ARGENTINA: La pobreza no se doblega con precios estables

La pobreza en Argentina aumenta desde 1994 pese a la estabilidad de precios, un dato de la realidad que no logra disimularse en la polémica en que intervienen hace un mes el gobierno, la oposición, la Iglesia Católica y el Banco Mundial.

Durante la hiperinflación de fines de la década del 80, cuando el índice de precios superó 5.000 por ciento en un año, la pobreza había llegado a su clímax. Desde entonces, mediante un plan de estabilización de precios, comenzó a declinar.

Sin embargo, junto con el fin de la hiperinflación, y aun con crecimiento sostenido del producto interno bruto, a mediados de la década del 90 emergieron nuevos problemas socioeconómicos: el alto desempleo y la desigual distribución del ingreso.

De acuerdo con el Banco Mundial, 27,4 por ciento de familias vivían en 1994 por debajo de la línea de pobreza, un porcentaje que representaba entonces a 9,2 millones de personas. En 1998, los pobres son 13,4 millones, 36 por ciento de la población.

En ese mismo período, que coincide con el segundo gobierno de Carlos Menem, los indigentes pasaron de 1,6 a 3,2 millones de personas, vale decir de cinco a 8,8 por ciento de la población.

Debajo de la línea de pobreza se ubican las familias cuyo ingreso no alcanza para cubrir la canasta básica de bienes y servicios que garantiza la supervivencia, estimada en Argentina en 140 dólares por adulto. La línea de indigencia, en cambio, se ubica en 70 dólares por adulto.

El Panorama Social 1998 de la CEPAL (Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe) señala que, pese a una tendencia general en la región que muestra una relación muy positiva entre crecimiento económico y disminución de la pobreza, hay una excepción.

Es el caso de Argentina, donde entre 1990 y 1997 el ingreso por habitante creció 37 por ciento y los hogares pobres se redujeron solo tres por ciento. Mientras, en Brasil, con crecimiento moderado de ingresos (12,5 por ciento), la pobreza bajó 12 por ciento.

"La inflación muy baja no conduce necesariamente a un descenso de la pobreza (como en Argentina entre 1994 y 1997), ni la inflación moderada impide que ella disminuya (como en Uruguay entre 1990 y 1994)", concluye el informe.

La difusión de las cifras del Banco Mundial sobre pobreza en Argentina, publicadas por el matutino Página 12 en sucesivos números, provocó malestar del gobierno, además de intentos del organismo por relativizar los resultados de su investigación.

Sin embargo, con el paso de los días, los datos fueron avalados por obispos de la Iglesia Católica, en particular por el presidente de Caritas Argentina, Rafael Rey, y por profesionales de la propia Secretaría de Desarrollo Social dependiente de la presidencia.

En este mes, una funcionaria de esa secretaria, encargada de la Encuesta de Desarrollo Social que concluyó que en Argentina 45 por ciento de los niños y niñas nace en hogares pobres, fue relevada del cargo por el secretario un día después de la difusión del estudio.

El desplazamiento de la funcionaria Irene Novacovsky fue destacada, entre otros medios, por el matutino Clarín, el de mayor circulación en el país, en su portada. El secretario debió devolverla a su puesto, tras una reunión con el presidente Menem.

Las autoridades del gobierno de Menem insisten en que la pobreza disminuyó respecto de 1989, y para rebatir todas las ideas en contrario, este mes publicaron un aviso pagado de una página en todos los matutinos.

La socióloga Susana Torrado, por su parte, explicó que si se toman en cuenta los "extremos" es cierto que la pobreza es menor hoy que en 1989, porque en períodos de hiperinflación muchos hogares de clase media caen en la categoría de pobres.

Sin embargo, advirtió que esa caída no es permanente sino técnica. El gobierno utiliza como metodología de medición la comparación del costo de la canasta básica de una familia con sus ingresos.

En períodos de descontrol de precios y salarios fijos es mayor el número de familias que ingresan al recuento como pobres, aunque sean profesionales de clase media, con casa propia y automóvil.

"Siempre con la inflación aumenta el número de pobres y con la estabilidad bajan, pero lo inédito de estos últimos cuatro años es que la pobreza está aumentando con inflación nula", advirtió Torrado.

Del mismo modo, la socióloga y encuestadora Graciela Romer explicó que el programa económico que puso en marcha el gobierno en 1991 logró reducir los niveles de pobreza hasta 1994. "A partir de ese año, los indicadores de pobreza vuelven a crecer", sentenció.

Este fenómeno está asociado en Argentina al tipo de crecimiento, que no sólo no parece contribuir a bajar la pobreza sino que la aumenta en la medida en que es acompañado de alto desempleo, bajos salarios, distribución inequitativa y caída de la inversión en educación pública.

Aún en períodos de pico de crecimiento económico como en 1994, el desempleo abierto creció en Argentina hasta 18,4 por ciento de la población económicamente activa.

En cuando a la distribución del ingreso, el informe de CEPAL colocó a Argentina entre los países que sufrieron un deterioro en los años 90. "La evolución del crecimiento económico no permite predecir lo que puede suceder con la distribución del ingreso", concluyó el estudio. (FIN/IPS/mv/mj/dv/99

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