TIMOR ORIENTAL: Fuerza de paz, motivo de alivio y aplauso en ONU

La llegada hoy de la fuerza internacional de paz a Timor Oriental fue aplaudida en la ONU, donde los líderes mundiales que asisten a la sesión inaugural de la Asamblea General reclamaron más ayuda para ese territorio.

Unos 2.500 militares de la fuerza internacional denominada Interfet, encabezada por oficiales australianos, comenzaron a desplegarse este lunes por Timor Oriental, territorio que fue invadido por Indonesia en 1975.

El presidente de Portugal, Jorge Sampaio, afirmó que el papel asumido por la ONU (Organización de las Naciones Unidas) pone a prueba su credibilidad, tras los actos de violencia registrados luego de que los timorenses se pronunciaron en las urnas el 30 de agosto por independizarse de Indonesia.

Portugal, potencia colonial de Timor Oriental hasta 1975 y principal impulsor de la independencia de ese territorio desde entonces, acordó con Indonesia en mayo la celebración de un plebiscito bajo la dirección de la ONU para que los timorenses decidieran su destino.

Pero, cuando 78,4 por ciento de los votantes optaron por la independencia, la misión de la ONU en el lugar, desarmada, fue incapaz de impedir la violencia a la que apelaron las milicias proindonesias.

"¿Como pudo la ONU, luego de organizar el plebiscito, traicionar la confianza que le dio el pueblo de Timor Oriental?", dijo Sampaio en la sesión de apertura de la 54 Asamblea General.

Hubo un "conmovedor contraste entre el silencioso coraje y sensibilidad cívica mostrada por los timorenses cuando participaron en masa en el plebiscito y los actos de barbarie que ocurrieron luego", agregó el jefe de Estado portugués.

La reacción de la ONU careció "de la rapidez que los timorenses merecían y que Portugal deseaba", dijo Sampaio, quien aplaudió, empero, al Consejo de Seguridad por aprobar el despliegue de la fuerza multinacional encabezada por Australia.

El contingente de avanzada de Interfet, compuesto en su mayoría por militares de Australia y con personal de Francia, Nueva Zelanda, Tailandia y también gurkas (soldados nepaleses al servicio de Gran Bretaña), no informó incidentes serios cuando llegó a Dili, capital de Timor Oriental.

Unos 200 soldados estadounidenses participaron en tareas de comunicaciones, logística y transporte.

Algunos funcionarios de la Misión de Asistencia de la ONU en Timor Oriental, que debieron huir del territorio la semana pasada en el peor momento de violencia, regresaron a Dili custodiados por la fuerza internacional, informó el portavoz del foro mundial Fred Eckhard.

Interfet, que completará su despliegue esta semana, asumirá las tareas de suministro de alimentos y medicinas a los timorenses, la mayoría de los cuales fueron obligados a ocultarse o huir de sus hogares en las últimas semanas.

La Cruz Roja informó este lunes que 600.000 de los 850.000 timorenses orientales huyeron a otros puntos del territorio y otros 200.000 atravesaron el límite que lo separa de la provincia indonesia de Timor Occidental.

Organizaciones de derechos humanos calculan que unas 7.000 personas fueron asesinadas.

Brasil espera que Interfet "detenga las atrocidades cometidas desde el referéndum" y "sea capaz de restablecer las condiciones necesarias para una transición pacífica hacia la independencia", dijo el canciller Luiz Felipe Lampreia.

El presidente de Namibia, Sam Nujoma, sostuvo que "la comunidad internacional debería ayudar al pueblo de Timor Oriental para completar el proceso de constitución del Estado con paz, seguridad y desarrollo".

"Llamamos a Indonesia a cooperar de manera plena para asegurar el éxito de esta operación", agregó Nujoma.

El general australiano Peter Cosgrove, comandante de Interfet, dijo este lunes que Indonesia cooperó con sus fuerzas.

Las tropas indonesias comandadas por el general Kiki Syahnakri se marcharán de Timor Oriental a lo largo de esta semana, cuando se complete la primera fase del despliegue de Interfet.

Funcionarios de la ONU calcularon que 80 por ciento de los más de 20.000 militares indonesios en el territorio ya se habían retirado antes de este lunes.

De todos modos, algunos funcionarios continuaban preocupados porque algunos soldados indonesios y milicianos favorables a la anexión ataquen a civiles timorenses e integrantes de Interfet.

El líder de la resistencia timorense, Xanana Gusmao, alertó este lunes en Australia que no habían cesado los ataques contra independentistas, incluidos asesinatos en campamentos de refugiados dominados por fuerzas proindonesias.

Sampaio exigió ante la Asamblea General de la ONU asistencia humanitaria "urgente e indispensable" para las necesidades de los más de 100.000 timorenses deportados a la provincia de Timor Occidental y otras zonas de Indonesia.

La alta comisionada de la ONU para los Refugiados, Sadako Ogata, reclamó este lunes a Indonesia que permita a su agencia acceder a los campos de refugiados en Timor Occidental, donde los funcionarios continúan en dificultades, afirmó Eckhard.

"Se requiere un enorme esfuerzo de reconstrucción en el territorio, que está todo devastado por el pillaje, los saqueos y la destrucción de los últimos días", se lamentó Sampaio. (FIN/IPS/fah/mj/ip hd/99

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