La influencia de Estados Unidos en América Central se hace sentir con fuerza de cara al comienzo de las negociaciones para crear una zona de libre comercio común, al punto de enfriarse en el istmo conflictos fronterizos para dar paso a un sorpresivo afán integrador.
Los países centroamericanos dejan de lado rápidamente sus disputas diplomáticas o por lo menos las posponen para mejor oportunidad, con la intención de mostrar a Washington un bloque con las menos grietas posibles ante las tratativas comerciales que comenzarán en enero, según expertos consultados por IPS.
Sí, absolutamente sí, respondió el ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica, Roberto Tovar, ante el comentario de IPS de que Estados Unidos se está convirtiendo en un elemento aglutinador en el istmo.
Tovar señaló que esta súbita reacción conciliadora entre los países de América Central se está dando por una doble razón, por convicción y por necesidad.
La verdad es que algunos países han decidido o darle solución definitiva a los problemas o encapsularlos. Si el mundo nos dice que tenemos que negociar juntos pues debemos arreglar nuestros problemas internos, explicó el canciller de Costa Rica, país que preside hoy el Sistema de Integración Centroamericana (SICA).
El comienzo de 18 meses de negociaciones para alcanzar un acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y un bloque conformado por Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua está previsto para inicios del año próximo.
Belice y Panamá no estarán incluidos en estas tratativas, pues tradicionalmente no han sido parte del bloque centroamericano.
Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones de las cinco naciones centroamericanas que negociarán el tratado, mientras que 54 por ciento de las compras de éstas proceden de ese país norteamericano.
Las exportaciones del SICA a Estados Unidos alcanzaron el año pasado 8.754 millones de dólares, y el flujo inverso sumó 11.608 millones de dólares.
El istmo, que abarca 523.000 kilómetros cuadrados, se ha caracterizado por ser un bloque política y económicamente muy fragmentado, con continuos choques diplomáticos.
Los primeros países que han anunciado la suspensión de sus disputas fronterizas son Costa Rica y Nicaragua, que arrastran problemas desde 1998 por la navegación del limítrofe río San Juan.
Los presidentes Abel Pacheco, de Costa Rica, y Enrique Bolaños, de Nicaragua, decidieron congelar sus respectivos reclamos, que estaban a punto de llegar a instancias judiciales internacionales, por los próximos tres años.
Ninguno de los dos países perderá derecho alguno, luego veremos que pasa en tres años, pero esperamos estar en una situación mejor, destacó Tovar.
En tanto, Nicaragua y Honduras también podrían dejar de lado una diferencia diplomática, que se tornó más compleja aún ante exaltados comentarios nacionalistas publicados en la prensa.
Nicaragua impuso el 1 de diciembre de 1999 un arancel de 35 por ciento al ingreso de productos hondureños, en represalia por la ratificación el día anterior por parte del Congreso de Honduras de un tratado de límites en el mar Caribe con Colombia.
Managua afirma que ese acuerdo limítrofe colombo-hondureño cercena 130.000 kilómetros cuadrados de soberanía marítima de Nicaragua.
Sin embargo, diplomáticos de Nicaragua y Honduras han transitado en las últimas semanas caminos de resolución de este conflicto fronterizo. Observadores creen que ese espíritu negociador está subordinado a los negocios que se pueden abrir en la futura área de libre comercio de la región con Estados Unidos.
Sin embargo, el legislador y ex presidente de Guatemala Vinicio Cerezo (1986-1990) expresó reservas. Si se acelera el proceso de apertura comercial, los centroamericanos seremos sólo consumidores y no productores, aseguró a IPS.
Para Cerezo, existe el riesgo previsible que la conformación de una zona de libre comercio con Estados Unidos destroce el sistema productivo local y la región centroamericana se vuelva totalmente dependiente de las grandes economías.
Por eso el ex mandatario guatemalteco propone, antes de negociar con Washington, fortalecer al sector productivo del istmo e impulsar la integración de América Latina, para que así la región pueda tener una voz de mayor peso en el mundo.
Los presidentes centroamericanos han dado señales en las últimas semanas de una fraternidad mutua pocas veces apreciada hasta ahora.
La próxima cumbre de América Central está fijada para el 13 de diciembre en Costa Rica, donde se discutirá una estrategia conjunta de promoción de la región en Estados Unidos y Europa, a través de paquetes multiturísticos.
Los gobiernos del istmo aspiran a firmar un tratado comercial con Estados Unidos para lograr un mayor acceso a ese gran mercado de productos textiles, farmacéuticos y agropecuarios y de servicios. Por su parte, Estados Unidos podría ampliar sus ventas de pollo, maíz y diversos productos agrícolas.
Estados Unidos es una robusta economía de 266 millones de consumidores, mientras que los cinco países centroamericanos suman unos 30 millones de habitantes, la mayoría de los cuales son pobres.
El analista político e historiador Luis Guillermo Solís, de la Universidad de Costa Rica, consideró que un futuro acuerdo comercial entre Estados Unidos y América Central podría fortalecer el proceso de integración del istmo.
Pero también entiende que esta iniciativa es una recomposición geopolítica de la influencia estadounidense en América Latina, donde históricamente ha tenido una agenda negativa.
Tradicionalmente, las relaciones de Estados Unidos con América Latina han sido de dos extremos, o de intervención o de olvido, apuntó Solís.
Los dos polos de la recomposición hegemónica estadounidense en América Latina son actualmente México y Colombia, por lo que el istmo queda atrapado en el medio, agregó.
El tratado de libre comercio con América Central forma parte de esa nueva estrategia de Washington y tiene como objeto estabilizar tanto como se pueda a la región, afirmó el experto.
Sin embargo, hay quienes ven en este tratado sólo una buena oportunidad para crecer y propiciar el despegue económico centroamericano.
Tenemos que aprovechar este momento, tenemos la posibilidad de aumentar nuestra penetración en el mayor mercado del mundo, será peor sino negociamos, indicó a IPS el ministro de Comercio Exterior de Costa Rica, Alberto Trejos. (FIN/IPS/nms/dm/if ip/02


