La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugirió este jueves a la población mundial preguntas para los gobiernos sobre medidas sanitarias contra la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) o enfermedad de las vacas locas.
Esas preguntas, divulgadas en un documento presentado por la principal experta de la OMS en esa enfermedad, Maura Ricketts, se refieren a controles de la carne para el consumo, en especial en países importadores de ese alimento, y de las raciones para el ganado.
La OMS alegó que conocer la respuesta a esas preguntas es crucial para proteger la salud pública, pero también para restaurar cuando corresponde la confianza de los consumidores de carne.
Muchos de esos consumidores cambiaron sus hábitos alimentarios por temor a la EEB, desde la detección en Gran Bretaña en 1996 de una enfermedad humana que probablemente se debe a consumo de carne o derivados cárnicos provenientes de animales afectados por ese mal del ganado.
La EEB es una enfermedad fatal transmisible del ganado, que ataca el cerebro y causa degeneración progresiva del sistema nervioso tras un largo periodo de incubación, de 4 a 5 años tras la infección. Su agente patógeno causa enfermedades similares a ovejas y cabras.
Ricketts explicó que sólo la mitad del cuerpo de los vacunos es vendida sin procesar como alimento, y que las grasas y proteínas del resto son empleadas para otros productos.
Desde los años 20 del siglo XX, parte de las proteínas suelen ser recicladas para producir raciones, y muchos piensan aún que ese proceso es una forma eficiente de evitar el desperdicio de nutrientes, pero en él está el meollo de la difusión de la EEB, afirmó.
Las raciones producidas de esa forma se exportan desde países en que existe EEB a otros carentes de los controles necesarios para prevenir la propagación de la enfermedad, explicó Ricketts.
Además, no ha sido posible identificar a todos los países que cosumieron raciones de ese tipo producidas en Gran Bretaña, debido a que algunos de los compradores reexportaron el producto con nuevos envases o nuevas denominaciones, lamentó.
La ausencia de adecuadas evaluaciones de riesgo podría conducir a graves problemas comerciales para algunos países, indicó la especialista.
Hasta ahora no se ha hallado un tratamiento eficaz ni procedimientos de diagnóstico precisos contra el mal detectado en seres humanos en Gran Bretaña en 1996, que es una variante del proceso degenerativo del cerebro llamado enfermedad de Creutzfeld- Jakob.
Expertos piensan que esa enfermedad ha causado la muerte de por lo menos 122 personas.
Este año se detectaron los dos primeros casos probables de ese mal en Canadá y Estados Unidos, ambos en personas que residieron en Gran Bretaña.
Algunos especialistas piensan que el contagio a humanos del agente de la EEB se produce al consumir alimentos elaborados a partir del procesamiento mecánico de residuos vacunos, como algunas hamburguesas y salsas.
La mayoría de los afectados por la variante de la enfermedad de Creutzfeld-Jakob han sido jóvenes, y son precisamente los jóvenes quienes más consumen ese tipo de alimentos.
La expansión de la EEB incluye cinco casos detectados en Japón, y algunos en Eslovaquia, Eslovenia y República Checa.
Uno de los procedimientos sugeridos por la OMS para combatir la epidemia es la total prohibición del uso de raciones elaboradas mediante reciclaje. Otros son reforzar controles sanitarios, incluyendo los efectuados en mataderos.
Ricketts alertó sobre los peligros de alimentar con raciones recicladas a ovejas, cuya vulnerabilidad al contagio por esa vía se ha demostrado en experiencias de laboratorio. (


