/BOLETIN-DD HH/ CHILE-EEUU: Fantasma de Letelier ronda a Pinochet

Más de 16.000 documentos liberados esta semana por el gobierno de Estados Unidos aportan pruebas sobre la responsabilidad que tuvo el entonces dictador de Chile, Augusto Pinochet, en el asesinato perpetrado en Washington en 1976 de Orlando Letelier, ex canciller del gobierno de Salvador Allende.

Los documentos también sugieren que la CIA (Agencia Central de Inteligencia) y quizás otros organismos de Washington no impidieron el asesinato.

También revelan que la CIA destruyó documentos clave sobre el general Manuel Contreras, quien dirigió la policía secreta del régimen de Pinochet, la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), tras el cruento golpe militar que el 11 de septiembre de 1973 derrocó al gobierno constitucional de Allende.

Contreras, que organizó la coordinación entre las dictaduras militares de los países del Cono Sur para perseguir y eliminar a opositores de izquierda llamada Plan Cóndor, fue agente de la CIA entre 1974 y 1977, según documentos estadounidenses liberados este año.

Actualmente está en prisión por el asesinato de Letelier.

«Cabe preguntarse por qué fueron destruidos esos archivos, por qué entonces y qué había en ellos», declaró Peter Kornbluh, del no gubernamental Archivo Nacional de Seguridad (NSA), de Washington.

Los 16.000 documentos liberados el lunes y pertenecientes al Departamento de Estado (cancillería), la CIA y el Pentágono (Ministerio de Defensa), concluyen el proceso de liberación de documentos previamente secretos iniciada por el presidente Bill Clinton, luego de que Pinochet fuera detenido en Londres a solicitud del juez español Baltasar Garzón en octubre de 1998.

Tom Blanton, director del NSA, elogió la liberación de los documentos de Washington. «Es espectacular, fenomenal e histórica. Clinton quizá sea el primer presidente en percatarse de que la seguridad nacional sale fortalecida por la apertura y la transparencia», agregó.

Pero el director de la CIA, George Tenet, quiso impedir la liberación de 700 documentos secretos porque revelarían «fuentes y métodos» utilizados por la agencia, incluso actualmente, 30 años después de que el entonces presidente Richard Nixon ordenara al organismo hacer lo necesario para impedir la elección de Allende y luego crear las condiciones para su derrocamiento.

Tras varias semanas de debate interno, la CIA acató la orden, si bien muchos de los documentos liberados el lunes tienen una redacción tan densa que es imposible determinar la mayor parte de su contenido.

Los documentos revelados dejan grandes baches, según Kornbluh y John Dinges, otro experto que escribe un libro sobre Chile.

Entre lo que falta, Dinges mencionó documentos sobre el entrenamiento brindado por la CIA a oficiales de la DINA y detalles precisos sobre el respaldo de la agencia a la oposición a Allende.

Además, resta información sobre el grupo responsable del asesinato en 1970 del jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, general René Schneider. Se pagó 35.000 dólares para comprar el silencio de los perpetradores, afirmaron Kornbluh y Dinges.

También se excluyeron muchos documentos hoy en poder del Departamento de Justicia estadounidense, que el año pasado reanudó una investigación sobre el papel de Pinochet en el asesinato de Letelier, el peor incidente de terrorismo internacional ocurrido en la capital estadounidense.

Además de Contreras, varios oficiales del ejército chileno, así como dos agentes cubano-estadounidenses, purgaron condenas de cárcel en Estados Unidos o en Chile por ese crimen.

El asesinato de Letelier fue resuelto a fines de los años 70 como consecuencia de la tenacidad de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y fiscales estadounidenses. Pero Washington no acusó a Pinochet, a pesar de que muchos expertos aseguran que fue él mismo quien ordenó el crimen.

Varios de los documentos difundidos el lunes ofrecen indicios de involucramiento personal de Pinochet en el caso.

Pinochet pidió en persona al dictador paraguayo Alfredo Stroessner la emisión de pasaportes a los dos oficiales del ejército chileno que viajaron a Estados Unidos para supervisar el asesinato, menos de tres meses antes de que el automóvil en que viajaba Letelier estallara a un kilómetro de la Casa Blanca.

«El presidente Stroessner recibió una llamada telefónica del presidente chileno Pinochet para pedirle el siguiente favor urgente. El quería enviar a Estados Unidos a dos oficiales de carrera del ejército chileno, capitán Juan Williams y teniente Alejandro Romeral, para conducir una investigación», según un documento del Departamento de Estado.

Se trata de los seudónimos de dos funcionarios de la DINA que participaron en operaciones del Plan Cóndor.

«Es un importante paso adelante hacia la acusación» contra Pinochet, quien «tuvo una participación personal en la emisión de esas visas» para el ingreso de los asesinos a Estados Unidos, dijo Sam Buffone, abogado que representa a los familiares de Letelier y de su secretaria, Ronnie Moffit.

Documentos difundidos antes ya habían establecido el interés personal de Pinochet en Letelier.

Tres meses antes del asesinato, el dictador se quejó en Washington ante el entonces secretario de Estado Henry Kissinger de que «Letelier accedió al Congreso» legislativo estadounidense y que, «por desgracia», su régimen carecía de «los millones» de dólares «necesarios para la contrapropaganda».

Los documentos también sugieren que el propio Kissinger supo un mes antes del asesinato de Letelier que se produciría un crimen político.

En un telegrama urgente enviado el 23 de agosto de 1976, ordenó a los embajadores del Cono Sur que advirtieran personalmente a los jefes de Estado de esos países que se abstuvieran de perpetrar asesinatos en el contexto del Plan Cóndor.

Pero el embajador en Santiago, Daniel Popper, no acató la orden.

«En mi opinión, dada la sensibilidad de Pinochet ante la presión de Washington, éste podría considerar un insulto toda conclusión que lo vinculara a un intento de asesinato», escribió Popper.

Popper sugirió que el jefe de la CIA en Chile planteara el tema a Contreras, cosa que no ocurrió hasta después del asesinato.

«¿Cómo pudo la CIA no haber detectado ni impedido una amenaza terrorista en Estados Unidos planteada por su propio agente» Contreras, preguntó Kornbluh, agregando que la agencia sabía hasta el detalle sobre el Plan Cóndor.

Según un telegrama de 1989, Contreras se acercó a la embajada de Estados Unidos para indicar que estaba dispuesto a revelar la participación de Pinochet en el asesinato de Letelier, al igual que la de su hijo, «probablemente Marco Antonio», en el narcotráfico, a cambio de la ayuda de Washington para evitar que el agente fuera sometido a juicio.

Otro documento cita a Contreras diciendo que ha ocultado cientos de documentos en un país extranjero que implican a Pinochet en asesinatos y otras actividades ilegales.

El documento califica a Contreras «del hombre más peligroso en Chile» y concluye que «no se puede excluir la posibilidad de un acto terrorista iniciado» por él, a pesar de que hacía más de una década que se había alejado de la DINA.

En un memorándum posterior, un funcionario del Departamento de Estado rechazó el acercamiento de Contreras, a quién llamó «mierda de perro». (FIN/IPS/tra-en/jl/aq-mj/ip-hd/00

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