitar a las alianzas estratégicas y a la búsqueda de oportunidades políticas.

”El Estado puede ser un enemigo o un aliado”, todo depende de la capacidad de marcar los límites y manejar las contradicciones. ”Hay que ser prácticos”, recomendó.

El FSMT también es motivo de encuentros sectoriales internacionales: ambientalistas, sindicalistas, educadores, campesinos, indígenas, y mujeres se dieron cita en Cartagena.

La programación incluye un campamento infantil y juvenil que congrega a 600 delegados provenientes de diversas regiones del país, algunos de cuyos participantes ya dieron muestras del espíritu contestatario que los anima.

”Pedimos a los adultos que no se refieran al forito sino al foro de los niños y niñas”, expresaron esos jóvenes en el acto de instalación.

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