TIMOR ORIENTAL: Llegaron tropas de la ONU lideradas por Australia

Australia se enfrenta a una dura prueba de política exterior al liderar el despliegue de los primeros 2.500 soldados de una fuerza pacificadora internacional que llegaron hoy a Timor Oriental.

Las relaciones de Canberra con Indonesia, el cuarto país del mundo en términos de población, entraron en un período de tensión.

Un contingente formado en su mayor parte por australianos, pero también por soldados franceses, gurkhas (provenientes de Nepal y reclutados por Gran Bretaña), neocelandeses, portugueses y tailandeses, comenzó a trasladarse a Timor Oriental en la mañana de este lunes.

La ciudad septentrional australiana de Darwin, situada a 500 kilómetros del territorio timorense, es la principal escala de la Fuerza Internacional para Timor Oriental (Interfet).

Cuatro aviones Hércules volaron hacia el convulsionado territorio desde Townsville, en la vecina Queensland, y uno lo hizo desde la base aérea de Tindal en Katherine, a 300 kilómetros de Darwin. Estaba previsto realizar 35 vuelos hacia la isla durante este lunes.

La mayor parte de los soldados de la Interfet serán transportados a Dili, y otros llegarán a Bacau, al este de la capital timorense.

El primer despliegue de la Interfet, denominado Operación Estabilizadora, recibió un apoyo clave de militares de los Servicios Aéreos Especiales (SAS), quienes llegaron a Timor Oriental en 10 helicópteros Blackhawk.

Los integrantes de los SAS controlaron el aeropuerto de Dili, como lo habían hecho durante la evacuación del personal de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que fue atacado por las milicias timorenses partidarias del mantenimiento de la ocupación indonesia.

Quinientos soldados de la Primera Brigada de Darwin viajaron en el catamarán de alta velocidad HMAS Jarvis Bay, de la marina australiana, para controlar el puerto de Dili, donde se piensa que las milicias colocaron gran cantidad de minas.

El Consejo de Seguridad de la ONU expresó el miércoles su apoyo a "todas las medidas necesarias" para terminar con la matanza y la destrucción causadas por las milicias luego de que casi 80 por ciento de los timorenses votaran por la independencia el 30 de agosto, en un plebisicito de autodeterminación supervisado por el foro mundial.

El Comité Internacional de la Cruz Roja estimó que 600.000 de los 800.000 habitantes de Timor Oriental fueron desplazados por la violencia desatada por las milicias y sus aliados del ejército indonesio después de la votación.

Australia organizó a pedido de la ONU una fuerza pacificadora de 8.000 soldados de 20 países. El general australiano Peter Cosgrove, comandante de la Interfet, quien llegó a Dili el domingo, informó que se preveía el arribo de unos 3.000 integrantes de ese contingente esta semana.

El primer ministro australiano John Howard dijo este lunes a los periodistas en Darwin que la operación estaba "llevándose a cabo de la manera prevista y sin incidentes".

"Las tropas comenzaron a desplegarse y continuarán haciéndolo durante el resto del día. Todos estaban de buen ánimo y preparados para viajar", dijo refiriéndose a los soldados australianos de la Interfet.

El ingreso a Timor Oriental de las fuerzas de la ONU lideradas por Australia cambió el panorama político y diplomático de la región y provocó un sentimiento de inseguridad.

Indonesia canceló el viernes su tratado especial de seguridad con Australia, firmado en diciembre de 1995.

Dewi Fortuna Anwar, consejero especial del presidente indonesio, Bacharuddin Jusuf Habibie, había declarado el jueves que los soldados australianos serían identificados como blancos en Timor Oriental.

Integrantes de las milicias timorenses proindonesias también amenazaron con matar a los soldados australianos que "interfirieran" en el territorio.

Durante las últimas dos semanas hubo manifestaciones diarias en Yakarta, organizadas por fuerzas oficialistas para expresar descontento contra Australia, Estados Unidos y la ONU por la intervención pacificadora en Timor Oriental.

Esas manifestaciones fueron impulsadas por el ultranacionalismo y el deseo de defender el orgullo del desacreditado ejército de Indonesia, cuyas reacciones hacia el despliegue de la ONU son observadas cuidadosamente.

En la tarde de este lunes, oficiales de la fuerza de la ONU dijeron que 80 por ciento de los soldados indonesios que estaban en Timor Oriental ya habían abandonado ese territorio.

Indonesia no tiene la capacidad ni la intención de invadir Australia, pero los analistas señalaron que sí puede realizar acciones de hostigamiento en la costa septentrional australiana.

El escritor especializado en defensa Fred Brenchley comentó en la revista The Bulletin que Australia debe revisar sus políticas exterior y de defensa.

Brenchley escribió que las políticas aplicadas en el pasado, "desde el acercamiento a dictadores asiáticos hasta el combate en guerras de gran alcance, ya no tienen sentido".

El especialista advirtió que Australia ya no podrá destinar apenas 1,8 por ciento de su producto interno bruto para desarrollar su capacidad de resolver militarmente crisis regionales, y que debería comprar nuevos helicópteros y barcos, así como bombarderos modernos para reemplazar a los viejos F-111.

"Es la capacidad de ataque de los bombarderos lo que le da a Australia un arma creíble contra Indonesia. La prueba de Timor Oriental fue superada por la política de comprar tecnología militar avanzada, que no pueda ser igualada por otros potenciales combatientes en el sudeste de Asia", añadió.

"Hay otros intereses vitales que defender antes que el territorio", señaló sin embargo Greg Austin, de la Universidad Nacional de Australia.

"Debemos proteger las vidas de los pacificadores australianos que viajaron a Timor Oriental, los 1.746 millones de dólares de exportaciones anuales de Australia (ya que grupos industriales indonesios amenazan con un boicot), y los intereses de 300 firmas australianas con representación en Indonesia", dijo Austin.

Alan Dupont, del Centro de Estudios de Defensa Estratégica de la Universidad Nacional de Australia, afirmó a su vez que no todos los indonesios eran hostiles hacia Australia, a pesar de la tensión diplomática entre Canberra y Yakarta.

"Muchos indonesios piensan que la fuerza pacificadora es necesaria y critican las acciones de su propio ejército, en Timor Oriental y en varias zonas de Indonesia", aseguró.

"No debemos llegar a la conclusión de que todos los indonesios se oponen a la intervención que está sucediendo en Timor Oriental. No creo que sea el caso", señaló. (FIN/IPS/tra-en/si/js/at/ip/99

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