INDONESIA: Familia de Suharto bajo sospecha por atentados

Familiares del ex dictador Alí Suharto y miembros de las fuerzas armadas de Indonesia están bajo sospecha de haber perpetrado amenazas y atentados con bombas que costaron la vida a decenas de personas en los últimos tres años.

El régimen militar de Suharto duró 32 años y terminó en mayo de 1998, en medio de una ola de protestas públicas. Según analistas, la familia de Suharto y los militares que la respaldan quieren probar que los sucesores políticos del dictador son débiles e incapaces de mantener la paz y el orden.

Desde la renuncia de Suharto, Indonesia ha sufrido conflictos comunales y varios atentados con bomba, uno de ellos el pasado 23 de julio, que destruyó dos iglesias en Yakarta y mató a una persona.

Una fuerte bomba también explotó en un centro de compras de la capital una semana después de la asunción a la presidencia de Megawati Sukarnoputri, a fines de julio, causando la muerte de una persona e hiriendo a decenas.

Uno de los atentados con consecuencias más graves fue el que voló la Bolsa de Valores de Yakarta el pasado septiembre, con 15 víctimas fatales, y los tres de la pasada Navidad, en distintos lugares, que también cobraron la vida de 15 personas.

«Estoy seguro de que algunos elementos del ejército y partidarios de Suharto están por detrás de los atentados y amenazas de bomba», declaró el analista político Hadimulyo, del Centro de Información y Estudios Democráticos.

«La policía tiene pruebas contundentes de que Tommy Suharto está por detrás de los últimos actos terroristas», agregó.

Tommy Suharto, cuyo verdadero nombre es Hutomo Mandala Putra, es el hijo menor del ex presidente. El multimillonario de 38 años está prófugo de la justicia, que lo halló culpable de corrupción a fines de 2000.

El depuesto presidente Abdurrahman Wahid, predecesor de Megawati, había ordenado el arresto de Tommy Suharto bajo el cargo de autoría intelectual de la explosión en la bolsa de valores, pero luego las autoridades admitieron que no tenían pruebas suficientes para respaldar la acusación.

La semana pasada, la justicia emitió otra orden de arresto contra el hijo menor de Suharto, esta vez por ser uno de los principales sospechosos de varios atentados con bomba y del asesinato del juez Safiuddin.

Safiuddin, asesinado el 26 de julio, integraba el tribunal que lo sentenció a 18 meses de prisión por corrupción.

Dos semanas después del asesinato del juez, la policía encontró cientos de armas y explosivos en una casa del sur de Yakarta que habría sido utilizada por Tommy Suharto, según se cree.

La policía tiene orden de disparar contra el prófugo si lo encuentra y se rehúsa a entregarse.

Una de sus hermanas, Siti Hadijanti Rukmana, también procesada por corrupción, declaró a la prensa que «Tommy no está involucrado en ningún atentado». «Por favor dénle una oportunidad de explicarse», rogó.

Pero Tommy no es el único miembro de la familia Suharto buscado por participación en actos terroristas. La semana pasada, la policía detuvo a Ari Sigit, nieto del ex dictador, por supuesta posesión ilegal de armas y municiones en su casa del centro de Yakarta.

El padre de Ari, que tiene poco más de 20 años, es Sigit Hardijanto, el mayor de los seis hijos de Suharto.

Las autoridades también incluyeron a dos oficiales militares, incluso un miembro de la Reserva Estratégica del Ejército, en su lista de sospechosos por el atentado de la bolsa de valores.

Analistas y activistas están convencidos de que ninguno de los actos terroristas pudo cometerse sin algún tipo de ayuda de los militares.

Hadimultyo, por ejemplo, cree que oficiales de inteligencia y miembros de las tropas de elite del ejército están involucrados en los últimos atentados, porque sólo ellos pudieron realizarlos sin levantar sospechas de otros, según su opinión.

«¿Por qué las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia no pueden encontrar a los culpables? ¿Qué han hecho hasta ahora para proteger a la gente?», preguntó Munir, presidente del Instituto de Asesoramiento Legal de Indonesia.

Munir sugirió que Megawati debe unificar rápidamente la inteligencia estatal y la inteligencia militar y fusionarlas en una institución subordinada a la Presidencia. Actualmente, ambas agencias están bajo control de los militares.

La policía ha tenido dificultades para resolver los atentados – por los que ningún grupo se responsabilizó- porque los militares se niegan a cualquier investigación de sus unidades, afirmó el político opositor Budiman Sudjatmiko, presidente del Partido Democrático del Pueblo.

Por ejemplo, la Unidad de Detectives de la Policía Nacional halló material explosivo perteneciente al Comando Militar de Java Oriental al investigar la explosión de la Bolsa de Valores, pero altos oficiales del ejército impidieron a la policía continuar con la investigación.

El ex presidente Wahid también sostuvo que los explosivos utilizados en los atentados de la última Navidad también procedían de la fábrica de armas y municiones del ejército, aunque éste negó categóricamente las acusaciones.

El teniente general Riamizard Riacudu, jefe de la Reserva Estratégica del Ejército, desmintió enfáticamente cualquier participación de soldados en la ola de atentados que afecta a Indonesia, y en especial a Yakarta, desde hace tres años.

Riamizard no realizó ningún comentario sobre la explosión en la bolsa de valores. (FIN/IPS/tra-en/ccb/js/mlm/ip/01

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