Considerada por los especialistas como la epidemia de fin de siglo, la osteoporosis es una enfermedad silenciosa. No produce síntomas ni dolor, pero sus víctimas se cuentan por millones en todo el mundo, especialmente entre las mujeres y personas de edad avanzada.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los países altamente desarrollados alrededor de 75 millones de personas padecen osteoporosis. Sólo en Estados Unidos hay 20 millones de casos detectados.
Esta última cifra es similar a la que ostentan en conjunto los países de América Latina y el Caribe, con una salvedad: en esta región, el acceso a los servicios de salud es más limitado y las campañas de prevención y detección temprana son escasas, por lo que es previsible que el número de enfermos sea mayor.
La osteoporosis consiste en la pérdida de masa ósea y el consiguiente adelgazamiento de los huesos, lo que los vuelve muy frágiles y susceptibles de fracturas. Las de cadera, muñecas y columna vertebral son las más comunes.
La OMS estima que el 20 por ciento de los pacientes con fractura de cadera causada por osteoporosis fallecen en el primer año de tratamiento.
"En nuestros países, el conocimiento de la osteoporosis es aún escaso", reconoce el médico William Hinojosa, jefe del Servicio de Inmunorreumatología del Hospital Loayza de Lima, quien la considera una enfermedad tan agresiva como lo fue en su tiempo la peste bubónica o el cólera.
Al tratarse de una enfermedad asintomática, dificulta la detección temprana, disminuyendo la efectividad del tratamiento. "Lamentablemente, cuando aparece dolor es porque la enfermedad está avanzada y ya ha producido fracturas en alguna parte del cuerpo, generalmente, en la columna vertebral", puntualiza.
Un signo exterior del avance de la enfermedad lo constituye la joroba que tienen muchos ancianos. Para los especialistas es la señal que indica fracturas múltiples y microscópicas de la columna, es decir, una osteoporosis avanzada que disminuye la calidad de vida y puede llegar a postrar al paciente.
La osteoporosis es más frecuente que el sida, el infarto cardíaco o el cáncer uterino. Mientras más avanzada la edad, mayor el riesgo de padecerla: cuatro de cada 10 mujeres de 40 años la tienen y seis de cada 10 de 65 años.
Las proyecciones son desalentadores y explican por qué la OMS considera que la enfermedad debería ser considerada un problema de salud pública. Sólo en Estados Unidos, el número de pacientes con osteoporosis bordeará los 40 millones dentro de 20 años, y en América del Sur, la cifra actual se quintuplicará.
La explicación es sencilla: la esperanza de vida tiende a aumentar y si en la actualidad es de 70 años, para el 2020 se estima que llegará a los 80 años, incrementando con ello el número de pacientes con la enfermedad.
La osteoporosis fue considerada una enfermedad de mujeres durante mucho tiempo, en especial porque la menopausia aumenta el riesgo de padecerla por la disminución de producción de estrógeno. Sin embargo, investigaciones recientes demuestran que los hombres comienzan a sufrirla en número creciente.
"En los hombres, la pérdida de masa ósea comienza a partir de los 50 años, pero al llegar a los 65 o 70, hombres y mujeres han perdido cantidades similares de densidad ósea debido a que la absorción de calcio del organismo decrece", dice la Fundación Nacional contra la Osteoporosis de Estados Unidos.
La Fundación agrupa a unos 200.000 miembros, todos voluntarios, en la lucha contra esta epidemia de fin de siglo.
Un error muy frecuente en las mujeres es confundir la osteoporosis con la artritis y pensar que los tratamientos son similares por tratarse de una misma enfermedad, pero algunos contra la artritis pueden acelerar el proceso de osteoporosis.
Como en muchas de las enfermedades denominadas degenerativas, la osteoporosis sólo puede enfrentarse con la detección temprana.
Aquí radica el mayor problema, porque a la falta de campaña educativa sobre los factores de riesgo y sus consecuencias se suma la escasez de centros de salud que brinden este servicio a precios accesibles.
En Perú, existen unos 25 equipos de densitometría ósea, el método más veloz y efectivo para detectar la disminución de la masa ósea, la mayoría concentrados en la capital.
El Servicio del Hospital Loayza por ejemplo atiende prácticamente gratis a unos 2.000 pacientes por mes, de los cuales 30 por ciento padece algún grado de osteoporosis. En las clínicas privadas el mismo examen cuesta unos 150 dólares.
El tratamiento cuesta alrededor de 2,2 dólares diarios, menos que un tratamiento contra el colesterol alto (tres dólares) o una afección al corazón (cuatro dólares).
María Martínez, una paciente de ese Hospital de 46 años, descubrió que tenía osteoporosis cuando al cargar una caja de cinco kilogramos en su trabajo, se fracturó las dos muñecas. La densitomería ósea reveló osteoporosis avanzada.
"Mi tratamiento durará un año y hasta entonces no puedo hacer mis actividades normales. Por supuesto, perdí el trabajo porque yo era trabajadora eventual. Pero dice el doctor que nunca más podré volver a cargar peso. Para mí, pagar el tratamiento es casi imposible", afirma.
Una osteoporosis no detectada a tiempo, requiere como mínimo un año de tratamiento, según los especialistas.
Es importante reconocer los factores de riesgo: historia familiar de osteoporosis, edad avanzada, baja estatura y extrema delgadez, anorexia o bulimia, dieta baja en calcio, uso de corticoides y anticonvulsivos, bajos niveles de testosterona en los hombres y extirpación del útero en las mujeres.
Otros factores son falta de ejercicio físico, alcoholismo, drogadicción o tabaquismo, y caídas frecuentes. (FIN/IPS/zp/ag/he/99


