El Día Internacional de los Pueblos Indígenas se conmemora hoy sin mucho para festejar en América, pues en la lucha por sus derechos siguen enfrentados con una cultura racista, dijo hoy en México la guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz.
"En el fondo, toda la resistencia de los gobiernos a reconocer los derechos indígenas y permitir su desarrollo viene del racismo y la xenofobia", sentimientos que no se quitan con un día internacional, señaló Menchú entrevistada por IPS.
El Día Internacional de los Pueblos Indígenas, proclamado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es un momento para reflexionar, no para festejar, dijo la nativa guatemalteca, quien recibió el Premio Nobel en 1993.
En algunos países se recordó la fecha con presentaciones artísticas y foros, pero en la mayoría de nativos de América pasó desapercibida.
"Este día es un asunto político y burocrático, y lo que se diga es puro verbo. La mayoría no sabíamos. Yo lo supe por casualidad al ver un calendario que lo indicaba", dijo a IPS Agustín Jiménez, presidente de la Asociación de Escritores Indígenas de México.
Menchú admitió que pocos conocen la fecha, pero reivindicó su importancia como otra trinchera ganada por los indígenas del mundo en la "larga y difícil" lucha por sus derechos.
Aunque no existen censos al respecto, varias investigaciones calculan la población indígena de América entre 36 y 55 millones de personas, la mayoría de las cuales sufren extrema pobreza.
"Hasta en lo del número se ve el racismo que existe, pues son cifras que se manejan de acuerdo con intereses políticos", opinó Menchú.
La activista guatemalteca, quien es también embajadora de buena voluntad de la ONU para el Decenio de los Pueblos Indígenas proclamado por esa organización en 1993, reconoció que existen avances en materia de derechos de los nativos, pero insistió en que la mayoría siguen pisoteados.
"Los gobiernos se oponen a casi todas las demandas de los pueblos indígenas", como el derecho a la tierra, la autonomía, la cultura y la participación política, manifestó.
"Hay una pugna entre indígenas y gobiernos, pero en el fondo lo que realmente hay es racismo", insistió.
Los derechos indígenas son materia de discusión hace 18 años en foros de la ONU, pero hasta el momento no existe consenso sobre una declaración al respecto. En la Organización de Estados Americanos sucede lo mismo, también sin éxito.
A fines de julio y para promover medidas efectivas contra la explotación y pobreza de los nativos, la ONU creó el Foro Permanente para Asuntos Indígenas.
"Los estados magnifican las demandas que hacemos, como la de la autonomía, pues creen que vamos a dividir a los países, pero eso es falso. Sus argumentos sólo son una muestra más del odio que tienen hacia los indígenas", apuntó Menchú.
La Premio Nobel consideró que el Decenio de los Pueblos Indígenas, declarado al fragor de la conmemoración de los 500 años de la llegada de loe españoles a América, es aún una "década vacía, sin frutos y sin apoyos financieros de la ONU".
Sin embargo, mencionó como algunos avances el liderzago adquirido por los indígenas en Ecuador, la importancia política de la guerrilla zapatista del estado mexicano de Chiapas y las entregas de tierras a pueblos nativos de varios países.
Además, recordó los esfuerzos para esclarecer los crímenes de indígenas en Guatemala.
Pero es poco frente a la marginación y la pobreza que enfrentan la mayoría de indígenas, expresó.
Tras mantener los últimos días reuniones con funcionarios de la ONU en Ginebra, Menchú informó que posiblemente será la encargada de liderar en América Latina una conferencia regional previa a la Cumbre contra le Racismo que se celebrará el próximo año en Sudafrica.
La cita será una nueva oportunidad para promover el fin del racismo, que impide avanzar en la conquista de los derechos de miles de indígenas americanos, declaró. (FIN/IPS/dc/mj/hd pr/00


