(Arte y Cultura) BRASIL: Revista humorística reanuda tradición

Los brasileños, que se ríen de sus propias tragedias, a excepción de las derrotas en la Copa Mundial de Fútbol, se sentirán menos huérfanos el martes, cuando una nueva revista acabe con un intervalo de 11 años en materia de pyblicaciones humorísticas de referencia nacional.

La revista Bundas (nalgas, en portugués) aparece para reanudar una tradición interrumpida en 1988 por la muerte de Pasquim, el semanario de humor de mayor éxito en la historia del país, que alcanzó tiradas de 235.000 ejemplares en 1970, una hazaña para la época.

Los fundadores de Bundes son sobrevivientes de Pasquim, y el irreverente nombre elegido parodia la lujosa revista Caras, dedicada a la vida mundana de los ricos y famosos, y a bellos paisajes y cuerpos femeninos.

"Quién muestra la 'bunda' en Caras, no tendrá su cara en Bundas", definió Ziraldo Alves Pinto, líder del nuevo proyecto.

Lo que se busca es crear el mismo clima de los primeros años de Pasquim. Un grupo de los más conocidos caricaturistas y humoristas del país se juntó para concentrar el humor nacional, ahora en una revista totalmente colorida, gráficamente mucho más atractiva que su antecesor, que era impreso en papel de diarios.

Además de Ziraldo, Jaguar, Millor Fernandes y Lan, ya más que sesentones y conocidos desde la década de los años 60, la publicación contará con una nueva generación surgida en los años 70 y 80, como los hermanos Chico y Paulo Caruso, Angeli y Luis Fernando Veríssimo, muchos revelados al público por Pasquim.

Pero Bundas no será una publicación nostálgica, según Ziraldo. Acompañará los nuevos tiempos y tratará de promover los "nuevos y buenos humoristas", que si estaban huérfanos de una publicación que permitiera la difusión nacional de sus obras.

Tal como Pasquim, la revista mezclará caricaturas, historietas y textos de humor, y cada semana habrá una larga entrevista presentada exactamente como se habló, con una personalidad bombardeada de preguntas de varios autores de la publicación.

El primer entrevistado es Barbosa Lima Sobrinho, decano del periodismo brasileño, lúcido a los 102 años de edad y presidente de la Asociación Brasileña de Prensa.

La política será un plato fuerte de Bundas, que aparece en un momento de baja popularidad del gobierno de Fernando Henrique Cardoso, agravado por una oleada de escándalos e investigaciones parlamentarias sobre irregularidades en el sistema financiero y en el Poder Judicial.

A diferencia de 1969, cuando todos estaban en contra de la dictadura militar, ahora no hay esa unanimidad, reconoció Ziraldo. Pero será inevitable el humor cáustico contra las autoridades, una marca de la mayoría de los humoristas.

De todas formas, Lan anunció que no tratará de política, sino "sólo de mujeres", su especialidad.

Lan, caricaturista destacado en la prensa desde los años 50, se considera el introductor de las nalgas en la caricatura nacional, con sus diseños de mulatas favorecidas de traseros monumentales.

"Bundas es la cara de Brasil", según la consigna creada para la revista, que se refiere tanto a las preferencias sexuales de los brasileños como a la identificación despectiva de los torpes, los "bundones". La redacción elegirá regularmente el "bundón de la semana".

Los creadores de la publicación, financiada por el empresario del estado sureño de Paraná Gilberto Camargo, confían en su éxito porque "llena un vacío en el país".

Desde 1902, cuando nació O Malho (martillo de herrero), Brasil cuenta regularmente con una periódico de humor. El pionero duró hasta 1954 y entre sus triunfos se cuenta que un chiste suyo derrocó al presidente de la Cámara de Diputados en 1910.

Careta y Pif-Paf fueron otras publicaciones de menor duración, hasta que en 1969 surgió Pasquim, con sus ácidas críticas al régimen militar que le propiciaron una gran popularidad, pero también la represión.

A fines de 1970 siete de sus principales caricaturistas y redactores fueron presos por dos meses, la censura mutiló grave y seguidamente las ediciones a lo largo de esa década, provocando o por lo menos apurando el agotamiento de su presencia opositora.

En los años 80, ya durante el proceso de redemocratización de Brasil, Pasquim sobrevivió a duras penas, con muchas deudas y disensiones internas, hasta su muerte en 1988.

A Bundas le toca reanudar la tradición y comprobar que no murió el humor brasileño, que se manifestó con muchos chistes incluso en momentos trágicos, como la muerte del campeón mundial de automovilismo Ayrton Senna en 1994. (FIN/IPS/mo/dm/cr/99

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