Numerosas medicinas quedarán fuera del alcance de millones de personas en América, si se aceptan las propuestas de Estados Unidos en las negociaciones continentales de comercio en curso, advirtió la organización humanitaria internacional Médicos sin Fronteras (MSF).
Washington presionó a los países de América, en la Reunión Ministerial de Comercio realizada hasta este viernes en Quito, para que aceptaran la protección absoluta de la propiedad intelectual, lo que, en materia de medicinas, sobrepasa las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), según MSF.
Treinta y cuatro países de América y el Caribe (todos los del área menos Cuba) avanzaron en la capital de Ecuador en las negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
MSF, organización con sede en París, sostuvo que, si logra imponer la protección absoluta de la propiedad intelectual farmacéutica, Estados Unidos debilitará la capacidad de otros países de corregir los abusos de esa industria y de introducir medicamentos genéricos más baratos.
Con sus iniciativas en la materia, Estados Unidos socava el espíritu y la letra de la Declaración de Doha con que concluyó la Cuarta Conferencia Ministerial de la OMC en la capital de Qatar, sostuvo la activista de MSF Rachel Cohen.
Hace menos de un año, los 142 miembros de la OMC, incluidos Estados Unidos y Canadá, reafirmaron en Doha el dereecho de los países a tomar todas las medidas necesarias para promover el acceso universal a las medicinas, explicó Cohen.
Ahora, Estados Unidos utiliza los acuerdos regionales (americanos) para desembarazarse de esos avances tan difícilmente alcanzados, agregó.
Los negociadores estadounidenses, bajo influencia de las transnacionales farmacéuticas, procuran limitar la competencia de los medicamentos genéricos, como se denomina a los que, sin el amparo de las marcas que los encarecen, contienen su mismo principio activo, comprobadamente eficaz, advirtió MSF.
La propuesta de Washington, según MSF, limita dramáticamente las circunstancias bajo las cuales un país puede imponer regulaciones que permitan abaratar los precios de los medicamentos, reconocidas por la OMC.
Entre esas herramientas figura la concesión a empresas farmacéuticas nacionales de la licencia compulsiva para fabricar genéricos, en caso de que los laboratorios extranjeros que producen los medicamentos en cuestión no los vendan a precios razonables, aunque esas compañías estén en desacuerdo.
La licencia compulsiva no libra a los laboratorios a los que ésta es concedida de pagar las regalías por propiedad intelectual a las firmas que la poseen, pero, de todos modos, los medicamentos tienen un costo menor debido a que se eluden prácticas comerciales abusivas de las propietarias de la patente.
La delegación estadounidens en Quito también procuró extender el periodo de las patentes sobre productos farmacéuticos más allá de los 20 años establecidos como mínimo en los acuerdos sobre propiedad intelectual de la OMC.
MSF afirmó en una declaración que la táctica aplicada por Estados Unidos viola los acuerdos de la OMC que ubican la salud pública por encima de los intereses comerciales, y solicitó a Washington que abandone sus iniciativas en tal sentido.
Asimismo, exigió a los países americanos que no renieguen de los acuerdos alcanzados en Doha.
Si las propuestas de Estados Unidos hubieran sido aceptadas hace seis años, el exitoso programa de Brasil contra el sida no hubiera podido implementarse.
El gobierno de Fernando Henrique Cardoso logró en ese periodo mejorar la calidad de vida de los portadores del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) mediante la producción nacional de genéricos o su importación desde países como India.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) calculó que 1,8 millones de personas de América Latina y el Caribe son portadoras del VIH, y que en 2001 se registraron 110.000 muertes por esa razón en esta región.
El Caribe es la región con mayor incidencia del sida, detrás de Africa subsahariana.
En Honduras, el precio de ciertas medicinas contra el sida fabricados por laboratorios poseedores de la patente cuadruplica el de sus genéricos aprobados por la OMS, por lo que podríamos tratar a cuatro veces más pacientes con el mismo presupuesto, dijo Nick Silberstein, coordinador de MSF en ese país.
La eventual aceptación de la posición estadounidense en las negociaciones por el ALCA ensombrecerían las propuestas anunciadas por el propio gobierno de George W. Bush a nivel nacional para alentar el uso de genéricos.
Con más de 800 millones de personas, el ALCA sería la mayor zona de libre comercio del mundo.
En los años 90, las exportaciones estadounidenses a América Latina crecieron más rápido que las dirigidas a cualquier otra región, según la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos. (FIN/IPS/tra-eng/em/ml/mj/he if/02


