México llora por la muerte de la actriz María Félix este lunes, el día en que cumplía 88 años. Leyenda del cine de América Latina, deja una estela de fama y polémica.
Félix murió en la madrugada de este lunes por un ataque cardíaco, informaron allegados a la actriz, que parecía mimetizada con Doña Bárbara, el personaje fuerte y autoritario creado por el novelista venezolano Rómulo Gallegos que interpretó en la película de ese nombre en 1943.
El gobierno de Vicente Fox lamentó su muerte y sus portavoces anunciaron la intención de rendir un gran homenaje póstumo. Integrantes de la comunidad artística se declararon consternados por la noticia.
Como artista, Félix le dio todo a México, que sufrió una gran perdida, dijo Fox.
También conocida como la Doña, María Bonita o, sencillamente, la Mexicana, María de los Angeles Félix Güereña nació en la localidad de El Quiriego, en el estado mexicano Sonora, el 8 de abril de 1914.
La actriz subió a la cúspide de la fama, de la que nunca descendió, en los años 40, especialmente en América Latina, España, Italia y Francia.
Sus trabajos con directores europeos, entre ellos el director español Luis Buñuel (como Los ambiciosos o La fièvre monte à El Pao, de 1959) y el francés Jean Renoir (como French Can Can, de 1954) eran para ella motivo de gran orgullo.
También se ufanaba de su negativa a trabajar en Estados Unidos, a cuya industria fílmica consideraba comercial y vacía.
Los matrimonios y posteriores divorcios de Félix con el compositor Agustín Lara y el cantante y actor Jorge Negrete, célebres artistas ya fallecidos, afianzaron su fama de devoradora de hombres.
Su última película, La Generala, de 1970, no significó su alejamiento de la actuación, pues siguió apareciendo en telenovelas y otros trabajos para la pantalla chica.
La muerte de la Doña, que trabajó en 47 películas, cierra un ciclo del cine mexicano, pues casi todos los exponentes de su época de oro, en los años 40 y 50, han fallecido, dijo el crítico cinematográfico Gustavo García.
Félix, dueña de una belleza arrolladora, se labró una fama de mujer dura, intolerante y mandona, y esas fueron las características que mejor interpretó en sus filmes, añadió el crítico de cine Andrés de Luna.
La actriz repartió los últimos años de su vida entre Francia y México, junto a su pareja, el pintor francés Antoine Tzapoff.
El historiador Paco Ignacio Taibo sostuvo que la fuerza de Félix era tal que los guionistas y directores terminaron por escribirle historias de acuerdo con sus exigencias.
En los últimos años, la Doña se limitó a asistir a acontecimientos sociales. En uno de ellos afirmó que regresaría a los escenarios, de los que se alejó en los años 70. Pero nunca cumplió su anuncio.
Altiva, sarcástica y orgullosa, igual que Doña Bárbara, la actriz era conocida por sus críticas a la izquierda política y por su afinidad con el Partido Revolucionario Institucional, que gobernó 72 años ininterrumpidos hasta que fue derrotado por el Partido Acción Nacional de Fox en 2000.
Los críticos sostuvieron que la mayoría de películas de Félix eran de mala factura y sobreactuadas. No obstante, su fama trascendió de la mano de su fuerte personalidad y de su belleza.
La Doña llegó al cine en 1942, luego de abandonar a su primer marido, Enrique Alvarez, y al hijo de ambos, del mismo nombre, quien sería actor y moriría en 1996.
Luego de imponerse a la tartadumez que sufría, la actriz logró ingresar en la creciente cinematografía mexicana, que en los años 40 estrenaba un filme cada siete días y exportaba su producción a todos los países de habla castellana.
Félix, Dolores del Río, Pedro Armendáriz, Jorge Negrete y Pedro Infante eran en aquellos años las estrellas del cine mexicano y máximas figuras del país en el extranjero.
Murió la Doña y con ella se cierra un ciclo histórico en la historia del arte, apuntó De Luna.
Los ojos penetrantes y los largos dedos de la actriz hipnotizaron a los cinéfilos, que podían dudar de la calidad de sus filmes pero nunca de la fuerza y belleza de Félix.
Con toda seguridad, el mejor filme de María es el que no hemos podido ver, pero acaso algún día se haga posible. Sería la película de los mejores momentos de sus películas, porque en el fondo no importan los argumentos sino ver a María Félix, escribió Taibo. (FIN/IPS/dc/mj/cr/02


