La certeza de que vienen tiempos muy duros opaca la celebración de las fiestas navideñas en Cuba, algo que no sucedía desde su autorización oficial tras la visita del papa Juan Pablo II a la isla socialista, en enero de 1998.
Las tiendas están un poco más llenas, y algunas personas hacen fila para comprar adornos de Navidad o turrones, pero nada de eso se compara con los niveles de compra y el entusiasmo observado en años anteriores.
En los establecimientos públicos sólo se ven mensajes con referencia a la llegada del nuevo año. Feliz Navidad es una frase que queda para instalaciones turísticas, empresas extranjeras o templos católicos.
Es que no hay dinero. No se puede hacer una fiesta el 24 y otra el 31 de diciembre, dijo a IPS Armando Fernández, técnico en computación que decidió desistir de la cena de Nochebuena, el 24 de diciembre.
El domingo, los obispos católicos cubanos preguntaron en un mensaje cómo podía ser Navidad motivo de mucha alegría, si la desesperanza, las carencias materiales o la incertidumbre ante el futuro preocupan a tantas familias y sus hijos.
La típica cena festiva cubana incluye lechón asado, arroz congrí (con frijoles negros), yuca con mojo (una especie de tubérculo aliñado con limón, ajo y cebolla), ensalada de tomate y lechuga, plátanos fritos y algún dulce casero.
Con los precios actuales, una familia de cuatro personas necesitaría por lo menos 50 dólares para poner esos alimentos en la mesa, sin contar gastos en las bebidas que, según las costumbres locales, deben incluir ron y cerveza.
El salario medio en la isla es unos 270 pesos mensuales, o sea unos 10 dólares.
Algunos productos sólo pueden comprarse con dólares, y la moneda estadounidense se obtiene de turistas o en remesas enviadas por residentes en otros países, pero tanto la actividad turística como las remesas decayeron mucho tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington.
La confirmación de que lo que viene no es fácil llegó el domingo, en una intervención del presidente del Banco Central, Francisco Soberón, ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento), transmitida por la televisión estatal.
Soberón advirtió que Cuba no cuenta con los cientos de millones de dólares que necesitará pronto para pagar astronómicos precios del petróleo en el mercado internacional.
En la actualidad, el país paga por importaciones de petróleo unos 1.000 millones de dólares anuales.
El mensaje de Soberón fue interpretado de inmediato por muchos cubanos como un anuncio de que aumentarán los apagones, cuya frecuencia ya se ha incrementado en las últimas semanas, debido a desperfectos técnicos de plantas generadoras según las autoridades.
El Poder Ejecutivo aseguró en un informe presentado a la Asamblea que el producto interno bruto creció este año 1,1 por ciento, pero economistas consultados por IPS opinaron que esa cifra parecía optimista.
En mi casa no se celebraba la Nochebuena desde que yo era un niño. Empezamos a celebrarla de nuevo hace unos años, pero si tengo que elegir prefiero esperar el año con mis amigos, que es lo que he hecho siempre, comentó un hombre de 40 años.
Las celebraciones de Nochebuena, de Navidad y de los Reyes Magos, todas relacionadas con la tradición católica, dejaron de realizarse en 1970 por una decisión del gobierno, en la cual se alegó la imposibilidad de detener por tantos días la zafra azucarera.
El azúcar fue hasta la pasada década la principal fuente de ingresos del país, desplazada en la actualidad por el turismo y las remesas, y en 1970 el gobierno intentó sin éxito lograr una cosecha de 10 millones de toneladas.
Pero la incapacidad de alcanzar esa meta no implicó el retorno de las fiestas navideñas a la cotidianidad de la isla, aunque algunas familias persistieron discretamente en su conmemoración, con reserva y en la privacidad de sus hogares.
La situación cambió a comienzos de la pasada década, cuando el gobernante Partido Comunista promovió una apertura hacia la población creyente, tras años de calificar a cualquier religión como un rezago del pasado capitalista.
Arbolitos navideños, adornos e imágenes de Santa Claus, guardados durante más de 20 años, salieron del fondo de los anaqueles familiares para engalanar numerosos hogares, en algunos casos con varias semanas de antelación.
La coyuntura fue aprovechada también por la llamada red de tiendas de recaudación de divisas, que cobran dólares, donde empezaron a venderse guirnaldas, arbolitos plásticos, bolas de colores, muñecos y postales navideñas.
Este año, sin embargo, la demanda y la oferta son menores.
Yo no puedo gastar lo poco que tengo en esas cosas, menos ahora que no se sabe que va a pasar el año que viene. Hay que estirar los pocos dolaritos que uno tiene, dijo Marielis Pérez, oficinista en una empresa estatal y católica practicante.
En mi familia siempre hemos celebrado la Nochebuena, en las buenas y en las malas. Pusimos el viejo arbolito, con las bolitas de siempre, y lo importante realmente es estar en familia, añadió. (FIN/IPS/da/mp/cr if/02


