Los japoneses decidieron mantener su actual gobierno en las elecciones generales del domingo, aunque la mayoría parlamentaria de la coalición encabezada por el primer ministro Yoshiro Mori se redujo sustancialmente.
El Partido Liberal Democrático (PLD), que gobernó durante 43 de los últimos 45 años, obtuvo 233 de los 480 escaños de la cámara baja. Antes de los comicios tenía 271, es decir que perdió su mayoría de dos tercios como partido individual.
Sin embargo, contando también los votos de los dos aliados del PLD, la coalición sí obtuvo 271 escaños, y por lo tanto el control de 56 por ciento de la cámara, frente a 65 por ciento antes de las elecciones.
Solo 63 por ciento de los 101 millones de votantes habilitados concurrieron a las urnas, la segunda menor participación luego de las elecciones generales de 1996.
En una señal de cambio en la segunda mayor economía del mundo, candidatas mujeres conquistaron un récord de 34 escaños. Aunque esta cifra representa solo siete por ciento del total, significa un gran avance respecto del anterior parlamento, donde apenas había 23 mujeres.
El avance del opositor Partido Demócrata y la baja participación del electorado asegurarán el mantenimiento de la presión sobre Mori, cuya tendencia a hablar más de lo conveniente bajó su índice de popularidad a solo 12 por ciento y llevó a algunos líderes del PLD a proponer su reemplazo.
El Partido Demócrata ganó 32 escaños, y ahora tiene 127 representantes en la cámara baja.
También es probable que se produzcan fisuras en la coalición, porque los dos socios del PLD sufrieron un revés electoral que cuestionan la sensatez política de su permanencia en el gobierno.
El partido Nuevo Komei, respaldado por el grupo budista Soka Gakkai, perdió un cuarto de sus 42 escaños, y el número de parlamentarios del Nuevo Partido Conservador cayó de 20 a menos de 10.
Mori declaró que todavía es muy pronto para juzgar si él debe retirarse, aunque la victoria electoral probablemente le garantice su permanencia en la jefatura de gobierno al menos hasta la cumbre del Grupo de los Ocho en Okinawa, el próximo julio.
"Si se producen críticas dentro del partido por este resultado, las aceptaré y tomaré una decisión definitiva sobre mi futuro", declaró Mori.
Aunque los sondeos de opinión pública sugerían la semana pasada un cómodo margen de victoria para el PLD, éste apenas superó el objetivo mínimo de 229 escaños que se había fijado.
Hiromu Nonaka, primer secretario del gabinete y mano derecha de Mori, había prometido renunciar si su partido no alcanzaba esa meta.
La reacción de los diarios japoneses sugiere que la presión sobre Mori continuará.
"La coalición retrocede y los demócratas avanzan", fue el titular este lunes del periódico Yomiuri, el de mayor circulación nacional.
Mientras, el Asahi Shimbun, un feroz crítico de la administración Mori, comentó en un editorial que el resultado fue una gran derrota para el PLD.
"El resultado de la elección demuestra la esperanza de cambio del público, y no aprobación hacia el gobierno", afirmó el diario.
Mori se manifestó como un líder de derecha y con escasas dotes diplomáticas desde que asumió la jefatura del gobierno en sustitución de Keizo Obuchi, quien sufrió un derrame cerebral el 2 de abril y falleció en mayo.
El primer ministro desató una tormenta cuando declaró que "Japón es una nación divina con el emperador en su centro", lo cual fue interpretado por los críticos como un retroceso al régimen militar previo a la segunda guerra, que adoraba al emperador.
Durante la campaña electoral, también empañó sus credenciales democráticas al sugerir que los votantes indecisos -estimados en la mitad del electorado- deberían quedarse en cama el día de la votación.
Estos deslices verbales dominaron la cobertura periódistica de la campaña, aunque la cuestión más importante para los japoneses es la economía.
El gobierno confirmó este mes que Japón finalmente salió de una de sus peores recesiones desde la guerra del Pacífico, tras alcanzar una tasa de crecimiento de 0,5 por ciento en el último año fiscal.
Esto es una buena noticia para los socios comerciales de Japón, en especial en Asia, pero los principales partidos no se pusieron de acuerdo sobre si mantener el crecimiento o recortar la enorme deuda pública.
Mori es partidario de seguir inyectando fondos públicos a la economía hasta que el crecimiento supere el dos por ciento, pero el opositor Partido Demócrata propuso aumentar los impuestos y reducir el gasto.
La ganancia de 32 escaños del Partido Demócrata fue interpretada por sus líderes como una señal de confianza de los electores. "Ellos confiaron en nosotros porque fuimos honestos en nuestra campaña. Prescribimos medicinas amargas, no caramelos", declaró Yukio Hatoyama, líder del partido opositor. (FIN/IPS/tra- en/jw/js/mlm/ip/00


