BURUNDI: Líder rebelde no participará en conversaciones de paz

Jean-Bosco Ndayikengurukiye, líder de las milicias de la etnia hutu de Burundi, anunció que no asistirá a las conversaciones de paz en Arusha, Tanzania, a las cuales el ex presidente de Sudáfrica Nelson Mandela convocó a los grupos rebeldes más importantes.

El coronel Ndayikengurukiye lidera las Fuerzas para la Defensa de la Democracia (FDD), el brazo militar del Consejo Nacional para la Defensa de la Democracia (CNDD).

Ndayikengurukiye reiteró en una entrevista concedida esta semana las preocupaciones de los rebeldes acerca de la elección de Mandela como mediador en el conflicto.

El coronel afirmó que su grupo tiene pruebas de que el gobierno sudafricano de Mandela suministró armas al régimen militar de Burundi y lo ayudó a evitar el embargo regional impuesto en 1997. Sin embargo, agregó que quería reunirse con Mandela y explicarle sus ideas para el futuro de Burundi.

El CNDD-FDD parece preferir las conversaciones cara a cara con el gobierno, al margen del proceso de paz de 18 meses que se ha planificado. Según Ndayikengurukiye, el gobierno es el "enemigo en el terreno" de los rebeldes, "tanto política como militarmente".

El CNDD mantuvo conversaciones directas con las autoridades en 1997, bajo el auspicio de la organización católica Comunidad de San Egidio, con sede en Roma, pero el diálogo no resultó en ninguna clase de acuerdo de paz.

Julius Nyerere, ex presidente de Tanzania y ex mediador del proceso de paz, fue acusado por Ndayikengurukiye de vetar su participación pese a reiterados pedidos del CNDD-FDD de tener un lugar en la mesa de negociaciones. Nyerere, quien murió de cáncer este año, replicó que Ndayikengurukiye era muy esquivo.

El gobierno de Burundi dejó en claro que es con Ndayikengurukiye con quien quiere hablar, argumentando que el líder nominal del CNDD, Leonard Nyangoma, no tiene influencia real sobre las milicias y no podrá asegurar su apoyo a un cese del fuego.

Por la misma razón, las autoridades de Burundi quieren dialogar con los comandantes militares del Frente Nacional de Liberación (FNL) y no con los representantes de su rama política, el Partido para la Liberación del Pueblo Hutu.

Según el coronel Longin Minani, portavoz militar del gobierno, las autoridades deben dialogar "con los verdaderos enemigos para saber dónde está la verdad".

Minani subrayó la necesidad de dialogar con el CNDD-FDD y el FNL, pero admitió que será mucho más difícil hacerlo con las milicias Interahamwe ruandesas y con ex integrantes del Ejército de Ruanda, que a su juicio desempeñaron un importante papel en las operaciones rebeldes de los últimos meses.

El portavoz del gobierno advirtió que un futuro cese del fuego no servirá de nada si Tanzania no vigila mejor sus fronteras, y acusó a Dodoma de permitir que los insurgentes establezcan bases en su territorio, y que atraviesen la frontera de Tanzania con Burundi cuando lo desean.

Minani afirmó que las personas que integrantes de una unidad de las FDD que asesinaron a dos funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas el 12 de octubre regresaron luego a Tanzania sin problemas, según una investigación realizada por el gobierno de Burundi.

"Tanzania debe arrestar a esas personas. Las autoridades deben detener las infiltraciones, trasladar a los refugiados lejos de la frontera y permitir que observadores internacionales supervisen el área fronteriza", añadió.

Dodoma ha negado en varias ocasiones que esté tolerando operaciones de rebeldes de Burundi, y dijo que las acusaciones de Bujumbura son "infantiles e infundadas".

Bujumbura también acusa al presidente de la República Democrática del Congo (RDC), Laurent-Desiré Kabila de utilizar al CNDD-FDD como parte de una coalición de "fuerzas negativas" establecida para luchar contra los rebeldes de su país, y de desestabilizar a sus tres vecinos: Burundi, Ruanda y Uganda.

Burundi sigue negando que haya enviado tropas para intervenir en el conflicto de la RDC, pese a las evidencias de que lo hizo.

Fuentes del gobierno dijeron en Bujumbura que Ndayikengurukiye ha pasado mucho tiempo en la RDC y en Zimbabwe.

Irónicamente, se informó que cuatro líderes rebeldes de Burundi, incluyendo a Nyangoma, viajaron este mes a Harare, en Zimbabwe, para comprar armas, pero que Ndayikengurukiye no era uno de ellos.

Entre los políticos de Burundi ansiosos por lograr que Ndayikengurukiye participe en el proceso de paz está su hermano mayor, Augustin Nzojibwami, un moderado que integra el Frente para la Democracia y también la Convergencia Nacional para la Paz y la Reconciliación Nacional, integrada por diez partidos.

Nzojibwami declaró que él y su hermano se separaron hace años proque tenían opciones respecto de Burundi, pero que debe darse a los rebeldes la posibilidad de participar. "No se puede negociar en ausencia de quienes hacen la guerra", dijo a IPS.

Aunque Ndayikengurukiye es considerado una figura clave de la insurgencia, algunos observadores dudan de que pueda contribuir en forma positiva al proceso de paz.

"No confío en su representatividad. Es muy posible que una buena parte de los integrantes de las FDD no esté de acuerdo con su visión de las cosas", dijo a IPS un analista de Burundi.

Hay mucha confusión respecto de las estructuras de mando y liderazgo político de los movimientos rebeldes, y se piensa que los comandantes locales operan con bastante autonomía.

Observadores diplomáticos y del gobierno piensan que el FNL es responsable de la mayoría de los ataques en la región occidental de Bujumbura Rurale, y que el CNDD-FDD concentra sus actividades más al Sur.

Hubo graves enfrentamientos entre el FNL y el CNDD-FDD en los últimos años, y aparentemente hay poca cooperación entre ambos en la actualidad.

Las cosas podrían aclararse el mes próximo. Según fuentes de agencias de ayuda, representantes de los rebeldes y del gobierno se reunirán en Suiza bajo el auspicio del Centro Henri Dunant.

La reunión tendría lugar al margen del proceso de Arusha, se centraría exclusivamente en cuestiones humanitarias y su objetivo sería que las autoridades y los insurgentes faciliten la realización de operaciones de ayuda dentro del país.

La minoría tutsi de Burundi ha estado en el poder de modo casi ininterrumpido desde la independencia, en 1962, y el conflicto se intensificó en 1993, tras el asesinato del presidente Melchior Ndadaye por soldados renegados.

Desde entonces, más de 150.000 personas murieron en el conflicto, según las agencias de ayuda humanitaria. (FIN/IPS/tra- en/cs/mn/at/mp/ip/99

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