CUBA: Presuntos espías cubanos en la mira de EEUU

Cinco de los nueve cubanos procesados en Estados Unidos por "conspiración para asesinar" en el caso de las dos avionetas de un grupo de exiliados cubano- estadounidenses derribadas por Cuba en 1996 se declararon inocentes.

Gerardo Hernández, René González, Luis Medina, Ruben Campa y Antonio Guerrero fueron acusados entre los días 20 y 24 de conspirar para provocar la muerte de cuatro hombres cubano- estadounidenses cuando aviones de la fuerza aérea cubana derribaron las dos avionetas del grupo Hermanos al Rescate.

La fiscalía estadounidense sostiene que la conspiración se ideó en La Habana y fue implementada en Miami por espías cubanos que integraban la llamada "red de las avispas".

Cuatro espías más se habrían fugado y estarían en Cuba, señalaron fuentes judiciales.

Los cinco acusados pertenecen a un grupo de 10 hombres y dos mujeres detenidos en el estado de Florida en septiembre por agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), acusados de espiar para el gobierno comunista de Cuba.

La prensa calificó de "espectacular" el arresto de los 10 supuestos espías, sobre todo cuando dos personas más fueron detenidas.

Pero pocas semanas después, cuando se tuvo más información sobre los detenidos, el entusiasmo inicial decayó cuando se consideró que sus operaciones fueron "bajo nivel", a menudo por falta de fondos.

El supuesto líder del grupo, Gerardo Hernández, tenía dificultades para reunir los 600 dólares mensuales que pagaba de alquiler. Otro perdió disquetes de computadora con información que habría facilitado su captura por el FBI.

Al menos cinco habrían confesado, aceptado acuerdos y firmado declaraciones que incriminan a otros integrantes del grupo. El propio FBI declaró que los agentes no pusieron en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos.

Los 12 fueron detenidos menos de un mes después de que un jurado en Puerto Rico procesó a siete exiliados cubanos estadounidenses por conspirar para asesinar al presidente cubano Fidel Castro. Ese hecho hizo pensar a muchos que los dos casos están vinculados.

"Aquí hay una compensación", sostuvo un observador que señaló que varios de los procesados están relacionados con la poderosa Fundación Nacional Cubano Estadounidense. El gobierno intenta mostrarse ecuánime, agregó.

"Actuamos en contra de aquellos en la comunidad cubano- estadounidense que cometen actos de terrorismo, pero también actuamos en contra de los agentes de inteligencia cubanos", explicó Wayne Smith, ex jefe de la sección de intereses de Estados Unidos ante La Habana.

En noviembre, cuando se supo que los investigadores intentaban vincular a los 12 detenidos con el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, algunos observadores pensaron que se pretendía avivar el interés en el caso.

Otros especularon que los 12 arrestos fueron un "medio para un fin" y que el principal objetivo de los investigadores había sido vincularlos con el caso de las avionetas derribadas en 1996.

"Tiene sentido. Estados Unidos vigila a estas personas… desde hace más de 30 años, pero nunca los acusaron. ¿Por qué otra razón acusarían a estos aficionados ahora?", se preguntó un abogado vinculado al caso.

Pero Ralph Fernández, abogado que representa a Hermanos al Rescate, dijo que las investigaciones del gobierno descubrieron que la "red de las avispas" incluye a más de 600 espías cubanos infiltrados en los estados de California, Florida, Illinois, Louisiana y Nueva Jersey.

Fernández agregó que pronto habrá más procesados. La oficina del fiscal no realizó declaraciones al respecto.

Sin embargo, el Gran Jurado de Florida que procesó a los nueve cubano-estadounidenses sí supone que existió una conspiración.

La misión de la "red de las avispas", según el jurado, era penetrar grupos de exiliados cubanos, instalaciones militares en el sur de Florida y diversas instituciones públicas y privadas, e informar a La Habana al respecto.

El cometido de la misión de los agentes era provocar el disenso entre los grupos de exiliados y reclutar espías para Cuba. El Gran Jurado indicó que muchas de las operaciones del grupo tuvieron éxito.

Dos de los agentes, el detenido René Gonzáles y Juan Pablo Roque, actualmente en Cuba, se infiltraron en Hermanos al Rescate. Ambos participaron en vuelos de rescate del grupo y Roque incluso habría arrojado panfletos anticastristas sobre La Habana.

Roque y otros agentes, con el fin de infiltrarse en el FBI, actuaron como informantes de la agencia, según el Gran Jurado.

González, quien se había "fugado" de Cuba en 1992 en una avioneta de fumigación robada, se convirtió en piloto del Movimiento por la Democracia Cubana, luego de irse de Hermanos al Rescate.

Se convirtió en un miembro tan valioso del Movimiento que, tres meses antes de su detención por espionaje, fue ascendido a subsecretario y puesto a cargo de las operaciones aéreas y de sus flotillas de protesta.

González habría informado a La Habana sobre las actividades de la base aérea de Homestead, en el sur de Florida.

El Movimiento por la Democracia Cubana también habría albergado, sin saberlo, al menos a otro supuesto espía, Alejandro Alonso, también conocido como Franklyn.

Alonso era piloto y participó en las flotillas de protesta del Movimiento.

Antonio Guerrero logró emplearse como mecánico de mantenimiento de la Estación Aérea Naval de Boca Chica, en Florida, y habría enviado al menos dos informes a La Habana describiendo los aviones del lugar, con datos sobre sus horarios de despegue y aterrizaje y los domicilios de altos oficiales.

Joseph Santos y su esposa, Amarylis Santos, intentaron conseguir empleos en el Comando Austral de las Fuerzas Armadas que, con sede en Miami, controla las actividades militares estadounidenses en América Latina. Ambos enviaron al menos un "informe detallado" sobre las operaciones en el lugar.

Algunos enviaron cartas a influyentes diarios de Florida como The Miami Herald presentándose como cubano-estadounidenses moderados y atacando a los grupos de exiliados más radicales como la Fundación Nacional Cubano Estadounidense.

Uno consiguió la ayuda de un miembro cubano estadounidense del Congreso para trasladar a su esposa de Cuba a Estados Unidos.

Algunos de estos espías, según el Gran Jurado, actuaron con nombres de ciudadanos estadounidenses que murieron durante la infancia. Uno tenía un permiso de conducir mexicano, y dos habrían viajado a Cuba vía México para recibir órdenes.

Los agentes utilizaban aparatos busca personas para enviarse mensajes y tenían un código especial para contactar a La Habana si llegaban a detectar algún plan de Estados Unidos para emplear la fuerza militar contra Cuba. (FIN/IPS/tra-en/ps/cb/aq/ip/99

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