Una agencia especializada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que nuevas crisis se desencadenarán sobre la economía mundial y serán con probabilidad tan ruinosas como la que todavía pesa sobre Asia.
La única incógnita es cuándo sobrevendrán, dijo Rubens Ricupero, secretario general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
La posibilidad de que las crisis económicas vuelvan a repetirse deriva de la persistencia de los factores que desataron el fenómeno en Tailandia, en julio de 1997, y lo propagaron por parte de Asia, Rusia y América Latina.
La economía internacional no presenta señales significativas de haber eliminado las causas que provocaron la crisis asiáitica, observó Ricupero en la presentación del Informe sobre el Comercio y el Desarrollo de 1999.
El estudio anual de la UNCTAD contiene una evaluación general de la economía mundial, un examen de los efectos de los últimos acontecimientos en el comercio multilateral sobre los países en desarrollo y una reflexión sobre las relaciones de esas actividades con el sector financiero.
En el terreno de las perspectivas, la UNCTAD previno que la economía mundial y su comportamiento ante la última crisis no ofrecen motivos de regocijo.
"No se puede ser complaciente con la devastación de la crisis ni tampoco con las terapias empleadas", dijo Ricupero en la conferencia de prensa de presentación del Informe, realizada en Ginebra, la sede de la UNCTAD.
Para superar la situación desfavorable y mejorar las condiciones de la economía debe reconocerse que "la pelota se encuentra en el campo de los países industriales", explicó Ricupero. Las responsabilidades recaen sobre las políticas macroeconómicas de los países desarrollados, insistió.
La crisis asiática parece ya una cuestión del pasado, pero las condiciones internacionales que la motivaron persisten, en gran medida, sin cambio alguno. En particular, la volatilidad de los mercados financieros y la volatilidad de los movimientos de capitales a corto plazo, identificó Ricupero.
Desde el estallido de la crisis, nada se ha hecho para eliminar los factores que la precipitaron y tampoco hay ninguna acción prevista en ese sentido en la agenda de la comunidad financiera, se lamentó el secretario de la UNCTAD.
"Existe una tendencia a olvidar sus causas principales apenas la crisis es superada", insistió.
Pero en el desencadenamiento de la crisis tambien jugaron un papel los factores nacionales. Las diferencias entre las políticas nacionales se reflejaron en la distinta severidad que presentó la crisis en los países afectados, aclaró el funcionario.
El fenómeno merece llamarse "crisis del desarrollo" porque se concentró, básicamente, en los países en desarrollo.
Por el contrario, las economías industrializadas salieron inclusive beneficiadas por múltiples motivos, como el derrumbe de los precios de las materias primas, la caída de los precios de los productos manufacturados importados de Asia y el flujo de capitales en fuga de los mercados emergentes.
También fue una "crisis del desarrollo" porque, de manera paradojal, afectó en mayor grado a los países más avanzados, a los más integrados, en términos comerciales y financieros, del mundo en desarrollo. Los más perjudicados no fueron, como podía esperarse, los países menos desarrolados, puntualizó Ricupero.
La solución de los problemas desencadenantes de la crisis está en manos de los países industrializados. Son los únicos que tienen poder para adoptar las decisiones necesarias en las instancias monetaria y financiera, explicó.
Debido a su situación económica, son también los únicos que pueden estimular el crecimiento de la economía mundial.
En ese aspecto, el informe de la UNCTAD reprocha a la Unión Europea (UE) y a Japón por la lentitud y la flojedad de su crecimiento económico. Se trata de dos economías dependientes básicamente de la demanda externa para su crecimiento y en los dos casos, con superávit comerciales.
Mientras en los últimos años la UE y Japón acumulaban grandes excedentes, la economía de Estados Unidos permanecía prácticamente como la única fuente importante de demanda de importaciones.
Pero la marcha de la economía estadounidense comienza a reducirse, con lo cual el déficit comercial se reduce, debido también a un debilitamiento de su divisa, el dólar.
Ante esas circunstancias, se hace imprescindible que la UE y Japón ocupen el lugar de Estados Unidos e impriman un impulso a la economía mundial, demandó Ricupero.
En el aspecto comercial, el Informe de la UNCTAD observa que el proteccionismo aplicado por los países ricos obstaculiza la integración mundial.
En la década de 1960, cuando se creó esa agencia de la ONU para ocuparse de las desigualdes en los términos del intercambio, la aspiración de los países en desarrollo era "comercio y no asistencia". En la actualidad, el objetivo es "acceso a los mercados y no dinero especulativo", reflexionó Ricupero.
El documento previene sobre "los peligros de una liberalización comercial y financiera excesiva" y convoca a los países en desarrollo a "defender mejor sus intereses". (FIN/IPS/pc/mj/if dv/99


