LIBANO: Mujeres protegen a los hombres de las balas de Israel

Las mujeres de Majdel Zoun, un pequeño pueblo del sur de Líbano, están habituadas a los bombardeos diarios y siguen con sus tareas cotidianas en el hogar, su trabajo en el campo y su misión de escudar a los hombres de los disparos de francotiradores israelíes.

"Usted trajo la paz. Hoy es el primer día de esta semana que no hay bombardeos de mañana", señaló al corresponsal de IPS Aliyyeh el Dorr, de 59 años, desde el interior de su tienda de comestibles.

Majdel Zoun yace sobre una colina rodeada de tres destacamentos militares israelíes que hicieron de la vida en este pueblo algo insoportable.

"Ayer estaban todos los pobladores en el campo, cosechando tabaco. Cuando comenzó el fuego de artillería, todos corrieron a su casa, pero al rato, las mujeres volvieron a salir", explicó Aliyyeh, arriesgando sus vidas para cosechar la única fuente de ingresos de sus familias para todo el año.

Um Kassem comprendió con dolor la importancia de cumplir con esta regla cuando en 1997 su marido fue solo al campo y murió por las balas israelíes mientras ella cuidaba en casa a sus siete hijos y alimentaba al más pequeño.

"Los hombres no se pasean por el pueblo, no salen sin un buen motivo. Ellos son el principal objetivo de los israelíes, así que las mujeres se ocupan de la mayor parte de la cosecha, hacen las compras, y llevan mensajes a los miembros de la resistencia", explicó Aliyyeh.

La lucha armada del sur de Líbano está a cargo sobre todo de los guerrilleros de Hezbollah (partido de Dios) que combaten desde 1985 para expulsar al ejército de Israel, que ocupa una faja territorial de 850 kilómetros cuadrados paralela a la frontera entre ambos países.

Israel ocupó la región en 1982 y la utiliza como zona de contención contra la guerrilla árabe a pesar del retiro ordenado por el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas.

Amal es un grupo armado más pequeño, formado a comienzos de la década del 70 y presidido por Nabih Berry, portavoz de la cámara baja del parlamento. Amal significa "esperanza" en árabe, y es el acrónimo de Afwaj al Moqawama al Loubnaniya (Brigadas de la Resistencia del Líbano).

Majdel Zoun simpatiza con Amal, pero Aliyyeh aseguró que todos los guerrilleros son bienvenidos en su casa.

"Damos refugio y ayudamos a cualquiera que luche contra la ocupación israelí", aseguró, y recordó que durante la operación militar "Viñas de ira" que emprendió Israel contra Líbano en 1966, ella alojó a muchos guerrilleros.

Aliyyeh es dueña de la única tienda de comestibles del pueblo. Casi todo lo que vende es producido por ella misma y sus cinco hijas, mientras su marido, de 62 años, está desempleado y casi confinado por completo en la casa.

"Apenas hay trabajo para los jóvenes, así que mi marido no puede hacer otra cosa que quedarse en casa. Tenemos varias hectáreas de tierra al sur del pueblo, pero no vamos allí desde la invasión de los israelíes en 1982", relató.

"La gente no se arriesga a irse muy lejos de su pueblo por miedo a los bombardeos y a las minas terrestres. Muchos que sólo saben cultivar tabaco tuvieron que arrendar parcelas de tierra en zonas más seguras, cerca de la costa, y casi no obtienen ganancias", se lamentó.

La mayoría de los hombres se van a Beirut o a otros países, ya que en el pueblo el trabajo escasea. Muchos, incluso, son enviados al exterior por sus familias, para impedir que se unan a la guerrilla.

"Quedan muy pocos hombres en el pueblo. De los 4.000 habitantes que había antes, sólo quedan 200 y la mayoría son mujeres. La mayoría de las jóvenes de alrededor de 20 años no están casadas, y se quedan aquí encerradas", relató Amal el Dorr, la hija de 22 años de Aliyyeh.

Amal estudia literatura inglesa y vive con algunos parientes en el pueblo costero de Sidón, que queda a mitad de camino entre Majdel Zoun y Beirut. Quiere volver a su pueblo para ser profesora allí.

"No quiero que mi vida dependa de la cosecha de tabaco. El año que viene enseñaré inglés mientras termino mis estudios. Lo haré en el pueblo, para que los niños no arriesguen su vida yendo a la escuela del pueblo vecino, como hasta ahora', dijo.

La independencia financiera es otra de las razones que llevaron a Amal a optar por el trabajo de profesora. A pesar de que parecen sometidas, las mujeres del sur del Líbano anhelan la independencia.

Maryam Sabra y su hermana Hala dirigen un orfanato en Tibneen, otro pueblo en el frente de combate. "Cuando le dije a mi padre que quería trabajar se disgustó mucho, creyó que no era capaz de hacerme feliz", recuerda Maryam.

"No me gustaba cosechar tabaco y me siento feliz trabajando con niños. Ahora, cuando mi padre ve lo feliz que soy, él también se alegra. Mi padre nos educó como sus amigas, siempre le pedimos consejos", relató Maryam, de 27 años.

"Me gusta ser independiente económicamente, aunque mi padre podría mantenerme. Ahora gano 400.000 libras libanesas (266 dólares) por mes trabajando en el orfanato. Mi hermana y yo vivimos allí, pero aún estamos sujetas a la autoridad de nuestro padre y sin embargo, nunca le pediríamos un centavo", agregó.

Maryam y Hala llevan un velo sobre el rostro, igual que la mayoría de las mujeres del sur.

"Mi padre nunca nos impuso el velo, pero crecimos en un ambiente religioso así que se nos ocurrió naturalmente", relató Hala, que contó que jamás se le ocurriría quitárselo.

"Nunca me casaría con alguien que me pida que me levante el velo, tiene que respetar mis convicciones. También me sentiría muy orgullosa de casarme con un miembro de la resistencia", aseguró Maryam. (FIN/IPS/tra-en/kg/ak/ceb/aq/pr-ip/99

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