Autoridades de Corea del Norte comenzaron a retirar este lunes los mecanismos de seguridad utilizados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en las centrales nucleares para custodiar el material radiactivo destinado a fabricar armas atómicas.
Pyongyang removió las cámaras de vídeo y rompió los sellos de seguridad colocados por la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) de la ONU para impedir la apertura de los contenedores donde se guardaban insumos nucleares suficientes para fabricar cinco bombas atómicas.
El gobierno de Kim Jong Il asegura que el propósito es reanudar la producción de electricidad.
El director de la AIEA, Mohamed El-Baradei, manifestó el domingo en un comunicado que la acción de Corea del Norte era objeto de gran preocupación
El-Baradei esperaba que Corea del Norte contestara sus exhortaciones al diálogo, formuladas luego de que ese país reivindicara en octubre su derecho a poseer armas nucleares.
Como conductor del principal organismo multilateral dedicado al control de la energía y las armas nucleares, El-Baradei tomó medidas para asegurar la desnuclearización de la península coreana, acordada por Corea del Norte y Corea del Sur en 1991.
La AIEA envió mensajes por fax al gobierno norcoreano el 17 y el 18 de noviembre para pedirle información precisa sobre sus programas de desarrollo de armas nucleares y ofreciendo el envío de un equipo de la agencia para considerar mecanismos de salvaguardia.
Pero no hubo respuesta hasta ahora. Al mismo tiempo, la remoción de la vigilancia de la AIEA no tiene un propósito legítimo, según el portavoz de la agencia, Mark Gwozdecky.
Pyongyang había pedido el 12 de este mes a la AIEA, en una carta que no mencionaba la propuesta de diálogo de El-Baradei, el descongelamiento de sus centrales nucleares para reanudar la producción de electricidad, dada la suspensión del suministro de petróleo por parte de Estados Unidos prevista para fines de año.
El reclamo de Corea del Norte es considerado peligroso en la sede de la AIEA en Viena. La agencia ha insistido en mantener las medidas de contención y vigilancia sobre las centrales nucleares de Corea del Norte que el gobierno de Kim Jong Il comenzó a remover.
La desactivación de esos mecanismos podría permitir a Pyongyang la conversión de 8.000 barras de combustible nuclear gastado en suficiente plutonio como para fabricar cinco bombas en un mes.
La instalación provisoria en que está guardado este material estuvo hasta el fin de semana vigilado por funcionarios de la AIEA.
El gobierno de Kim Jong Il anunció que reactivará su programa nuclear con la intención de producir electricidad, pero el reactor de Yongbyon nunca estuvo conectado a la red energética nacional. Además, la cantidad de electricidad prevista no sería importante para la magnitud del país.
La construcción de otros dos reactores nucleares está detenida desde 1994. La reactivación de esas centrales, cuya instalación demandaría entre tres y cinco años, daría un gran impulso a la capacidad de Corea del Norte de fabricar armas nucleares.
Entre los tres reactores podrían producirse cientos de kilogramos de plutonio al año, suficiente como para fabricar entre 37 y 50 bombas nucleares.
En su primera carta a El-Baradei, Corea del Norte rechazó la insistencia de la junta de gobernadores de la AIEA, declarada el 29 de noviembre, en que el país adoptara las medidas ordenadas por el organismo, y calificaba ese enfoque de injusto, hostil y unilateral.
En su segunda carta, Pyongyang pidió a la agencia que retirara el sello de los recipientes metálicos en que se almacenó entre 1996 y 1998 el combustible nuclear usado con el fin de utilizarlo para producir electricidad.
Funcionarios de la AIEA afirmaron que El-Baradei no tenía intenciones de aceptar el pedido de Corea del Norte. El organismo multilateral mantiene en Yongbyon dos inspectores internacionales que vigilan el material radiactivo.
El gobierno de Estados Unidos afirma que funcionarios de Corea del Norte admitieron ante el senador estadounidense John F. Kerry en octubre que estaba en desarrollo un programa para enriquecer uranio.
Ese proyecto sería violatorio del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, del Acuerdo de Salvaguardias entre la AIEA y Corea del Norte formalizado en 1992 y de la Declaración de Desnuclearización de la Península Coreana firmada entre ese país y Corea del Sur en 1991.
Corea del Norte afrontará serias consecuencias si se retira del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, firmado por el país en 1985, o si no toma en cuenta los reclamos de la AIEA, sostuvieron funcionarios estadounidenses.
A pesar de las medidas de control que ha tomado, la agencia multilateral nunca tuvo un panorama exacto de las actividades nucleares de Corea del Norte. (FIN/IPS/tra-eng/mj/ss/mj/ip/02


