AMERICA LATINA: Cepal espera impacto social moderado de la crisis

La actual crisis internacional tendrá en América Latina un impacto social menor al "tequilazo" de 1994, aunque habrá algunos retrocesos en la disminución de la pobreza, señaló hoy el secretario ejecutivo de Cepal, José Antonio Ocampo.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) dio a conocer este martes su Panorama Social 1998, informe que consigna una reducción de la pobreza en la región a niveles similares a los de 1980, previos a la crisis de la deuda externa.

El documento que Cepal elabora anualmente trae como novedades en esta última versión un capítulo sobre violencia y seguridad ciudadana, así como una evaluación del cumplimiento regional de las metas a favor de la infancia acordadas en la cumbre de 1990.

La pobreza, que llegó a 41 por ciento de la población latinoamericana en 1990, disminuyó en 1997 a 36 por ciento, y si bien sigue siendo alta, regresó prácticamente al 35 por ciento de 1980.

La indigencia o extrema pobreza, de 18 por ciento a comienzos de esta década, descendió en 1997 a 15 por ciento, porcentaje igual al de 1980, de acuerdo al informe comentado por Ocampo, el economista y ex ministro colombiano que dirige Cepal.

El aumento demográfico implica, que si bien el porcentaje de pobres es similar al de 1980, en términos absolutos su número es superior: 204 millones en 1997, contra 135,9 millones en el inicio de la llamada "década perdida".

La tendencia al incremento porcentual de la pobreza urbana, típica de los años 80, fue controlada en la presente década, en tanto continúa el deterioro de las condiciones de vida en los medios rurales, con alta participación de la indigencia.

De los 204 millones de pobres, corresponden 125,8 millones a la pobreza urbana y 78,2 a la rural, y en el interior de esta cifra, la extrema pobreza afecta 89,8 milones de los cuales 42,7 millones habitan en ciudades y 47 millones en el campo.

Ocampo dijo que existe una relación estrecha entre crecimiento económico y reduccin de la pobreza en varios pases, aunque también se destaca el caso de Brasil, que, sin gran incremento del producto, redujo su número de pobres con transferencias de recursos del Estado a la población más desposeída.

El abatimiento de las hiperinflaciones propias de los años 80, "que eran un impuesto muy duro sobre los pobres", es otro de los factores que explica la reducción porcentual de la pobreza en América Latina, indicó el secretario ejecutivo de Cepal.

La pobreza urbana aumentó entre 1990 y 1997 en Honduras, Venezuela y México, y disminuyó en Uruguay, Argentina, Costa Rica, Chile, Panam, Brasil, Colombia, Paraguay, Bolivia y Ecuador.

La pobreza rural a su vez se redujo en Costa Rica, Chile, Panamá, Brasil, Colombia y Honduras, mientras aumentó en México y Venezuela entre los años indicados.

Uruguay, con una pobreza urbana equivalente a seis por ciento de su población en 1997, tiene la mejor distribución de ingreso y es la única nación latinoamericana en esta materia con índices similares a los de los países desarrollados, remarcó Ocampo.

El Panorama Social 1998 advierte que el crecimiento económico no garantiza mejoramientos en la desigual distribución del ingreso, que constituye uno de los tpicos más regresivos de la evolución social de la región en las ltimas dcadas.

De hecho, entre 1990 y 1997 los aspectos distributivos mejoraron, y muy levemente, slo en Bolivia, Mxico, Honduras y Uruguay, se mantuvieron en Chile, y empeoraron en Argentina, Brasil, Costa Rica, Ecuador, Panam, Paraguay y Venezuela.

La regresión distributiva aparece muy vinculada al panorama del empleo en la región, que se caracteriza en general por factores negativos, como el deterioro de la productividad, que significa ocupaciones de baja calidad y mala remuneración.

La alta desocupación de los jóvenes entre 15 y 24 años es un rasgo común a toda la región, con tasas para 1997 de 31,5 por ciento en Panamá, 28 por ciento en República Dominicana, 26,4 en Uruguay, 25,5 para Colombia y 24,3 por ciento en Argentina.

El único factor positivo que se observa en el escenario del empleo, según Ocampo, es la creciente incorporación de la mujer a la fuerza laboral.

Otro de los aspectos positivos de la década es el aumento del gasto social, que en la relación por habitante aumentó 38 por ciento en la región con una tasa anual de 5,5 por ciento, mientras que como porcentaje del producto interno bruto pasó de 10,1 en 1990 a 12,4 por ciento en 1997.

El gasto social tuvo disminuciones en México y Venezuela, se mantuvo prácticamente en Argentina y Nicaragua y subió en los demás países de la región, sobre todo en Colombia y Bolivia.

Ocampo comentó que el impacto de la crisis internacional se prevé menor al conocido como "efecto tequila", que comenzó a fines de 1994 con la drástica devaluación de México y que afectó en especial a ese país y a Argentina.

El secretario de Cepal recalcó, no obstante, que las actuales turbulencias provocarán algunos retrocesos en el avance logrado en la lucha contra la pobreza, y que es indispensable que los gobiernos actúen a favor de los sectores más vulnerables.

El término "sectores vulnerables", utilizado durante la crisis de los años 80, alude a los grupos sociales más indefensos ante las políticas de ajuste, como las mujeres jefas de hogar, los jóvenes, niños y las minorías étnicas. (FIN/IPS/ggr/mj/dv if/99

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