EEUU: Senado investiga complicidad de bancos en lavado de dinero

El Senado de Estados Unidos está investigando las actividades de bancos privados de ese país que lucraron con la administración de fortunas provenientes de la corrupción en el mundo en desarrollo.

Los países industrializados se han quejado durante años de que muchos gobernantes del Sur saqueaban sus países y recibían sobornos. Sin embargo, se cuidaron muy bien de hablar acerca de la suerte que corrieron los miles de millones de dólares involucrados en esos ilícitos.

Se sabe que buena parte de ese dinero fue depositado en cuentas numeradas de bancos de Suiza, pero otras cuantiosas sumas fueron administradas por bancos estadounidenses, según se demostró en varias sesiones del Senado realizadas esta semana.

Las sesiones incluyeron testimonios de altos funcionarios del banco estadounidense Citybank, que administró las cuentas de varios gobernantes del mundo en desarrollo cuyos nombres son sinónimo de corrupción en sus propios países.

Algunos de esos gobernantes fueron el nigeriano Sani Abacha, el gabonés Omar Bongo, el mexicano Raúl Salinas, el paraguayo Alfredo Stroessner, el indonesio Alí Suharto y el paquistaní Asif Alí Zardari.

"No podemos condenar la corrupción en el exterior y tolerar al mismo tiempo que los bancos estadounidenses ganen fortunas con esa corrupción", dijo el senador Carl Levin.

Sus palabras abrieron dos días de testimonios acerca de los servicios bancarios internacionales personalizados (IPB) brindados por bancos estadounidenses a sus clientes más poderosos.

Cualquier cliente que deposite por lo menos un millón de dolares pude recibir los servicios de un "banquero personal", especializado en tareas como la de crear corporaciones de inversión en el exterior cuya propiedad sea difícil de establecer.

Esos empleados mueven en forma discreta el dinero del cliente al cual fueron asignados, a través de las fronteras y con escaso registro de las transferencias.

Los servicios de IPB eran antes exclusivos de bancos europeos que atendían a un reducido número de clientes opulentos, pero se han expandido en la era de la globalización, y se estima que en la actualidad manejan unos 15 billones de dólares en todo el mundo.

La mayoría de los servicios IPB son proporcionados ahora por bancos estadounidenses. Sólo el Citybank, uno entre docenas de bancos con departamentos de servicios de IPB, tiene 40.000 cuentas de ese tipo, atendidas en más de 30 ciudades del mundo.

En promedio, la tasa de retorno que obtiene el Citybanc por el manejo de esas cuentas es más de 20 por ciento, según los registros de la propia institución financiera.

La mayoría de los clientes que reciben esos servicios obtuvieron su riqueza en forma legal, pero la "cultura del secreto" de los servicios IPB también atrajo dinero "sucio", señaló un informe del Senado difundido esta semana.

La ley estadounidense establece que los banqueros deben actuar "con la debida diligencia" para determinar si el dinero que manejan tuvo un origen legítimo.

El incumplimiento de esa norma puede dar lugar a un proceso penal si se comprueba que los fondos en cuestión provenían del tráfico de drogas, el terrorismo o el fraude bancario.

Levin y otros legisladores, respaldados por el gobierno del presidente Bill Clinton, quieren que también se castigue penalmente la omisión de averiguaciones sobre fondos cuyo origen se vincule con corrupción o estafas cometidas por o contra un gobierno extranjero, incluyendo sobornos y apropiación indebida de fondos públicos.

Los servicios IPB comenzaron a llamar la atención en Estados Unidos en 1995, debido al escándalo producido por las acusaciones de tráfico de drogas y homicidio contra Raúl Salinas, hermano del ex presidente de México (1988-1994) Carlos Salinas.

Se descubrió que Raúl Salinas recibió servicios IPB del Citybank, que estuvieron a cargo de Amy Elliot.

Entre 1992 y 1994, Elliot ayudó al hermano del entonces presidente de México a transferir entre 80 y 100 millones de dólares desde su país a cuentas extranjeras.

Un día después del arresto de Raúl Salinas, Elliot discutió con colegas la posibilidad de transferir su dinero en cuentas neoyorquinas a Suiza, sin dejar rastros que pudieran ser descubiertos por los fiscales.

Esto consta en grabaciones de conversaciones de la empleada del Citybanc que fueron obtenidas por la Subcomisión Permanente de Investigaciones del Senado.

Elliot declaró ante los senadores que jamás conoció indicios de que los fondos depositados en las cuentas de Raúl Salinas hubieran sido obtenidos en forma ilícita.

En otros casos investigados por la subcomisión se demostró empleados del Citybank encargados de servicios IPB se extralimitaron para proteger y esconder depósitos de sus clientes, mientras mostraban una extraordinaria falta de curiosidad sobre el origen de esos fondos.

Omar Bongo, quien gobierna Gabón desde 1967, movió durante los últimos 14 años más de 130 millones de dólares mediante servicios IPB del Citybank.

La institución, a cambio, le brindó a él y a su familia una serie de servicios, que incluyeron la ampliación de su crédito hasta 50 millones de dólares y la creación de corporaciones con los nombres en código Leontine y Tendin, para asegurar el secreto.

Alain Ober, el empleado del Citybanc encargado de manejar las cuentas de Bongo, fue interrogado sobre el origen de los fondos que administraba, y dijo que "suponía" que podían provenir de donaciones de la compañía petrolera francesa Elf-Aquitaine, que ha realizado importantes negocios en Gabón.

También dijo que podían ser el resultado de inversiones de su cliente en bienes raíces y firmas petroleras, o proceder de una cuenta especial con el 8,5 por ciento del presupuesto de Gabón, de la cual Bongo dispondría para emplearla como desee.

Ober tiene doble ciudadanía estadounidense y francesa, y cuenta con amplia experiencia en Africa Occidental. También administró las cuentas de los hijos de Sani Abacha, el militar nigeriano que gobernó su país desde 1993 hasta su fallecimiento el año pasado.

El empleado del Citybank aseguró que nunca había sospechado que sus clientes nigerianos tuvieran algún vínculo con Abacha, considerado como uno de los dictadores más corruptos que tuvo Nigeria.

Ober declaró que esas cuentas estaban a nombre de "Sani", y que las administró desde 1992, cuando el trabajo le fue traspasado por un colega londinense, hasta 1996, cuando Ibrahim Abacha, hijo del dictador, murió en un accidente aéreo.

La indolencia que mostró Ober para ocuparse de cerrar la cuenta y su falta de curiosidad acerca del origen del dinero estuvieron en marcado contraste con el celo con el cual protegió los más de 110 millones de dólares que administraba para los hijos del dictador.

El Citybank no solo creó falsas corporaciones para los titulares de esas cuentas, sino que también les prestó 39 millones de dólares a fines de 1989, para que los depositaran en otro banco suizo, luego de que el gobierno nigeriano iniciara una investigación sobre la fortuna de Abacha.

Ober insistió en que ese préstamo fue parte de la estrategia del Citybank para cerrar la cuenta.

Sus afirmaciones y las de Elliot fueron recibidas con incredulidad por los senadores. La senadora Susan Collins, presidenta de la subcomisión, dijo el Citybank había aplicado una política de "ignorancia deliberada".

La ley estadounidense prohíbe el soborno a funcionarios extranjeros, pero cuando esos funcionarios se enriquecen, aunque se sospeche que lo hicieron mediante la corrupción, "Estados Unidos quiere su dinero", añadió. (FIN/IPS/tra-en/jl/mk/ego/mp/if ip/99)

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