La compasión es el único remedio eficaz contra el terrorismo según el Dalai Lama, líder espiritual del budismo tibetano, cuyo mensaje se difunde en un festival en la capital india.
El Dalai Lama, premio Nobel de la Paz en 1989, organiza desde hace años festivales cada diciembre en la septentrional ciudad india de Dharamsala, donde formó en 1959 un gobierno tibetano en el exilio junto con miles de sus seguidores, tras liderar una fallida insurreción contra el dominio de su país por parte de China.
Este año, el Festival Tibetano de la Compasión se realiza por primera vez en Nueva Delhi, aunque el líder religioso no estuvo presente en la inauguración, el jueves. Sólo participará en la ceremonia de clausura, el próximo miércoles, cuando pronunciará un discurso titulado Compasión: un antídoto contra el terrorismo.
El festival parece a primera vista puramente cultural, y ofrece desde medicamentos tradicionales a asesoramiento para la meditación, en un ambiente amistoso lleno de personas sonrientes, entre ellas Dolma Tsering, elegida Miss Tibet en octubre en un modesto concurso de belleza realizado en Dharamsala.
Pero los organizadores aspiran a las exposiciones y debates realizados en ese marco tengan efecto directo sobre la condición humana y el futuro de la humanidad, aunque muchos los consideren polémicos desde un punto de vista político.
La diversidad de las actividades previstas es deliberada, explicó a IPS el representante en Nueva Delhi del Dalai Lama, Tashi Wangdi.
Será una mezcla de espiritualismo, discursos, cultura, exhibición de películas y un concurso infantil de pintura, entre otros contenidos, presidida por la idea de que todo individuo es responsable de la paz y la no violencia, indicó.
El tema central del discurso del Dalai Lama, cuyo título significa Océano de Sabiduría, será que la violencia se produce debido a falta de comprensión de la básica naturaleza de la condición humana y de la esencial interdependencia de las personas que viven en este mundo, adelantó Wangdi.
Para vivir en paz, uno no puede aspirar a que las cosas sean por completo a su manera, y siempre debe respetar a las demás personas, añadió.
Ese es el infrecuente enfoque sobre la naturaleza de los conflictos humanos del actual Dalai Lama, quien es según sus seguidores la encarnación número 14 del Buda de la Compasión en los últimos 360 años.
El festival es parte de un conjunto de actividades realizadas en numerosos países con la intención de celebrar esos 360 años de sucesivas encarnaciones.
Las actividades en India no sólo son importantes porque se trata de la actual residencia del Dalai Lama, sino también porque la doctrina budista de la compasión tuvo su origen en el país, antes de ser difundida en Tibet en los siglos VI y VII, destacó Wangdi.
Antes de los siglos VI y VII, Tibet era una potencia militar en el corazón de Asia, entre India y China, pero luego del advenimiento del budismo se transformó en un oasis de paz, y ahora Su Santidad quiere retribuir ese regalo, afirmó.
Poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, el Dalai Lama dirigió al presidente estadounidense George W. Bush un polémico pedido de que pensara con seriedad si era correcto responder con una acción violenta, con atención al superior interés de su nación y su pueblo, ya que la violencia engendra más violencia.
En esa ocasión, el líder religioso estaba triste por lo ocurrido, pero es claro que no consideraba que una respuesta militar fuera el modo adecuado de afrontar el problema del terrorismo, comentó Wangdi.
Desde entonces, el Dalai Lama ha mantenido su enfoque pacifista de la cuestión, y en el primer aniversario de aquellos atentados sostuvo que los conflictos humanos no surgen de la nada, sino que ocurren debido a causas y circunstancias, muchas de las cuales dependen de los actores involucrados.
Lo que necesitamos en la actualidad es educación de los individuos y naciones, desde los niños y niñas de menor edad hasta los dirigentes políticos, para inculcar la idea de que la violencia es contraproducente y no constituye una forma realista de resolución de problemas, alegó.
El diálogo y la comprensión son los únicos modos realistas de resolver nuestras dificultades, agegó.
Los participantes en el concurso de pintura infantil deberán presentar obras sobre la compasión y la no violencia.
Tibet tuvo la suerte de albergar el concepto indio de la compasión, y ha llegado la hora de llevarlo de vuelta a su país de origen, afirmó el profesor Samdhong Rinpoche, portavoz del Dalai Lama.
Una interpretación académica de las palabras de Rinpoche las puede vincular con el afán de difundir en India ideas filosóficas y culturales originadas en el país y preservadas durante siglos en monasterios de Tibet, hasta la Revolución Cultural que impulsó en los años 60 el líder comunista chino Mao Zedong.
Pero otros pueden pensar que el portavoz aludió a la violencia por motivos religiosos entre hindúes y musulmanes que afecta al país, y que incluyó este año graves hechos en el oriental estado de Gujarat, donde nació el líder no violento de la independencia india Mahatma Gandhi, muy admirado por el Dalai Lama.
Es obvio que el Dalai Lama no desea comentar asuntos políticos indios, ni causar ningún tipo de problemas al país que lo alberga, pero este año expresó en forma indirecta la pena que le causó la violencia en Gujarat.
Las visitantes del festival pueden ver en acción a artistas y artesanos que practican tradicionales actividades tibetanas, entre ellas decoración de textos religiosos en pergaminos llamados thanka, tallas en manteca, confección de tapices y caligrafía.
También se realizan sesiones diarias de meditación, y exhibiciones de famosas películas sobre Tibet.
Multitudes son atraídas por la muestra del Men-Tsee-Khan (Instituto Médico y Astral), fundado por el Dalai Lama, donde practicantes de la ancestral medicina tibetana les toman el pulso para realizar diagnósticos.
El origen histórico de ese tipo de prácticas médicas se vincula más con China y la antigua Persia que con India. (FIN/IPS/tra- eng/rdr/js/mp/ip cr/02


