ESTADOS UNIDOS-IRAQ: Una guerra inminente e irreal

En los corrillos de Washington predomina la sensación de que Estados Unidos lanzará en febrero o marzo una guerra contra Iraq, con o sin autorización de la ONU, pero el gobierno de George W. Bush se ha esforzado muy poco para que la población respalde esos planes.

La reanudación del programa de desarrollo nuclear de Corea del Norte relegó a Iraq de la portada de los periódicos. Mientras, muchos políticos, gobiernos aliados de Estados Unidos y expertos se preguntan por qué invadir Iraq sería mejor que contener a ese país por otros medios.

Pero el presidente Bush y otros altos funcionarios siguen en la cresta de la ola bélica, visitando bases militares y declarando que el país está pronto para la guerra.

La televisión muestra todos los días imágenes de familias que acuden a despedir a soldados, que por decenas de miles se dirigen hacia el Golfo. En caso de mantenerse el ritmo actual, a comienzos de febrero habrá 200.000 soldados, pilotos e infantes de marina estadounidenses apostados en países cercanos a Iraq.

La sensación de inevitabilidad de la guerra se consolida por declaraciones de funcionarios de rango medio que, por su posición, conocen los planes bélicos.
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El presidente de la Junta de Políticas de Defensa de la Secretaría (ministerio) de Defensa (Pentágono), Paul Wolfowitz, dijo a la prensa no tener dudas de que la guerra comenzará no más allá de marzo, con o sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).

Mientras, el ex secretario de Estado (canciller) George Shultz, asesor de la consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, dijo al diario local The Washington Times que Bush irá a la guerra aunque inspectores de la ONU no encuentren evidencias de la existencia de armas de destrucción masiva en Iraq.

Bush ha postulado durante tanto tiempo la necesidad de desalojar al presidente iraquí Saddam Hussein del poder que cualquier cambio de planes sería letal para su credibilidad en el ámbito internacional.

Sin embargo, no todo lo que sopla en Washington son vientos de guerra en el Golfo, pues la erupción de una crisis nuclear en Corea del Norte eclipsó a Iraq como el ”peligro más claro y real” de la actualidad.

Iraq podría poseer armas de destrucción masiva e incluso un programa de desarrollo de armas nucleares, aunque hasta ahora no haya evidencia al respecto. En cambio, las agencias de inteligencia estadounidenses creen que Corea del Norte ya posee una o dos bombas atómicas y que podría fabricar media docena más este año.

Además, al contrario que Iraq, Corea del Norte tiene misiles de mediano y de largo alcance capaces de detonar sus bombas en Seúl, la capital de Corea del Sur ubicada a sólo 60 kilómetros de distancia de la frontera, sino también a Japón y posiblemente a los territorios estadounidenses de Hawaii y Alaska.

El desafío de Corea del Norte sembró dudas sobre los planes de guerra estadounidenses incluso entre connotados dirigentes derechistas del gobernante Partido Republicano, como el ex candidato a la vicepresidencia y ex diputado Jack Kemp.

”Parece ser algo cada vez más sostenido por los funcionarios de Washington que, aun cuando el gobierno iraquí coopere con los inspectores de desarme, la guerra es inevitable. ¿Pero por qué la guerra debe ser inevitable?”, escribió Kemp en el diario estadounidense The Washington Times.

”También parece haber consenso de que, a menos que Corea del Norte haga algo terrible como atacar a algunos de sus vecinos, se buscarán siempre opciones no militares. ¿Por qué esta postura razonable no se aplica también con Iraq?”, añadió.

Pero el gobierno de Bush hasta ahora hizo muy poco para responder a estas preguntas, cada vez más comunes entre los estadounidenses.

Estados Unidos es presionado por sus aliados asiáticos, Corea del Sur y Japón, para que ”dialogue”, pero no ”negocie” con Corea del Norte, aunque el gobierno de Bush se esfuerza por atraer la atención mundial e interna sobre la crisis con Iraq.

No se han hecho encuestas públicas importantes sobre Iraq desde Navidad, pero expertos con acceso a encuestas privadas afirman que el apoyo de los estadounidenses a una ofensiva contra el gobierno de Saddam Hussein decayó bastante, en especial debido a la crisis con Corea del Norte.

Las encuestas, durante la mayor parte del año pasado, mostraban que al menos que dos tercios de los entrevistados en Estados Unidos apoyaban la invasión a Iraq, pero sólo si era autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU o respaldada por los principales aliados de Washington.

Menos de 30 por ciento de los estadounidenses encuestados apoyaban una acción unilateral.

La última consulta importante, realizada antes de Navidad por el diario estadounidense Los Angeles Times, descubrió que la mayoría de los encuestados creen que Iraq desarrolla armas nucleares, pero más de 70 por ciento admitieron que no hay evidencias de esa acusación.

Uno de los principales argumentos de Bush en el caso de Iraq era la comprobación de que Bagdad adquirió miles de tubos especiales de aluminio que se usan en bombas nucleares.

Pero ese argumento se desmoronó cuando el director de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Mohammed El Baradei, dijo el jueves que los tubos fueron usados para fabricar cohetes en experimentos.

Además de las dudas sobre la justificación de una guerra, el gobierno de Bush todavía no ha puesto en claro qué es lo que hará ”el día después” de la invasión.

En un popular programa televisivo, tres de cuatro renombrados periodistas conservadores de Estados Unidos, incluyendo a David Broder, del diario The Washington Post, coincidieron en que la invasión es inevitable, pero será un error de Bush.

”Creo que Bush está decidido a cambiar el régimen en Bagdad, y creo que eso será sólo posible por la fuerza. Pero creo que ese es el comienzo de una serie de problemas para nuestro país, y no el final”, afirmó Broder.

”Yo creo que al final de cuentas habremos ganado una guerra y perdido la paz”, dijo por su parte Robin Wright, de Los Angeles Times, especializado en las relaciones de Estados Unidos con los países islámicos.

La edición en Internet de la revista Time realiza una encuesta sobre cuál es la principal amenaza actual a la paz mundial. Por alguna razón, la revista incluyó a Estados Unidos en la lista de opciones.

Estados Unidos lideraba esa encuesta hasta el 11 de este mes con 60,7 por ciento de los votos.

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