MEXICO: Indígenas, los parias de la capital

Inmigrantes, o descendientes de los antiguos pueblos que habitaron el lugar, los indígenas radicados en la capital de México soportan una pobreza extrema, el racismo y las duras condiciones de una ciudad de 20 millones de habitantes.

Esas personas sobreviven precariamente, sin oportunidades de desarrollo ni futuro, dijo Francisco López, subdirector de Atención a los Indígenas Migrantes del gobierno del Distrito Federal, al inaugurar esta semana la exposición de pintura y fotografía "Presencia indígena en la ciudad de México".

Uno de cada 20 habitantes de la capital procede de alguna etnia y la mayoría de ellos viven "en completa marginación, sin servicios y con bajo nivel de escolaridad", advirtió el estatal Instituto Nacional Indigenista (INI).

Diez por ciento de los 96 habitantes de este país son indígenas, según información oficial.

Nahuas, otomíes, triquis, mixtecos, zapotecos, mazahuas, mazatecos, totonacas, mayas, mixes, puréchepas, tlapanecos, chinantecos y amuzgos, son algunas de las etnias que mantienen presencia en la ciudad de México.

Son mendigos, vendedores ambulantes, niños de la calle, empleados domésticos, barrenderos y con suerte policias rasos. La mayoría sacian su sed en las fuente públicas, se alimentan de los desperdicios de los mercados, la calle es su sitio de trabajo y duermen en plazas y solares o en viviendas abandonadas.

Unos pocos indígenas, envueltos aún en ropas tradicionales, intentan mantener su cultura y tienen incluso terrenos para cultivar y centros para reunirse, especialmente en el sur de la ciudad. Pero para la mayoría, no existen los beneficios del desarrollo urbano y ni los progresos en materia de derechos humanos.

Setenta y tres por ciento de los indígenas radicados en la ciudad de México no saben qué son los derechos humanos y 93 por ciento de ellos no tienen interés en saberlo, según una encuesta realizada en 1998 por las investigadoras Rosalba Miranda y María Martínez.

Así mismo, 43 por ciento de los nativos consultados por las dos investigadoras dijeron haber sido maltratado por funcionarios públicos y 75 por ciento, que ignoraban dónde acudir en caso de sufrir maltratos.

El gobierno del Distrito Federal, dirigido desde fines de 1997 por Cuauhtémoc Cárdenas, líder del centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática, se propuso el año pasado iniciar un programa especial de apoyo a los indígenas, con casas hogar, apoyo laboral y promoción cultural, pero el proyecto aún está en fase de preparación.

Los investigadores dividen la población indígena de la capital entre los nativos, un segundo grupo avecindado en los años 60 y 70, y los migrantes, familias e individuos de presencia reciente. Los problemas sociales son especialmente agudo entre el tercer grupo.

"Aún aquellos migrantes indígenas que resisten el peso de la vida urbana y logran mejorar su situación se encuentran en el extremo más bajo de la pobreza. Salen de la pobreza rural para entrar a una pobreza violenta, inhumana", señaló Federico Martínez, de la Secretaría de Educación, Salud y Desarrollo Social del gobierno del Distrito Federal.

La ciudad de México, pese a la difíciles condiciones de vida que presenta, es desde los años 60 el principal destino de la migración indígena.

Muchos indígenas, especialmente los que se desempeñan como vendedores ambulantes, deben soportar en la capital amenazas y el maltrato de policías y autoridades que les exigen papeles que no tienen, denunció Laura Villasana, del INI.

Incluso se amenaza con arrebatarles los hijos, aseguró Villasana. El INI publica y distribuye desde 1997 una pequeña cartilla en la que instruye a los nativos acerca de los derechos humanos.

"No tienen documentos, es decir, son indocumentados en su propio país, y eso les impide acceder a programas institucionales", explicó Villasana.

"No estamos exentos de racismo en México. Mientras se alaban los logros de las antiguas civilizaciones prehispánicas, se sigue discriminando y excluyendo a la población nativa y también a los chinos y los negros", afirmó Rodolfo Stavenhagen, investigador del Colegio de México.

Cuarenta y siete por cuento de las personas encuestadas en 1995 por el periódico capitalino Reforma aseguraron que hay racismo en México.

Aunque 51 por ciento de los entrevistados por Reforma sostuvieron lo contrario, a la pregunta de si le hubiese gustado ser de otra raza, 12 por ciento respondieron que desearían ser blancos y 100 por ciento que no quisieran ser negros.

Los participantes en las primeras Jornadas contra el Racismo, realizadas en 1995 por investigadores y activistas de grupos humanitarios, concluyeron que los indígenas son el sector social más discriminado de este país. (FIN/IPS/dc/ff/hd/99

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