La integración de los países en desarrollo al sistema comercial mundial debe ser auténtica y justa para que sus objetivos se logren de modo sustentable, según los ministros de Comercio del Grupo de los 77 (G-77) y China.
"Para que nuestros esfuerzos nacionales sean coronados por el éxito, necesitamos una atmósfera internacional favorable, basada en la igualdad y la justicia", afirmaron los ministros tras la reunión que mantuvieron del día 13 al 16 en Marrakesh, en el sur de Marruecos.
Los ministros de los 130 países del G-77 y China se reunieron para coordinar sus políticas ante la próxima sesión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), que se realizará en febrero en Bangkok.
Establecido en los años 60 para promover la causa de las naciones en desarrollo en el sistema económico mundial, el G-77 agrupa a estos países en los foros internacionales.
La deuda externa de las naciones en desarrollo, el continuo deterioro de los términos de intercambio, el difícil acceso a los mercados internacionales y la pobreza resultante fueron algunos de los problemas apremiantes discutidos por los ministros.
La declaración del G-77 pide la resolución del problema de la deuda externa, que enlentece el proceso de desarrollo y crecimiento. El año pasado, el mundo en desarrollo transfirió al Norte industrial unos 200.000 millones de dólares en pagos de capital e intereses.
La deuda total alcanza 1,95 billones de dólares, mientras la asistencia oficial al desarrollo de los países industrializados llega a unos 45.000 millones de dólares, de acuerdo con la campaña para la cancelación de la deuda externa de los países más pobres del mundo.
La Iniciativa de Colonia, impulsada por el Grupo de los Siete principales países industrializados (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón) para aliviar la carga de la deuda de los países más pobres, llega a solo dos por ciento de sus obligaciones financieras, según el G-77.
Los ministros del G-77 hicieron un llamado a la solidaridad internacional para erradicar la pobreza y evitar una mayor marginalización de una gran parte de la población mundial, en especial de las mujeres, los niños y de otros grupos vulnerables.
El G-77 también recalcó la necesidad de que la comunidad internacional cree un sistema multilateral más coherente, mediante la apertura del proceso de toma de decisiones, y pidió nuevos recursos de asistencia para asegurar una mejor integración en el nuevo orden económico mundial.
UNCTAD señaló que las naciones en desarrollo tendrían que haber gastado casi 625.000 millones de dólares entre 1993 y el 2000 para financiar su transición hacia un modelo de desarrollo sostenido.
De esa suma, unos 500.000 millones deberían proceder de sus propios recursos, mientras los 125.000 millones restantes deberían haber sido provistos por naciones industrializadas e instituciones financieras multilaterales.
Los participantes pidieron que los países ricos abrieran sus mercados y subrayaron la necesidad de implementar inmediatamente las decisiones tomadas durante las cumbres de esta década patrocinadas por la Organización de las Naciones Unidas.
"Pedimos a las naciones industrializadas que abran sus mercados a las exportaciones de los países en desarrollo y den facilidades a las exportaciones de los estados menos avanzados", dijeron los ministros del G-77.
"Esto no tendría consecuencias negativas sobre los compromisos ya contraídos por los miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) respecto de los regímenes preferenciales", advirtieron.
El secretario general de UNCTAD, Rubens Ricupero, se preguntó cómo se espera que una nación en desarrollo pague sus importaciones de productos y equipos cuando a sus productos se les niega el acceso a los mercados importantes.
La transferencia de tecnología y la consolidación de inversiones externas también fueron discutidas por los miembros del grupo.
"Recibiremos con agrado la contribución de inversiones extranjeras, especialmente en el área de la generación de empleos, transferencia de tecnología a nuestras poblaciones, la promoción de sociedades con firmas locales y el estímulo de actividades comerciales", declararon.
A este respecto, los ministros exhortaron a los países del Norte a extender su sistema de garantía de inversiones. Además, pidieron a la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones del Banco Mundial que estableciera primas preferenciales para los inversores en países en desarrollo.
La declaración de Marrakesh también exhortó a UNCTAD y otros organismos multilaterales a asistir al desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, especialmente las dirigidas por mujeres.
"La OMC está lista para ayudar a las naciones en desarrollo a participar en el sistema comercial multilateral para que continúe la liberalización de los intercambios y a su vez se garanticen las ventajas a todos los países", dijo Mike Moore, el nuevo director general de la institución, con sede en Ginebra.
Moore agregó que estaba de acuerdo con la solicitud del G-77 de que se corrigieran los problemas del sistema comercial multilateral, que hasta ahora perjudicó a los países en desarrollo.
"Debemos ser audaces y transparentes. Sabemos que la liberalización comercial redundará en beneficios para todos los países, especialmente los países en desarrollo", señaló. (FIN/IPS/tra-en/na/ak/at/mj/if dv/99


