El presidente de Colombia, Andrés Pastrana, rechazó hoy ante la Asamblea General de la ONU "cualquier intención de intervención militar" extranjera en este país, mientras las insurgentes FARC lo acusaron de bloquear el diálogo bilateral por presión de Washington.
La búsqueda de la paz de Colombia requiere "tiempo, paciencia y fé, para sortear con éxito las presiones y las dudas connaturales a este proceso", dijo Pastrana en la jornada inaugural del 54 periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).
El proceso de diálogo que el gobierno inició hace un año con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), "ha sido difícil y complejos los desafíos que se han enfrentado", pero la más importante lección que se ha aprendido es que "la paz es un objetivo vital" de este país, agregó.
Las FARC advirtieron este lunes al Congreso legislativo que el gobierno obstaculiza la reanudación del diálogo al cambiar las reglas de juego "por presión de Estados Unidos, de dirigentes políticos y de fuerzas de la extrema derecha".
Los insurgentes pidieron al Congreso abrir un "juicio de responsabilidades contra el Estado y los dirigentes que en los últimos 35 años han alimentado el conflicto bélico".
En otro comunicado, el sábado, las FARC reiteraron que no ven en el gobierno "demostraciones ciertas de un compromiso con las paz definitiva y duradera", sino la expresión de "una actitud guerrerista, que puede desembocar en una confrontación civil de imprevisibles consecuencias".
Los rebeldes señalaron a los legisladores que no hay resultados satisfactorios de la lucha del Estado contra los paramilitares de derecha y que hay una alianza de "Pastrana con Estados Unidos para incrementar la guerra en Colombia mediante la lucha contra el narcotráfico".
El gobierno también presentó su estrategia para la paz a empresarios estadounidenses, en Nueva York.
El canciller Guillermo Fernández explicó que Colombia solicita a la comunidad internacional "cooperación y no intervención", en elusión a las versiones que señalan un plan de Estados Unidos para intervenir militarmente en este país.
Colombia pide a Estados Unidos y la Unión Europea 3.500 millones de dólares para completar los 7.000 millones que demanda la financiación de un plan de desarrollo para eliminar la violencia y los factores que alimentan el conflicto armado, dijo Fernánez.
Luis Garzón, representante de los sindicatos en la Comisión de Conciliación Nacional (CCN), pidió al gobierno y a los insurgentes no declinar en la búsqueda de la reconciliación.
Garzón dijo a IPS que el proceso de diálogo pasa por un mal momento, por la falta de claridad con que el gobierno ha manejado la situación, pero insistió en que no hay otra salida que la negociación para el conflicto armado de Colombia.
Para Luis Vélez, presidente del opositor Partido Liberal, el gobierno de Pastrana debe acordar con las FARC y con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el segundo grupo rebelde, agendas concretas y tiempos definidos de negociación.
"No más ideas y agendas vagas y abstractas y tiempos indefinidos", que restan claridad a la situación y amparan la impunidad de los responsables de violaciones de los derechos humanos, indicó Vélez.
El ELN, que la semana pasada mantuvo una reunión en Caracas con representantes de la sociedad civil colombiana, señaló que se han logrado avances "precarios" hacia la paz.
Pastrana rechaza el pedido del ELN de retirada del ejército de un área del norte del país para la realización de una convención en la que esa organización guerrillera establecería en acuerdo con la sociedad civil las bases para su eventual negociación directa con el gobierno.
La reunión en Caracas fue interpretada por elgunos analistas como un gesto positivo del presidente venezolano Hugo Chávez para superar las fricciones entre los dos paises a causa del conflicto colombiano.
Las relaciones de Colombia con Venezuela se deterioraron cuando Chávez afirmó que no necesitaba permiso para dialogar con la guerrilla colombiana si las condiciones así lo exigían. Colombia consideró esa declaración una intromisión en sus asuntos internos.
El canciller de Venezuela, José Rangel, dijo este lunes en Nueva York que el interés de Chávez consiste en contribuir a la paz en Colombia y reiteró que el interlocutor del gobierno venezolano es el presidente Andrés Pastrana.
No obstante, Rangel advirtió que si la seguridad de Venezuela llega a estar en juego, su gobierno "tomará distancia y hablará con quien tenga que hablar". (FIN/IPS/yf/ff/ip/99


