Poblaciones tradicionales de la Amazonia, que consolidaron la extracción de productos naturales como una vía de desarrollo sustentable en los bosques tropicales de Brasil, cobraron ahora un fuerte impulso para sus actividades.
Las llamadas Reservas Extractivas (Resex), un modelo comunitario de aprovechamiento y preservación de la naturaleza, pasaron a contar a partir de la segunda semana de este mes con créditos subsidiados y un nuevo programa de expansión, puestos en marcha por el Ministerio de Medio Ambiente.
Un fondo gubernamental les destinará 15,5 millones de dólares al año. La tasa de interés normal es de cinco por ciento, pero con el subsidio a los trabajadores de las Resex bajará a 0,5 por ciento.
«Esa población presta servicios ambientales» al país y a la humanidad, por esto el beneficio es más que justificable, dijo a IPS la secretaria de Coordinación de Amazonia del Ministerio, Mary Alegretti, quien aseguró que «los extractores son los mejores protectores de los bosques».
La financiación tendrá «un impacto social y económico importante» en las reservas, cuyo primer objetivo, asegurar la subsistencia y «mejorar la calidad de vida» de sus habitantes, ya se alcanzó, según la funcionaria. Ahora se podrá incrementar la producción comercial.
El ministro de Medio Ambiente, José Sarney Filho, estimó que cerca de un millón de extractores se beneficiarán de la medida.
Las primeras Resex fueron creadas oficialmente a principios de 1990, bajo el impacto del asesinato manos de hacendados en diciembre de 1988 de su impulsor, Chico Mendes, un ambientalista y líder de los «seringueiros» (recolectores de caucho natural).
Hoy ya son 16 las reservas federales, es decir, bajo administración del gobierno central, y muchas más las de responsabilidad de los estados. Sólo Rondonia, un estado del sudoeste de la Amazonia brasileña, tiene 17, señaló Alegretti.
Hasta ahora son las comunidades organizadas en asociaciones o cooperativas de «seringueiros» y otros extractores que proponen a las autoridades la creación de nuevas áreas, que pasan por un proceso de evaluación, demarcación y constitución como Unidad de Conservación ambiental, para el uso sustentable de sus recursos.
El ministro Sarney Filho formalizó el miércoles la creación de una nueva Reserva, la de Tarauacá, en el estado de Acre, con 152.000 hectáreas y 200 familias.
La decisión responde a una propuesta que Chico Mendes había hecho poco antes de morir. El area concentra gran cantidad de «seringueiras», el árbol que produce el látex que se convierte en caucho.
El área de Taraucá fue justamente objeto de la investigación de doctorado de Alegretti, hace 22 años. La extracción de látex era entonces dominada por «patrones» y la implantación de una Resex representa una «liberación» de los trabajadores, explicó.
Pero su proceso de creación es más lento que el aumento de los requerimientos de nuevas reservas, lamentó la responsable de la política ambiental para Amazonia y previó que las medidas anunciadas esta semana intensificarán más aún la demanda.
Una forma de expansión se hará por una «reforma agraria» adaptada a la extracción sustentable, anunció el ministro. Los beneficiados no serán dueños de pedazos de tierra como en otras partes, sino que explotarán en conjunto un área delimitada, de propiedad pública, como son las Resex.
Además del caucho, la castaña de Brasil, aceites vegetales, frutas amazónicas, madera, pesca artesanal y agricultura y cría de animales en pequeña escala constituyen las fuentes de alimentos e ingresos de esas comunidades extractoras.
Con su desarrollo, algunas Resex ya lograron una mejor inserción en el mercado, incluso tratando de agregar valor a sus productos. La de Xapurí, cuna del modelo, en el estado de Acre, producirá condones con su caucho, en fábricas locales que está construyendo el Ministerio de Salud.
La empresa italiana Pirelli está comprando caucho para hacer neumáticos y pretende denominarlo Xapurí, informó Alegretti, quien advirtió que el uso de esa marca debería rendir derechos a la comunidad.
También hay reservas que firmaron contratos ventajosos para proveer materias primas a una empresa que produce cuero vegetal, incluso para exportación, y organizaciones internacionales, como Greenpeace y Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), hacen productos como ratones para de computadoras y calzados.
Innovaciones tecnológicas también están en los planes. Un seminario con expertos tendrá lugar el próximo jueves y martes en Río Branco, capital de Acre, para identificar las necesidades de las Resex que centros de investigación y universidades buscarán atender.
Pero una política global para el sector carece de datos sobre la población extractora no incluida en las Resex ya creadas y las autoridades admiten no conocer ni cuantos son. Para eso se inició la elaboración de un mapa de la distribución de sus comunidades en la Amazonia.
Para esta tarea se contrató al no gubernamental Instituto Socioambiental.
«Será dificil, por la dispersión» en una extensa región, que ocupa más de mitad de Brasil, observó la coordinadora del proyecto, Adriana Machado, y aclaró que por este motivo es imposible realizar un verdadero censo, que exigiría demasiados recursos.
Pero como se trata de una población en gran parte organizada en asociaciones, cooperativas y comunidades, aunque pequeñas, será posible reunir información en distintas instituciones y luego complementar con visitas de campo, explicó Machado. (FIN/IPS/mo/ag/dv en/00


