ECONOMIA-AMERICA LATINA: Reparto de culpas entre FMI y gobiernos

Siete economistas de renombre mundial no lograron ponerse de acuerdo sobre la responsabilidad del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de los gobiernos en las crisis de América Latina en general y en la de Argentina en particular.

Los países latinoamericanos afrontan hoy su peor crisis económica de los últimos dos decenios, tras practicar con suma disciplina durante la década pasada los principios del denominado Consenso de Washington, impartidos en 1990 al mundo en desarrollo por funcionarios internacionales y expertos.

El producto de América Latina no creció en 2001 y al cabo de este año habrá registrado el peor rendimiento desde 1982 y 1983. Argentina, Brasil, Ecuador, Uruguay y Venezuela sufren hoy crisis financieras o están a punto de caer en una. La economía se enfrió aun en Chile y en México, los países más prósperos de la región.

El Consenso de Washington, que reúne 10 recomendaciones para los países emergentes elaboradas por un grupo de economistas de América Latina y el Caribe y representantes de organismos internacionales reunidos en la capital estadounidense, se convirtieron en la norma de la región en la década pasada.

El documento aconsejaba disciplina fiscal, apertura comercial y a la inversión extranjera, privatizaciones, desregulación, garantías a la propiedad privada, prioridad para la inversión publica en educación y salud, reforma impositiva, tasas de interés positivas determinadas por el mercado y promoción de la competitividad a través del mercado cambiario.

Siete economistas que analizaron la situación regional para el Comité Bretton Woods, organización académica que analiza la actividad del Banco Mundial y del FMI, no lograron ponerse de acuerdo en el reparto de responsabilidades por la actual inestabilidad.

El economista Edwin Truman, del Instituto para la Economía Internacional (IIE) con sede en Washington – – uno de cuyos miembros, John Williamson, fue el principal redactor del Consenso – – , negó que la crisis en Argentina que arrastró al resto de la región haya sido causada de algún modo por los consejos del FMI.

Según Truman, los problemas de Argentina ”no se originaron en su adhesión al Consenso de Washington” ni en recomendaciones externas, sino en factores mucho más diversos a los que calificó de ”errores internos”.

Las autoridades argentinas violaron los ”mandamientos” del Consenso de Washington, entre ellos la disciplina fiscal, afirmó el economista, para quien esas medidas no deberían abandonarse sino fortalecerse e incluir otras, como mejorar la distribución del ingreso y la estructura del gasto público y desarrollar fuertes instituciones gubernamentales.

En cambio, el ex economista jefe del Banco Mundial y premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz sostuvo que Argentina fue, de hecho, devota seguidora de las recomendaciones del FMI y que por esa razón su economía se derrumbó.

”Muchos latinoamericanos creen que la implementación a pleno del plan del FMI habría originado una crisis aun peor, y creo que tienen razón”, sostuvo Stiglitz, en referencia a las medidas de austeridad y a los recortes del gasto público recomendadas por el organismo multilateral.

En épocas de retroceso económico, los recortes del gasto público simplemente empeoran la situación y causan una caída de la recaudación fiscal, el empleo y la confianza en la economía, agregó el premio Nobel.

”No es sorprendente que los recortes (del gasto público) hayan exacerbado la caída. De haber sido tan duros como el FMI quería, el colapso económico habría sido más acelerado”, advirtió.

A los países que emergen de años de pobreza y de dictaduras se les ha dicho que la democracia y el libre mercado les depararía una prosperidad sin precedentes, pero en algunos países, como México, sólo se beneficiaron unos pocos ricos, sostuvo Stiglitz.

”A un nivel más amplio, empero, el rendimiento económico ha sido malo, con un crecimiento de poco más de la mitad del registrado en los años 50, 60 y 70. La desilusión con las 'reformas' al estilo neoliberal se ha instalado”, afirmó.

Por su parte, Adam Lerrick, asesor de los diputados del gobernante Partido Republicano de Estados Unidos, atribuyó las crisis en América Latina, al igual que Truman, a ”factores internos”.

”Argentina es una crisis política, no una crisis económica. El partido y la filosofía peronista (justicialista) predominan, el sentimiento social sigue siendo populista, los sindicatos son fuertes y los gobernadores provinciales que alientan el gasto público tienen poder de veto”, escribió Lerrick.

Pero el economista advirtió que el fracaso económico podría ser utilizado para volver a las políticas intervencionistas del pasado. ”El cese de pagos de Argentina supone peligros que van más allá de las fronteras del país”, agregó.

Otro economista del IIE, Morris Golstein, afirmó que acusar al libre mercado y al FMI es un error. ”Argentina se metió en problemas porque no tuvo suficiente disciplina fiscal en un periodo extenso y porque permitió un excesivo crecimiento de la deuda externa”, dijo.

Además, Golstein afirmó que Argentina mantuvo demasiado tiempo el régimen de convertibilidad monetaria, lo cual redujo la competitividad internacional fortaleciendo el peso frente a las monedas de los países vecinos, y que se negó a reestructurar su deuda antes de que su magnitud la tornara insostenible.

Para el experto del IIE, el FMI es culpable de no haber controlado con más ahínco las políticas fiscales y de deuda de Argentina y Brasil y por no insistir en que la cotización poco realista de sus monedas y su endeudamiento eran cruciales.

Mientras, el economista Riordan Roett, de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins, sostuvo que el Consenso de Washington no dio resultado en América Latina.

”Es claro” que las recomendaciones del Consenso ”no alcanzaron un objetivo crítico: aumentar la competitividad de América Latina”, sostuvo Roett.

De todos modos, el experto consideró paradójico que los gobiernos latinoamericanos no hubieran prestado atención a los consejos del Consenso de Washington que habrían ayudado directamente a la población: invertir en educación y en salud y mejorar sus débiles sistemas judiciales.

”Cuando los líderes corrijan sus prioridades, América Latina prosperará”, pero ”el optimismo es poco”, escribió Roett.

Los restantes economistas que participaron en el análisis del Comité Bretton Woods fueron el asesor financiero del Banco Mundial Augusto de la Torre y Sidney Weintraub, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales con sede en Washington.

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