La Unión Congoleña por la Democracia (UCD) procura avanzar en su lucha contra el gobierno de la República Democrática de Congo (RDC, ex Zaire), pero las divisiones internas de la fuerza insurgente parecen profundizarse.
La UCD confirmó el domingo que sus fuerzas se apoderaron de la ciudad de Lubao, en la zona austral de Kasai Orientale. El encargado de la seguridad de los rebeldes, Bizima Karaha, dijo que los insurgentes se dirigen hacia el sudoeste, y que antes de tomar Lubao controlaron a las localidades de Samba y Kabao.
Karaha afirmó que no se produjeron combates con fuerzas del ejército del presidente Laurent Kabila, pero que la UCD encontró fuerte resistencia de extremistas katangueses y de las milicias ruandesas interahamwes.
Lubao se encuentra 240 kilómetros al este de la ciudad diamantífera de Mbuji Mayi, capital de Kasai Orientale. La UCD considera a Mbuji Mayi un objetivo fundamental, pero la fuerte presencia de soldados de Angola y Zimbabwe, que apoyan a Kabila en el oeste y el este de Kasai, impidieron hasta el momento toda ofensiva rebelde.
Pero en las últimas semanas se conocieron informes sobre una gran concentración de fuerzas de los insurgentes y sus aliados de Ruanda y Uganda al este de Mbuji Mayi.
Versiones sin confirmar indicaron la semana pasada que los rebeldes ya se habían infiltrado en la ciudad, y que los soldados de Zimbabwe no pudieron impedirlo. Ya en octubre la UCD sostuvo que había ingresado a Mbuji Mayi, pero Kinshasa afirma que la urbe no está en peligro de caer bajo el dominio rebelde.
A pesar de los continuos ataques aéreos contra ciudades en control de la UCD como Nyunsu y Moba, los rebeldes niegan que soporten presión militar alguna.
"La contraofensiva de Kabila se derrumbó por completo. Los ataques se suceden sólo porque él tiene la capacidad de golpear a los objetivos civiles. Sólo quiere matar a la gente", declaró Karaha.
Karaha descartó un cese del fuego inmediato. "Es evidente que Kabila no quiere negociaciones, así que tenemos que pelear", agregó. Pero mientras la UCD habla de avanzar, las divisiones internas del movimiento aún no se superaron.
El ex vicepresidente de la insurgencia, Arthur Zahidi N'Goma, sigue firmemente enfrentado con el resto de la dirigencia rebelde, y se niega a asumir el cargo de vicepresidente de la asamblea de la UCD.
A pesar de que se habló de un acercamiento entre N'Goma y el presidente de la UCD, Ernest Wamba Dia Wamba, en la capital de Uganda, Zahidi N'Goma reiteró sus objeciones al rumbo que tomó la insurgencia, y sostiene que él sigue representando la esencia de la rebelión, no sus compañeros.
"Sigo esperando. Los otros dirigentes se situaron fuera del movimiento y de ellos depende su reincorporación", dijo a IPS. Sin embargo, Karaha aseguró que corresponde a Zahidi N'Goma decidir si continuará en la UCD o no.
Karaha no comentó con respecto a las versiones de la prensa de Uganda que informaron que el director de planeamiento de la UCD, Deogratias Bugera, se retiró de la dirigencia y pretendía acercarse al Movimiento Reformista de la UCD, fundado por Willy Misheki.
Bugera desempeñó un papel fundamental en el acceso de Kabila al poder, y sirvió como secretario general de las fuerzas del actual presidente. Pero el diario congoleño Le Soft señaló que Bugera se desencantó de la rebelión.
Bugera criticó a integrantes de la UCD por su "fraccionalismo y triunfalismo", según la edición de Le Soft del 25 de enero. Los rebeldes deben recordar que la lucha puede ser extensa y que exige "la convergencia de nuestros esfuerzos en la búsqueda de objetivos comunes", agregó Bugera, según el diario.
La rebelión en RDC se desencadenó el 2 de agosto luego de que Kabila ordenó la salida del país a los soldados ruandeses que en mayo de 1997 lo ayudaron a derrocar al dictador Mobutu Sese Seko.
Desde entonces, la guerra absorbió a Angola, Chad, Namibia, Ruanda, Uganda y Zimbabwe. (FIN/IPS/tra-en/cs/mn/aq/ip/99


