Timor Oriental es, una semana después de su plebiscito de autodeterminación, un territorio de desplazados y emigrantes a causa de la violencia desatada por las milicias proindonesias.
Hasta el viernes por la mañana, al menos 400 timorenses orientales procuraron refugio en la sede de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Timor Oriental (Unamet), informó el portavoz David Wimhurst.
Muchos residentes llegaron a la base en los últimos días, mientras paramilitares indonesios comenzaban a establecer puestos fronterizos y barricadas, además de incendiar casas. Cuatro funcionarios de Unamet murieron a causa de la violencia.
"Tenemos mucho temor de lo que pueda pasar el día que se anuncien los resultados de la votación", expresó Joao Carrascalao, presidente del Consejo Nacional de Resistencia Timorense, en una entrevista realizada en Australia.
La violencia desatada pese a la responsabilidad de Yakarta de garantizar la seguridad hizo crecer los pedidos de intervención de una fuerza de paz de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), no sólo por parte de líderes timorenses independentistas sino también de países extranjeros.
"El ejército indonesio es parte del problema, no parte de la solución", dijo en Australia José Ramos Horta, el líder timorense laureado con el premio Nobel, antes de partir hacia Washington.
Ramos Horta planea hacer campaña para que el Congreso estadounidense e instituciones de crédito retengan fondos del gobierno de Indonesia, que ocupa Timor Oriental desde 1975.
"Necesitamos una fuerza de paz en el terreno antes de que se anuncie el resultado del plebiscito. De lo contrario, se perderán muchas vidas", advirtió Carrascalao.
Grupos paramilitares tomaron control el viernes de Maliana, en la parte occidental del territorio, provocando la huida de los funcionarios de la ONU establecidos allí. Dos de los cuatro asesinatos de miembros de Unamet ocurrieron en ese lugar, según informes.
Mientras, el ejército indonesio preparó un plan de contingencia para evacuar hasta 250.000 personas por aire, tierra y mar en caso de que se generalice el conflicto.
Esta operación llevaría entre 10 y 12 días, explicó el coronel Muhammad Noer Muis, comandante militar de Timor Oriental. Los residentes se juntarían en estaciones de policía e iglesias, y luego serían llevados a diversos puntos de embarque.
En Dili, los hoteles ya están llenos. Algunos refugiados de la regencia de Ainaro, por ejemplo, durmieron en el piso del motel Diliyati.
Los buques de pasajeros que salen de Dili están atestados con miles de familias de residentes y sus pertenencias que huyen de la violencia. La mayoría pasa la noche en el puerto a la espera del embarque.
En el aeropuerto de Comoro, de Dili, el número de personas en lista de espera para viajes al exterior llegó a 180. La aerolínea indonesia Merpati realiza dos vuelos semanales desde Dili.
Al menos 400 periodistas indonesios partieron el jueves hacia Yakarta a bordo de dos aviones militares Hercules, y muchos más periodistas extranjeros salieron el viernes en vuelos charter.
Sólo horas antes de la salida de periodistas del jueves, el ministro de Defensa y jefe de las fuerzas armadas, general Wiranto, había afirmado que la situación en Timor Oriental "permanece bajo control".
Desde la noche del jueves, personal de Unamet realiza el recuento de los votos emitidos por 98,6 por ciento de los votantes habilitados el lunes 30 de agosto, en el que decidieron entre la independencia o la integración a Indonesia bajo un plan de autonomía.
Wimhurst, portavoz de Unamet, anunció que los resultados se publicarán una vez que el escrutinio esté completo, en pocos días. En base a resultados parciales, algunas fuentes revelaron que dos tercios de los votos corresponden a la opción por la independencia.
Algunos residentes acusaron a Unamet de parcialidad en favor de los independentistas y arguyeron que esta impresión contribuyó a la violencia de los partidarios de la integración, pero Wimhurst lo desmintió.
Algunos periodistas también fueron víctimas de la violencia en los últimos días. Un reportero del diario Kompas fue baleado en el pie derecho y otro del canal de televisión local RVTI fue herido en la cabeza la semana pasada.
Varios periodistas extranjeros también resultaron heridos en el violento incidente ocurrido el jueves frente a la sede de Unamet.
La violencia de esta semana llevó a Yakarta a reconsiderar la presencia de una fuerza de paz de la ONU.
"Creo que esa posibilidad no debe descartarse", declaró el jueves el ministro indonesio de Justicia, Muladi, luego de entrevistarse con el presidente Bacharuddin Jusuf Habibie.
Pero altos oficiales militares advirtieron que sólo aceptarían esa presencia internacional si el resultado del plebiscito fuera favorable a la independencia, lo que implicaría el retiro de las fuerzas indonesias. (FIN/IPS/tra-en/ks-bb-js/js/mlm/hd/99


