«Yo nací para cantar, no para ser feliz», decía el célebre compositor mexicano Agustín Lara, quien entendía que «la tristeza era un oficio y el amor una condena». Hoy, a 30 años de su muerte, recibió homenajes en varios países y sus familiares dieron una sorpresa.
Unas 350 canciones inéditas de Lara, fallecido el 6 de noviembre de 1970 a los 73 años y luego de componer 4.000 piezas, serán dadas a conocer en fecha próxima. También se institucionalizará un premio en su nombre para personas que se destaquen en la música, informaron sus familiares.
Algunos de los actos conmemorativos en México consistieron en programas especiales en radio y televisión, y homenajes en su tumba. También hubo celebraciones en Los Angeles y en Madrid, donde existen estatuas levantadas en memoria del compositor.
La productora de cine mexicana Alta Vista Films anunció que trabaja en un proyecto para realizar una película sobre Lara, también conocido como el «Flaco de oro».
La obra de Lara, inspirada en relaciones amorosas tormentosas, depresiones continuas, el consumo de alcohol y una intensa vida nocturna en prostíbulos y cabaret, sigue siendo interpretada por decenas de artistas profesionales, muchos de los cuales no pagan derechos de autor e incluso ni mencionan su nombre.
Pero la fama que el «Flaco de oro» tuvo entre los años 30 y los 60 en América Latina y España sigue vigente. Para los críticos, fue el más prolífico compositor de México y uno de los mejores escritores de versos.
Temas famosos como «María Bonita», «Solamente una vez», «Granada», «Dos Puñales» y «Tus Pupilas», aún se escuchan en gran parte del mundo de habla hispana.
El músico participó en más de 30 películas, varias de ellas realizadas en Hollywood, pero los críticos sostienen que son producciones con muchos problemas y que en su mayoría se armaron sólo para exhibirlo cantando.
La imagen de Lara tocando en un gran piano de cola, fumando y con un coñac y una bella mujer cerca es la típica con la que las nuevas generaciones lo identifican.
El compositor e intérprete comenzó su carrera presentándose en los prostíbulos, cuando era menor de edad, y la finalizó realizado giras en célebres escenarios de América Latina, Estados Unidos y España.
Cuando murió, miles de personas acudieron a su velatorio y entierro en la llamada Rotonda de los Hombres Ilustres, en la capital mexicana, donde se guardan los restos de personalidades del mundo de la política y de la cultura local.
Jesús Flores, historiador de la Asociación Mexicana de Estudios Fonográficos, sostiene que la cercanía de Lara «al mundo de la noche» lo proyecta como uno de los mejores cronistas de la bohemia y el amor.
«Yo sé que es imposible que me quieras/ que tu amor fue pasajero/ y que cambias tus besos por dinero/ envenenando así mi corazón», dice una de sus canciones.
El autor era además considerado un fanático en el uso de diminutivos. En sus canciones, palabras como poquito, muñequita, farolito, clavelito, chiquilla bonita y rinconcito, se repiten continuamente.
Lara es para los mexicanos un ícono como lo es Frank Sinatra para los estadounidenses, señala el compositor Mario Ruiz.
Su hijo, también de nombre Agustín, cuenta que el músico se sabía feo y demasiado delgado como para conquistar a las mujeres, pero que encontró en la composición musical la clave para lograr que lo admiran y quisieran.
Los biógrafos de Lara relatan que el artista tuvo decenas de amantes, pero que la que única que le cambió y en cierta forma le amargó la vida fue la actriz María Félix, quien aún lo recuerda como una pareja amorosa, pero extremadamente celosa.
La inseguridad de Lara era tal frente a Félix, una conocida artista de cine entre los años 40 y 60, que en una arranque de celos le disparó sin que la llegara a herir.
Más allá de su vida nocturna, la «adicción» por las mujeres y las acusaciones de machista que recibió, el «Flaco de oro» es sin duda uno de los compositores más grabados en gran parte del mundo y el más queridos y admirado de México, opinó Ruiz. (FIN/IPS/dc/dm/cr/00


