/BOLETIN-DD HH/ NACIONES UNIDAS: Dura condena de Annan a tráfico de personas

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, afirmó que el tráfico mundial de seres humanos es una de las violaciones más condenables de los derechos humanos.

«El tráfico de personas, y en especial el de mujeres, niños y niñas, para que se les someta a trabajos forzados en regímenes de explotación, incluyendo los de explotación sexual con fines comerciales, es una de las peores violaciones de los derechos humanos que afronta la ONU», señaló Annan en una declaración divulgada el miércoles.

El tráfico de seres humanos implica transacciones comerciales por valor de unos 7.000 millones de dólares anuales vinculadas con comercio de armas, proxenetismo, tráfico de drogas y abusos contra la infancia, según la Organización Internacional para la Migración (IOM), con sede en Ginebra.

Se piensa que 500.000 mujeres, niños y niñas entran en forma clandestina a Estados Unidos desde América Latina, Asia y Europa Oriental, para su explotación por parte de proxenetas o su empleo como sirvientes y en talleres ilegales de la industria de la vestimenta.

El comercio de seres humanos es «extendido y creciente» en el mundo, dijo Annan el martes, en una conferencia de cuatro días de la ONU para la firma de la Convención contra el Crimen Organizado Transnacional, realizada en la ciudad sudoccidental italiana de Palermo con la presencia de ministros y delegados de más de 120 países.

Ese tráfico tiene raíces en situaciones sociales y económicas de los países de las víctimas, es facilitado por prácticas de discriminación contra la mujer y lo impulsa una cruel indiferencia hacia el sufrimiento humano por parte de quienes explotan servicios que las víctimas deben prestar, enfatizó.

El secretario general instó a los países miembros de la ONU a firmar y ratificar la convención, que busca frenar el tráfico de seres hmanos y el negocio de la inmigración ilegal.

El destino de las vulnerables víctimas de esas actividades es «una afrenta a la dignidad humana y un desafío a cada Estado, a cada pueblo y a cada comunidad», sostuvo.

La convención es el primer tratado vinculante de la ONU para el combate al crimen organizado, su texto fue aprobado por la Asamblea General del foro mundial el mes pasado, y entrará en vigencia cuando la hayan ratificado por lo menos 40 países.

Su texto, de 41 artículos, brinda por primera vez a la comunidad internacional definiciones comunes de varios conceptos fundamentales de la ley penal vinculados con el crimen organizado, como «grupo criminal organizado», «delito grave» y «ganancias ilegales».

Se espera que el nuevo tratado fortalezca a los gobiernos en su lucha contra todas las formas de delitos graves, entre ellos el lavado de dinero, el contrabando de armas, el fraude en escala internacional, el tráfico de drogas y la corrupción.

La necesidad de contar con la convención se hizo evidente por el auge de crimen organizado transnacional que aprovecha la globalización de la economía.

La apertura de fronteras y la tecnología avanzada impulsaron el comercio internacional, pero también condujeron a un aumento de la criminalidad internacional.

Annan subrayó que los grupos criminales no perdieron tiempo para adoptar las oportunidades que les brindan la globalización económica y la tecnología refinada que la acompaña, mientras los esfuerzos de la comunidad internacional para combatirlos «han sido hasta ahora muy fragmentarios, y con armas casi obsoletas».

La Convención de Palermo, sin embargo, es una nueva herramienta para enfrentar el flagelo de la criminalidad como un problema mundial, expresó.

«Con mejor cooperación internacional, podemos causar un auténtico impacto en la capacidad del crimen organizado internacional para operar en forma exitosa, y ayudar a los ciudadanos en la lucha por seguridad y dignidad en sus hogares y comunidades» aseguró.

«Ya no somos ciudadanos de países, sino del mundo. La criminalidad se ha organizado mejor en el nivel transnacional, mientras la tecnología ha aumentado la movilidad para todos», dijo a los participantes en la conferencia el ministro de Justicia de Italia, Piero Fassino.

«Los intereses lícitos e ilícitos se han transnacionalizado, y han surgido nuevas formas de la ilegalidad y el crimen», señaló.

El gobierno de Italia apoya una iniciativa para que 25 por ciento de las ganancias del crimen organizado que sean confiscadas se aporten a la ONU para apoyar el combate a la delincuencia transnacional, agregó.

El italiano Pino Arlacchi, subsecretario general de la ONU y director ejecutivo de la Oficina de Control de Drogas y Prevención del Crimen del foro mundial, recordó que hasta hace poco la ciudad de Palermo, ubicada en la isla de Sicilia, era sede de una de las organizaciones criminales más famosas.

«Nuestra presencia aquí esta semana y la firma de la convención son un potente símbolo de esperanza», destacó.

«Esta es una lección para quienes piensan que el crimen organizado transnacional es invencible, demasiado poderoso o demasiado complejo para que sea posible someterlo al imperio de la ley», añadió.

Arlacchi, famoso por su lucha sin pausa contra el crimen organizado en Italia, rindió homenaje a los jueces italianos Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, asesinados por la mafia de Sicilia en 1992.

«Sus muertes nos recuerdan que el combate contra el crimen organizado nunca se lleva acabo sin costo. Esa es la razón por la cual esta convención es una piedra angular y un homenaje a los miles de hombres y mujeres que perdieron la vida cuando trataban de lograr un mundo libre de mafias y de violencia criminal», expresó.

«Espero que el día de hoy sea el comienzo de un proceso que permita satisfacer el reclamo de paz, justicia e imperio de la ley de muchas ciudades del mundo», añadió. (FIN/IPS/tra- eng/td/da/mp/ip hd/00

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