La Asamblea Mundial de la Salud, máximo organismo deliberativo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), podría abrir para su firma en mayo la proyectada convención internacional sobre el control del tabaco.
La directora general de la OMS, Gro Harlem Bruntland, y el presidente del cuerpo de la organización multilateral a cargo de la negociación del convenio, el brasileño Luiz Felipe Seixas Correa, presentaron este miércoles el texto que analizarán los delegados de 192 países en la Asamblea.
La sexta sesión del cuerpo negociador se celebrará del 17 al 28 de febrero, y la Asamblea Mundial de la Salud se reunirá en mayo.
Correa afirmó que el texto provisorio no es duro ni blando, débil ni fuerte, sino efectivo, basado sobre principios adecuados de salud pública y un sólido compromiso respecto de las dimensiones internacionales del problema, las legislaciones nacionales y la cooperación multilateral.
El representante brasileño indicó que al elaborar el proyecto de convenio no intentó resolver los posibles conflictos entre ese texto y los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio (OMC), pues, dijo, ese enfoque sería infructuoso.
El artículo 13 del proyecto reafirma que todas las partes de la convención estarán comprometidas a restringir la publicidad del tabaco y permite a los países que lo deseen eliminar por ley los avisos que crucen sus fronteras por medios electrónicos.
Además, alienta a los países a prohibir totalmente la publicidad del tabaco y a convertir ese compromiso en una obligación internacional.
Las partes deberán considerar la elaboración de un protocolo que establezca medidas apropiadas para la eliminación de la publicidad transfronteriza, la promoción y el patrocinio del tabaco, que requerirá colaboración internacional, agrega ese artículo.
Bruntland explicó que la intención del proyecto de convenio es establecer un marco que facilite las aciones nacionales contra el tabaco y que permita fortalecer los compromisos internacionales a través de protocolos.
La conductora de la OMS confía en que uno de los primeros protocolos de esta convención marco aborde el problema del comercio ilícito del tabaco.
Hemos hecho excelentes avances hasta ahora y confío en que podremos preparar la convención para que la próxima Asamblea (Mundial de la Salud) la adopte, dijo Correa en una conferencia de prensa brindada este miércoles junto con Bruntland.
Correa destacó que el proyecto de convenio permitiría a un país que prohíbe la publicidad de tabaco mantener esa restricción respecto de los avisos que procedan desde el extranjero.
De todos modos, el presidente de la comisión negociadora admitió que eso no resolverá las disputas que ya enfrentaron al cuerpo con la Organización Mundial del Comercio (OMC) por las restricciones que contendría el convenio en materia de publicidad y mercadotecnia.
Además, agregó, no será posible dirimir el conflicto sólo dentro de la OMS, agregó.
El texto propuesto contiene obligaciones a las que se calificó de mínimas y en el proceso se eliminaron todas las referencias a la relación entre la OMS y tratados internacionales anteriores y vigentes, como los firmados en el marco de la OMC.
Estos asuntos son dirimidos adecuadamente por la Convención de Viena sobre la Ley de los Tratados, que establece la prevalencia entre normas de derecho internacional, indicó Correa en la nota introductoria al proyecto.
La iniciativa a debate en la OMS, cuestionada en distintas etapas de la negociación por la industria tabacalera y por cultivadores de algunos países, se propone dictar normas internacionales para poner freno a la publicidad, la promoción, la venta y el contrabando de los productos del tabaco.
Algunas organizaciones no gubernamentales, como la Red por la Responsabilidad de las Transnacionales del Tabaco (NATT), han calificado de demasiado débil a diversos textos presentados por Correa.
El consumo de tabaco es responsable de la muerte de 4,9 millones de personas por año en el mundo. Por eso un convenio vigoroso puede salvar muchas vidas, pero, cuanto más se tarde, las defunciones aumentarán y más niños adquirirán el hábito de fumar, previno Brundtland el año pasado.
Con las tasas actuales de consumo se proyecta un número de decesos anuales de 10 millones para 2020. Sin embargo, el director ejecutivo de la OMS, Derek Yach, opinó que esa cifra puede subestimar la gravedad del fenómeno.
Las tendencias de las tasas de mortalidad relacionadas con el tabaco se basan en los patrones de consumo vigentes entre 10 y 20 años atrás. Las dos variables principales para determinar la tendencia son los indicadores de consumo en la juventud y los de abandono del hábito de fumar entre los adultos, explicó Yach. (


