El producto interno bruto de América Latina caerá uno por ciento este año, predijo la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), corrigiendo a la baja un informe previo de Cepal.
La Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) había anunciado una caída de 0,4 por ciento, señaló José Antonio Ocampo, secretario ejecutivo de la agencia regional.
Ocampo presentó, en la sede de Cepal en Santiago de Chile, el "Informe sobre el Comercio y el Desarrollo 1999", que la UNCTAD difundió este lunes simultáneamente en sus dependencias centrales de Ginebra y en otras capitales del mundo.
"No son tiempos de celebración", señala gráficamente uno de los resúmenes del informe, cuyo diagnóstico para la economía mundial es de una "frágil recuperación" de la crisis iniciada en Asia en 1997, con serios "riesgos de recaída".
Los países en desarrollo, incluyendo los de América Latina y el Caribe, están pagando los mayores costos de la crisis expresados en contracciones del comercio, encarecimiento del crédito y caída de las inversiones, de acuerdo con el informe.
La diferencia en las estimaciones sobre la caída del PIB latinoamericano entre Cepal y la UNCTAD, se deben a que esta última proyecta para Brasil una recesión muy intensa, que no se ha producido hasta la fecha, explicó Ocampo.
No obstante, el economista colombiano apuntó que la coyuntura generada por la crisis internacional tiene para el conjunto de la región, y en particular para América del Sur, un impacto mucho más recesivo que el esperado.
Los flujos de capital no se han normalizado y se observa un deterioro de la calidad del financiamiento externo, indicó el secretario ejecutivo de Cepal al reseñar las tendencias generales y su incidencia en la región.
Ocampo agregó que los precios de las materias primas registran este año una baja promedio de 13 por ciento, adicional a la de 12 por ciento de 1998, aunque en los últimos meses se recuperan las cotizaciones del petróleo y de algunos metales, como el cobre.
Los precios de los productos agrícolas, en cambio, continúan cayendo, lo cual acentuará el deterioro del intercambio comercial en Brasil, Argentina, Colombia, Uruguay y otros países de la región que basan en ellos su potencial exportador.
Ocampo recordó que el Mercado Común del Sur (Mercosur) registra en el curso de la crisis una caída de su comercio de 30 por ciento, en el marco de una contracción generalizada del comercio intrarregional.
En su comentario acerca del informe de la UNCTAD, el secretario ejecutivo de Cepal puso en relieve igualmente la escasa afluencia de capitales y de inversión productiva en especial hacia las regiones en desarrollo.
Se observa, dijo, una "huída hacia la calidad" de los capitales, que se desplazan hacia la compra de bonos del Tesoro de los Estados Unidos atraídos por el auge de las bolsas de valores en ese país.
Existe, así mismo, una caída del flujo de capitales para crear nuevas fuentes productivas, ya que 72 por ciento de la inversión extranjera directa que en 1998 llegó al mundo en desarrollo fue para la compra de activos, fundamentalmente por privatizaciones.
En América Latina y el Caribe, los montos de inversión externa para esos efectos correspondieron a 62 por ciento de los flujos totales de inversión extranjera directa, según estableció la UNCTAD en su informe anual.
En la visión del organismo de Naciones Unidas, el desplome en enero del real, la moneda de Brasil, el mayor país latinoamericano, contribuyó de manera significativa a la contracción de la economía regional.
"A pesar del escaso crecimiento, varios de los principales países de la región están registrando unos déficit externos superiores al nivel crítico de cuatro por ciento del PIB", añadió la UNCTAD en su informe anual.
La agencia agregó que "el endeudamiento exterior y la dependencia de las entradas de capital foráneo van nuevamente en aumento, y la región es vulnerable a una pérdida de confianza de los inversores y a una subida de los tipos de interés en los Estados Unidos".
Ocampo comentó que los déficit fiscales en América Latina son similares a los años 70, en torno a uno por ciento del PIB, pero en esa década el promedio anual de crecimiento del producto fue de seis por ciento, mientras que en los 90 es de sólo tres por ciento.
Chile es la única excepción en este panorama, ya que en los años 90 mantiene un crecimiento promedio del PIB alto, pese a la contracción que registrará su producto este año, indicó el secretario ejecutivo de Cepal. (FIN/IPS/ggr/mj/dv if/99


