El apoyo de Siria a la moción sobre Iraq aprobada por los 15 integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU se produjo tras presiones de Estados Unidos y Francia, pero también por interés propio y por convicción de que era la mejor opción posible para el mundo árabe.
Muchos esperaban el viernes la abstención de Damasco, único miembro árabe en la actualidad del Consejo de Seguridad, que tiene cinco miembros permanentes con derecho a veto (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia) y 10 rotativos.
El secretario de Estado (ministro de Relaciones Exteriores) estadounidense Colin Powell envió una carta a su par sirio, Farouk al-Shara, en la cual afirmó que la unanimidad del Consejo sería útil para evitar una futura confrontación militar.
En las últimas semanas, el presidente estadounidense George W. Bush había señalado con claridad que estaba dispuesto a lanzar un ataque contra Iraq aunque la ONU no lo avalara, si el foro mundial no planteaba perentorias exigencias de desarme a Bagdad.
Pero la frase de Powell admite más de una interpretación, porque puede referirse a un ataque contra Iraq o contra la propia Siria.
Una llamada telefónica del presidente francés Jacques Chirac también incidió en la posición siria, según fuentes gubernamentales.
Chirac, quien había visitado Damasco el mes pasado, aseguró que un voto favorable de Siria en el Consejo de Seguridad ayudaría a romper el actual aislamiento político y económico del país, indicaron.
Hay temores de que una eventual guerra contra Iraq sea el preludio de otra, contra Siria, y de que Israel pueda usar una ofensiva contra Bagdad como oportunidad para agredir en forma encubierta a Damasco, dijo a IPS un analista político local.
Además, el gobierno sirio consideró el antecedente del voto negativo de Yemen en 1990, cuando el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó la Guerra del Golfo contra Iraq. Poco después de esa votación, Washington anuló asistencia prevista a Yemen por valor de 70 millones de dólares.
Potencias clave dieron a Damasco garantías de que la resolución no sería empleada como pretexto para atacar a Iraq, y el voto favorable se debió a ese compromiso y a la voluntad de reafirmar el central papel del Consejo de Seguridad, aseguró el viceembajador sirio en la ONU, Faysal Mekdad.
La moción, presentada formalmente el miércoles 6 por Estados Unidos y Gran Bretaña, pero negociada durante las anteriores ocho semanas, advirtió al presidente iraquí Saddam Hussein que su país afrontará graves consecuencias si no permite a los inspectores de armas de la ONU actuar en forma irrestricta.
El Consejo dio a Bagdad siete días de plazo para notificar a la ONU de su voluntad de brindar plena cooperación a esos inspectores, y otros 23 días para revelar con detalle todos sus recursos y proyectos en materia de armamentos.
Damasco votó la moción porque era una oportunidad para evitar la guerra, y porque Francia logró importantes modificaciones de la propuesta original de Washington y Londres, sostuvo el experto en Siria Patrick Seale, biógrafo del ex presidente Hafez Assad, quien gobernó el país desde 1971 hasta su fallecimiento en 2000.
La resolución fue un significativo triunfo del multilateralismo sobre el unilateralismo estadounidense, dijo a IPS el profesor Imad Fawzi Shuaibi, de la Universidad de Damasco.
Además, dio a Saddam la última oportunidad de cooperar con los inspectores, y eso puede conducir incluso al levantamiento de las sanciones que la ONU impuso hace 12 años a Bagdad por invadir Kuwait, y reafirma la soberanía iraquí, alegó.
Tras los acuerdos de Francia, Rusia y China con Estados Unidos y Gran Bretaña, Siria no quiso ser la única defensora de una causa perdida, dijo a IPS otro analista, quien no quiso ser identificado.
La prioridad siria en materia de política internacional es el conflicto entre Palestina e Israel, y Damasco no desea empeorar su relación con Estados Unidos debido a la cuestión iraquí, añadió.
Los 22 cancilleres de la Liga Arabe apoyaron la resolución de la ONU el domingo, en una reunión de emergencia realizada en El Cairo, y exhortaron al Consejo de Seguridad a honrar su promesa a Siria de que la resolución no habilitará una acción militar contra Bagdad sin que el organismo la apruebe en forma expresa.
Siempre hemos respetado las resoluciones del Consejo de Seguridad, señaló el portavoz de ese bloque, Hisham Youssef.
Pero la Liga advirtió también que todos sus miembros se considerarán atacados si hay una agresión unilateral contra Iraq, e instó al Consejo a presionar tammbién a Israel para que cumpla las resoluciones del foro mundial, entre ellas la que prohíbe el desarrollo en Medio Oriente de armas de destrucción masiva.
El mundo árabe no quiere una guerra contra Iraq, sino una solución pacífica para la cuestión (del desarme iraquí) y de todos los demás problemas de la región, dijo Mekdad a periodistas tras la sesión del viernes del Consejo de Seguridad.
Siria tiene además intereses propios para acompañar a la mayoría del Consejo, ya que resoluciones de ese organismo son la base de sus esfuerzos diplomáticos para que Israel le devuelva las alturas del Golán, que conquistó en 1967. (FIN/IPS/tra- eng/gb/ss/mp/ip/02


