SALUD-BRASIL: Mujeres con VIH reivindican su derecho a ser madres

La brasileña Sumaia dos Santos Dias fue convencida de esterilizarse a los 24 años, cuando dio a luz a su tercer hijo, por ser portadora del virus que causa el sida, y ahora trabaja para que a otras mujeres no les ocurra lo mismo.

Boa Vista, donde vive Dias, es la capital del estado de Roraima, en el amazónico extremo septentrional del país, cercana a la frontera con Venezuela y uno de los lugares de Brasil más alejados de las grandes ciudades cosmopolitas como Río de Janeiro y Sao Paulo. Allí hay poca información sobre casos como el suyo.

Dias no contagió a su hijo pero ”fue inducida” por el médico que la asistió a esterilizarse mediante una ligadura de trompas, con el argumento de que ”pondría en peligro la vida de un inocente” o lo dejaría pronto huérfano y desamparado, dijo a IPS.

”Me sentí coartada, acorralada, como si me acusaran de diseminar la enfermedad por ser madre”, contó Dias, cuyo marido la había contagiado y murió después del nacimiento de ese hijo.

Ese médico ”me quitó el derecho de ser madre otra vez”, señaló Dias.

La presión para que la mujer aceptara esterilizarse fue también social, luego de que su caso se comentara en el hospital y de que el laboratorio que comprobó que estaba infectada por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) permitiera la divulgación de ese dato confidencial, ”por falta de ética”, añadió.

Ahora, seis años después, ella vive bien tomando seis píldoras diarias de medicamentos antirretrovirales, que frenan el desarrollo del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida). Su remuneración como funcionaria del gobierno estatal le permite criar sus hijos de 11, siete y seis años.

Dias quiere que su experiencia sea útil a otras personas, y por eso se incorporó a la Red de Ciudadanas Positivas, infectadas por el VIH, a quienes la Coordinación de Enfermedades de Transmisón Sexual y Sida (CETSS) del Ministerio de Salud capacitó y movilizó para promover la prevención de ese mal.

En la noroccidental región de la Amazonia hay muchos casos de esterilización de mujeres portadoras del VIH, aseguró la activista, quien dijo haber conocido numerosas ”historias parecidas” a la suya al recorrer Roraima y otros estados de esa región.

El motivo suele ser la recomendación de un médico, que suena como una sentencia para las mujeres poco informadas, porque ”él es la autoridad, quien ha estudiado”, explicó.

Pero esas recomendaciones no son compartidas por la CETSS, que se propone defender los derechos reproductivos de las infectadas por el VIH.

”No le toca al profesional de la salud definir si esas mujeres pueden tener hijos, sino ofrecerles todos los elementos para que ellas mismas decidan”, dijo a IPS Katia Souto, responsable de cuestiones de género de la CETSS.

Para eso el Ministerio asegura la distribución del AZT y otros medicamentos que reducen casi 90 por ciento la probabilidad del contagio llamado vertical (de madre a hijo) del VIH.

Ese virus no elimina el derecho a la maternidad, y cuando sólo el hombre de una pareja heterosexual está infectado, el procedimiento de fertilización in vitro permite a la mujer tener hijos sin riesgo de contagio, según se ha comprobado en Brasil y otros países, señaló Souto.

Un ejemplo de buena asistencia para la reproducción con mínimo riesgo es el del meridional municipio de Sorocaba, a 90 kilómetros de Sao Paulo y con medio millón de habitantes, destacó.

El programa municipal de enfermedades de transmisión sexual y sida aplicado en Sorocaba desde 1998 logró reducir el contagio vertical a sólo dos por ciento, y puede obtener resultados aun mejores, dijo a IPS José Ricardo Pio Marins, médico especialista en enfermedades infecciosas que coordina ese servicio.

Esa reducción es muy significativa, ya que el porcentaje de contagio vertical en ausencia de acciones preventivas es de 20 a 30 por ciento en el parto, y otro 20 por ciento durante la lactancia.

El actual riesgo en Sorocaba de transmisión del VIH de madre a hijo es sólo un poco mayor que el de malformación congénita en recién nacidos, superior a uno por ciento, subrayó Marins.

Eso se logró mediante la administración de antirretrovirales a las embarazadas portadoras del VIH, por lo general a partir de la decimocuarta semana de gestación, y la práctica sistemática de operaciones cesáreas, antes de la fecha probable de parto, explicó.

El éxito depende del diagnóstico a tiempo de la infección, y de la disposición de las embarazadas a tomar los medicamentos, indicó el especialista.

Muchas veces hay resistencia al tratamiento preventivo, y es necesario realizar un intenso trabajo de persuasión, que a veces involucra al compañero de la embarazada, apuntó.

El programa municipal de Sorocaba ofrece a las mujeres un servicio de salud con transparencia, que informa sobre ”ventajas, riesgos y alternativas” para facilitar una opción responsable, aseguró Marins.

Ignorar el deseo de reproducción y la sexualidad de las infectadas ”sería una equivocación”, y además tener un hijo puede estimularlas a cuidar más su salud y mejorar su calidad de vida, arguyó.

La atención a las embarazadas portadoras del VIH es cada vez más importante para la prevención, debido a las actuales tendencias a la feminización de la epidemia y al aumento de los embarazos de niñas y adolescentes.

En Sorocaba son atendidas cada año unas 50 embarazadas con el virus, y en los últimos años el promedio de edad de esas pacientes tiende a disminuir, indicó Marins. (FIN/IPS/mo/mp/he/02

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