/BOLETIN-DD HH/ YUGOSLAVIA: La policía secreta se resiste a las reformas

El nuevo gobierno de Yugoslavia procura reformar la policía secreta, para lo cual pretende destituir a sus autoridades y revelar los documentos sobre sus actividades ilícitas durante el régimen de Slobodan Milosevic (1989-2000).

Pero el jefe del Servicio de Seguridad del Estado (SDB), Rade Markovic, argumenta estar amparado por la ley para negarse a dejar el cargo antes del 23 de diciembre, cuando se realicen las elecciones del parlamento y del gobierno de Serbia, república que con Montenegro constituye la República Federal de Yugoslava.

Milosevic fue derrotado en las elecciones federales de septiembre y obligado a abandonar la Presidencia de Yugoslavia por un alzamiento popular en octubre.

Los comicios de diciembre serán clave para la conformación del mapa político del país, luego de la victoria de Vojislav Kostunitca, de la Oposición Democrática de Serbia (DOS), en los comicios de septiembre.

Los sondeos indican que DOS derrotará al Partido Socialista de Milosevic, incluso en Serbia. Este partido continuó en el poder tras la caída del los gobiernos socialistas europeos afines a la Unión Soviética en 1989, pero abrazó los principios del ultranacionalismo serbio.

«Markovic hace tiempo para destruir evidencia de los errores del SDB en el pasado», dijo a IPS el abogado Svetislav Djurdjevic, jefe de la policía de Belgrado en la década del 90.

«Nadie sabe cuánta evidencia sobre el trabajo ilegal de la policía secreta tiene que destruir. Es posible que algunos documentos hagan mención a operaciones clandestinas o que vincule a algunos políticos opositores que alcanzaron el poder en septiembre», agregó.

Los serbios están ansiosos por conocer los documentos sobre la actividad clandestina de la policía, aunque se sabe que la intercepción de cartas y llamadas telfónicas a los opositores al régimen de Milosevic eran parte de sus tácticas.

Los expedientes contendrían datos de políticos opositores y sus simpatizantes, periodistas serbios independientes y de medios extranjeros.

Dirigentes del DOS afirmaron que una de las primeras medidas que tomarán luego de las elecciones de diciembre será abrir los expedientes. «La gente tiene derecho a saber. El trabajo de la seguridad del Estado no debe ser un tabú nunca más», afirmó Zoran Zivkoic, miembro de la dirección partidaria.

A comienzos de los años 90, el SDB organizó grupos paramilitares que pelearon en las guerras de la ex Yugoslavia, algunos de las cuales serían los principales responsables de crímenes contra croatas, bosnios y albaneses de Kosovo.

«Seguramente esa es la evidencia que quieren ocultar. Por años supimos que dentro del SDB ocurrían cosas extrañas, y ahora es tiempo de que se revelen esos secretos», afirmó Natasa Kandic, presidenta del no gubernamental Centro de Derecho Humanitario.

Para Kandic, entre otros abogados, es tiempo de que se resuelvan los crímenes que convirtieron a Serbia en una tierra peligrosa para los opositores de los años de Milosevic.

El Centro de Derecho Humanitario recibió un documento de un funcionario de la policía secreta que probaba el seguimiento del periodista Slavko Curuvija por agentes el día de su muerte.

Curuvija, duro crítico del gobierno de Milosevic, fue asesinado a plena luz del día por desconocidos durante los bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra Serbia en abril de 1999.

El SDB es culpado también de un misterioso accidente automovilístico ocurrido en octubre de 1999, en que murieron cuatro ayudantes del líder opositor Vuk Draskovic.

Las investigaciones establecieron que un camión involucrado en el choque pertenecía a la policía secreta. Su conductor desapareció de la escena del accidente y nunca fue localizado.

«Una vez que la ley sea reestablecida en Serbia, las cosas volverán a su lugar», dijo a IPS Slobodan Vucetic, ex juez de la Suprema Corte de Justicia destituido a comienzos de año por el gobierno de Milosevic.

«Tenemos que recordar que los 10 años de gobierno de Milosevic fueron precedidos por 45 años de comunismo, en que los servicios secretos hicieron un gran trabajo para mantener el régimen. El SDB es una herencia del estado comunista que existió aquí desde 1945», agregó.

«La organización del Estado, que existe incambiada desde 1945, debe ser desmantelada. Esa es la única forma en que el SDB se convierta en una institución más transparente», sostuvo el analista Dragor Hiber.

«En cualquier parte del mundo es un trabajo muy delicado revelar las actividades de los servicios secretos y aquí, en particular, tomará un largo proceso. Pero creo que al final todos los responsables de delitos irán a la corte», agregó. (IPS/FIN/tra- eng/vpz/ral/rp/mj/ip hd/00

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