/BOLETIN-DD HH/ ARGELIA: Intifada bereber por autonomía cultural

En los últimos 15 días murieron hasta 80 personas y unas 600 resultaron heridas en enfrentamientos en Argelia entre la policía y la minoría bereber, en la región oriental de Kabilia.

Activistas de derechos humanos acusan a las autoridades de provocar la violencia en Kabilia para tener una excusa que les permita militarizar la región, habitada en su mayoría por bereberes.

Los bereberes constituyen una población no árabe históricamente resistente al sistema unipartidista que Argelia adoptó a partir de su independencia de Francia en 1961.

Los ocho millones de bereberes que viven en el país hablan un idioma propio, el tamazight, y representan casi 25 por ciento de la población total.

La violencia estalló el 18 de abril luego de que un estudiante bereber muriera mientras era interrogado en un puesto policial de la localidad de Benie Douala, 130 kilómetros al este de Argel. La muerte se debió al disparo accidental de un arma, según informó la policía militar.

Pero los activistas de derechos humanos bereberes no aceptan esta explicación.

El 22 de abril, tres estudiantes más fueron brutalmente golpeados durante un interrogatorio policial en la localidad de Bejaia, cerca de la ciudad de Tizi Ouzuo, capital de Gran Kabilia y uno de los baluartes de la resistencia bereber.

Desde entonces, jóvenes bereberes y policías militares se enfrentan en escenas que observadores de Argelia y de Francia calificaron como «propias de una guerra civil».

«Los soldados del gobierno le disparan a la gente», afirmó el líder del partido bereber Agrupación para la Cultura y la Democracia (RCD), Said Saadi, en una entrevista telefónica. El RCD tiene su sede central en Tizi Ouzou.

En París, refugiados bereberes realizaron manifestaciones el sábado y el lunes para protestar contra lo que llamaron «el estado totalitario argelino».

Líderes bereberes en el exilio afirmaron que los actuales incidentes en Kabilia son una directa consecuencia de «la corrupción y la violencia del estado argelino».

«El gobierno está en permanente crisis, y dirige ahora su aparato militar contra los bereberes», sostuvo Lahouari Addi, sociólogo exiliado en París.

«La rebelión bereber es una 'intifada' (el levantamiento popular palestino) en Kabilia contra el gobierno totalitario», agregó. Muchos adolescentes de esa región, al igual que sus pares palestinos en los territorios ocupados, utilizan piedras para atacar a las fuerzas de seguridad.

Los manifestantes en París afirmaron que los hospitales en Kabilia prácticamente no tienen recursos, están superpoblados y desbordados. Indicaron también que la represión argelina está dirigida en particular contra los adolescentes.

«Los servicios de seguridad, en especial la policía militar, incitan a la juventud a realizar manifestaciones y luego disparan a quemarropa. La tortura es una práctica sistemática en los puestos policiales», afirmó un activista de derechos humanos que prefirió no dar su nombre.

Otros activistas sostienen que las protestas en Kabilia están vinculadas también a la conmemoración del 21 aniversario de la primera rebelión bereber contra el gobierno central.

En abril de 1980, Argel prohibió la realización de una conferencia del poeta bereber Mouloud Mammeri en la Universidad de Tizi Ouzou, así como un concierto del grupo de protesta Imazhigen Imula.

La prohibición desencadenó una oleada de protestas de jóvenes que exigían el reconocimiento oficial de los derechos culturales de Kabilia por parte del gobierno. Las manifestaciones fueron brutalmente reprimidas.

«Cientos de bereberes murieron y miles fueron arrestados», recordó Tassadit Yacine, un antropólogo bereber que ahora da clases en la Escuela de Ciencias Sociales de París.

El levantamiento de hace 21 años es conocido como «la primavera de Kabilia», y es considerado el nacimiento del Movimiento Cultural Bereber, que exige se respete el derecho de hablar su propio idioma y de mantener sus tradiciones.

En el verano de 1998, el popular cantante bereber Matoub Lounes fue asesinado en una emboscada en Kabilia, luego de lanzar un album en el que criticaba al gobierno. La policía acusó a los extremistas islámicos del crimen, pero los bereberes creen que fue víctima de la represión de Argel.

Desde 1991, Argelia es asolada por una cruenta guerra entre grupos islámicos. Pero varios testimonios, entre ellos los de ex oficiales militares, parecen mostrar que el ejército está detrás de las masacres a civiles que las autoridades atribuyen a las guerrillas islámicas.

«Kabilia fue siempre una región resistente a la colonización. Sus habitantes pelearon en el pasado contra los romanos, los árabes y los turcos. Los bereberes fueron la vanguardia de la lucha por la independencia de la colonia francesa», explicó Yacine.

Varias figuras históricas de la guerra contra Francia a fines de los 50 y a comienzos de los 60 eran bereberes: Hocine Ait Hamed, Amirouche, Abane Ramdane, Krim Belkacen y Mohamed Khider. Sólo Hocine Ait Hamed vive aún, en Suiza.

«La juventud argelina ya no cree en los políticos. Las rebeliones y la radicalización de la juventud son la consecuencia de la violación de las libertades civiles en Argelia», dijo Ait Hamed en una entrevista realizada el lunes para la estación de radio francesa Europe 1.

La mayoría de las manifestaciones son realizadas en aldeas de Kabilia, pero los adolescentes también intentan organizar marchas en la capital.

El presidente Abdul Aziz Bouteflika, en un intento de calmar a loas manifestantes, prometió el lunes que creará una comisión independiente para investigar los hechos de violencia.

El mandatario, en un mensaje trasmitido a toda la población, aseguró que la comisión «tendrá completa libertad para arrojar luz a todos los incidentes».

Sin embargo, el mensaje de Bouteflika no conformó a los rebeldes de Kabilia, según observadores.

El Frente de las Fuerzas Socialistas, partido liderado por Ait Hamed, lanzó una declaración en la que señala que «el discurso público del gobierno ya no es convincente. (Bouteflika) agita de nuevo el fantasma del separatismo bereber y del enemigo extranjero para justificar la represión».

Por su parte, el RCD señaló que «el presidente Bouteflika no dijo nada que pueda ser considerado progresista». El partido considera improbable que sea alguna vez creada la comisión para investigar la violencia en Kabilia.

Mientras, los líderes bereberes continúan exigiendo que el tamazight sea reconocido como idioma oficial de Argelia.

La Constitución de 1996 reconoce al «amzighit», la identidad bereber, como parte de la cultura de la nación, junto a las tradiciones árabes e islámicas. El idioma berbeber, de acuerdo con la ley, puede ser enseñado en las escuelas, pero no es obligatorio.

Los líderes de Kabilia consideran que esto es insuficiente, puesto que el tamazight no tiene reconocimiento de idioma oficial. Además, se oponen a la Ley de Arabización aprobada en 1998, que consideran una bofetada a sus pedidos de autonomía cultural.

Pero la lucha bereber por sus derechos culturales está directamente asociada a sus reclamos de igualdad económica.

«Empleos, una buena educación y una buena vivienda son tan importantes para los adolescentes bereberes como el derecho a hablar su propio idioma y fomentar las tradiciones de sus antecesores», dijo Nadia Yaachi, una maestra bereber residente en París.

«Lo único que inspira a la juventud bereber en Kabilia es el desafío de acumular el dinero suficiente como para hacer un viaje al exterior… un viaje sólo de ida, por supuesto», agregó. (FIN/IPS/tra-en/jg/da/rp/aq/hd/01

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