VENEZUELA: Base de cohetes en Guyana dañaría relaciones con EEUU

La instalación de una base para el lanzamiento de satélites comerciales en una región de Guyana reclamada por Venezuela podría afectar las relaciones entre Caracas y Washington, de acuerdo con un análisis oficial difundido hoy.

"Se abriría una peligrosa brecha" en las relaciones de Venezuela con Estados Unidos, aseguró el ministro de Relaciones Exteriores venezolano José Vicente Rangel.

Si el gobierno estadounidense aprobara la creación de la base de lanzamiento de satélites en el Esequibo guyanés, un territorio ambientalmente sensible y reclamado por este país, "comprometería su responsabilidad" en el caso, dijo Rangel.

La anunciada instalación de la base de cohetes en el Esequibo, un área que Venezuela reivindica como propia, ha causado malestar en el gobierno de Hugo Chávez. En un masivo acto de campaña electoral, el presidente pidió el miércoles al pueblo "defender el honor del país".

"No lo vamos a permitir, señores del gobierno de Guyana", afirmó el mandatario, encaramado en una tarima frente a decenas de miles de seguidores. La base sería construida en un territorio "que nos fue robado hace 100 años", advirtió Chávez.

Rangel, por su parte, agregó en las páginas de opinión del diario El Nacional que la realización de ese proyecto sería "una provocación" para Venezuela, que perturbaría la "tradición de excelentes relaciones" con Estados Unidos.

El gobierno de Guyana suscribió en mayo con la empresa estadounidense Beal Aerospace un contrato para instalar en ese país anglófono sudamericano una base de cohetes que pemitiría a partir de 2002 el lanzamiento de satélites de telecomunicaciones.

Aunque Beal es una empresa privada, se ha informado que deberá contar con la aprobación del gobierno y de la agencia de protección ambiental de Estados Unidos para instalar la base, ya que implica sacar del país tecnología sofisticada y efectuar lanzamientos desde una zona de frágil ecosistema.

"El aspecto más importante de esa turbia negociación quizá sea la participación de Estados Unidos", comentó el canciller venezolano, quien agregó que el contrato de Guyana con la empresa aeroespacial implica una "cesión parcial de soberanía".

Rangel ha comparado el caso con antecedentes de presencia militar permanente de Estados Unidos en América Latina, como la base de Guantánamo en Cuba, la isla de Vieques en Puerto Rico e incluso la zona del Canal de Panamá, cuya devolución a las autoridades panameñas se completó el año psado.

El contrato entre Guyana y Beal "compromete el destino de un territorio que Venezuela reclama con justicia, objeto de un despojo que el país jamás aceptará".

Estados Unidos, a través de su embajada en Caracas, precisó que el acuerdo para la base de cohetes en Guyana es "un negocio privado", y destacó que el papel de las autoridades se limita a vigilar que no haya transferencia indebida de tecnología.

"Estados Unidos tiene la politica de abstenerse de comentar sobre los méritos de disputas limítrofes y territoriales entre otros países", puntualizó el embajador John Maisto, que instó a Guyana y a Venezuela a resolver su problema de manera pacífica.

La reclamación venezolana sobre los 156.000 kilómetros cuadrados del territorio Esequibo tiene su origen en un laudo arbitral firmado en París hace 100 años y que favoreció a Gran Bretaña, la potencia colonial de la que dependía entonces Guyana.

Venezuela sostiene que ese tratado es "nulo e írrito".

La disputa fue heredada por Guyana cuando se materializó su independencia en 1966. Ese mismo año firmó con Venezuela un protocolo en Ginebra en el que ambos países se comprometieron a buscar soluciones pacíficas y negociadas para este espinoso problema, que tradicionalmente ha gravitado sobre las relaciones bilaterales.

Los dos países solicitaron en los años 80 los buenos oficios del secretario general de la Organización de Naciones Unidas. Esa gestión estaba reactivándose después de alrededor de una década sin avances, cuando la noticia del contrato de Guyana y Beal do volvió a enturbiar las relaciones bilaterales.

Según se ha anunciado, en las próximas semanas habrá probablemente contactos entre las dos cancillerías para abordar la protesta de Venezuela en el marco de la gestión de buenos oficios, que está orientada a buscar soluciones "prácticas" para el diferendo territorial.

Esas soluciones "prácticas" tendrán que contemplar la realidad geográfica: el territorio reclamado por Venezuela representa las dos terceras partes de la superficie de Guyana.

Rangel advirtió en el artículo publicado este jueves que en el marco de esta disputa se presenta "el síndrome David-Goliat" que proyectaría la imagen de una nación débil, Guyana, asediada por una más poderosa, Venezuela.

"Se corre el riesgo de aparecer ante la comunidad internacional en actitud prepotente, lo cual en el caso de Venezuela no es cierto", aseguró el canciller, quien dijo que precisamente, Guyana está en esa situación en la actualidad, debido a su disputa fronteriza con Suriname.

Tanto Chávez como el canciller han recalcado que, pese al interés por resolver la reclamación del Esequibo y por impedir la instalación de la base de cohetes, Venezuela descarta toda solución que no sea pacífica.

En medio del debate sobre el proyecto aeroespacial, Venezuela reanudó sus denuncias sobre el otorgamiento de concesiones madereras, mineras y petroleras en la zona reclamada.

El canciller sugirió que Venezuela también podría otorgar concesiones petroleras en zonas del delta del Orinoco, colindantes con el Esequibo. (FIN/IPS/lc/ff/ip/00

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