MALASIA: Tensión social detrás de violencia étnica

Las luchas étnicas en Malasia, las peores desde 1969, esconden en realidad la existencia de grandes desequilibrios sociales en este país asiático que experimentó un desenfrenado crecimiento económico en la última década.

La violencia no estalló esta vez en las zonas residenciales de Damansmara, cerca de Kuala Lumpur, ni en el moderno barrio de Bangsar, adornado por luces y fuentes, sino en las zonas más carenciadas de la periferia capitalina.

Los combates de la semana pasada fueron descritos por la prensa extranjera como «luchas raciales entre malayos e indios que arruinaron la armonía social alcanzada por Malasia».

La prensa local, para calmar los ánimos, restó importancia al carácter étnico de los enfrentamientos, pero no explicó los factores sociales y económicos de los mismos.

Los combates entre malayos musulmanes y malasios de origen indio estallaron el 8 de este mes en varias zonas pobres de Petaling Jaya, localidad de clase media y baja cercana a Kuala Lumpur. Seis personas murieron, 52 resultaron heridas y unas 190 fueron detenidas.

Petaling Jaya es «el peor lugar de los alrededores de Kuala Lumpur» desde el punto de vista económico y social, sostuvo el profesor Ishak Shari, director del Instituto de Estudios Malasios e Internacionales. «Creo que existe un sentimiento de frustración y de insatisfacción allí que crece desde hace tiempo», agregó.

Estos barrios están conformados por casas precarias y asentamientos ilegales hechos con tablas, habitados en su mayoría por malayos, malasios de origen indio y trabajadores inmigrantes de Bangladesh e Indonesia. Sus pobladores perciben bajos salarios y son empleados en fábricas o negocios pequeños.

Casi 60 por ciento de los 22 millones de malasios son de origen malayo musulmán. Un cuarto de la población es de origen chino y ocho por ciento de origen indio.

Algunos académicos reconocieron el surgimiento de una clase social sumamente pobre en la sociedad malasia como resultado de una política de desarrollo económico sin los debidos controles.

El primer ministro Mahathir Mohamad procuró en sus 20 años de gobierno alcanzar una gran industrialización, construir grandes rascacielos, un espectacular aeropuerto y un moderno circuito para carreras de Fórmula Uno, pero descuidó la red de seguridad social para los pobres, según sus opositores.

Existe también un problema sobre cómo definir la pobreza. La línea de pobreza oficial en la Malasia peninsular, donde se encuentra Kuala Lumpur, se ubicaba en 1997 en un ingreso mensual de 121 dólares para una familia común.

La pobreza en Malasia no es tan grave si se considera esa regla: ocho por ciento de la población total estaba por debajo de la línea y en la población urbana descendía a menos de cinco por ciento.

Sin embargo, la mayoría de las familias necesitan al menos 263 dólares al mes para satisfacer las demandas mínimas de la moderna forma de vida urbana, según Ishak. El Congreso de Sindicatos de Malasia, por ejemplo, exige un ingreso mínimo mensual de 237 dólares.

Muchos entre la clase trabajadora, incluso obreros de fábrica, pocas veces llegan a obtener ese salario. De hecho, los últimos en la pirámide social, como los campesinos, trabajadores zafrales y peones, con mucho esfuerzo llegan a ganar 132 dólares al mes.

Los académicos sostenían, antes de que estallara la crisis financiera asiática a mediados de 1997, que el costo mínimo de vida de las familias urbanas era de 197 dólares mensuales, según un informe de 1998 del Instituto Malasio para la Investigación Económica para el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

En base a esta cifra, el porcentaje de familias pobres aumentó de 14,3 por ciento a 23 por ciento en la década de mayor crecimiento económico (1985-1995), en especial en las zonas urbanas.

«Las familias urbanas pobres sufrirán una gran pérdida de su calidad de vida con la caída de los ingresos provocada por los ajustes y las alzas de los precios en productos básicos como los alimentos», proyectaba el informe.

Existen programas oficiales para combatir la pobreza rural, pero ninguno destinado a la población urbana. Los bajos ingresos alimentan frustraciones que pueden derivar en hostilidades como los combates de la semana pasada.

«No es sólo falta de dinero, sino falta de acceso a las necesidades básicas de la vida urbana», señaló Ishak.

Una de las principales carencias es la de vivienda. Los asentamientos ilegales tienden a multiplicarse en las zonas de gran densidad de población. Las condiciones de vida en estos asentamientos generan problemas sociales como la delincuencia y la adicción a las drogas.

«Esos lugares son en general muy agobiantes», con poco espacio para bodas, funerales u otros eventos públicos, apuntó Ishak. Los roces y las disputas son frecuentes, aun entre personas del mismo grupo étnico, cuando algún vecino infringe el espacio privado de otro, nunca delimitado formalmente.

La situación es mucho peor cuando involucra a personas de diferentes grupos étnicos. «Uno sólo necesita una pequeña provocación para dejar salir todos sus malos sentimientos», agregó.

Otro factor crucial es el sentimiento de privación que sufren los pobres y que aumenta cuando viven cerca de barrios ricos. «Uno tiende a compararse con las personas acomodadas en esa situación», sostuvo Ishak.

Las tensiones sociales no cuentan con la ayuda del gobierno, que instó a los principales grupos étnicos a unirse para proteger sus propios intereses. Esto motiva que cada grupo culpe al otro de sus problemas.

Los analistas se preguntan si conviene que la dominante Organización Nacional de Malayos Unidos y el opositor Partido Islámico mantengan conversaciones sobre la unidad malaya, antes que sobre la unidad nacional.

«Estas conversacione son ahora irrelevantes», sostuvo P. Ramakrishnan, presidente de la organización no gubernamental Alrian. «Lo que busca el frente opositor (la unidad nacional) es más importante en este momento», señaló.

Otros analistas consideran que la situación étnica en Malasia mejoró desde 1980, pues los combates hasta ahora no se propagaron a otras localidades multiétnicas. (FIN/IPS/tra-en/an/js/rp/aq/dv/01

Archivado en:

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe