NACIONES UNIDAS: Revisión de política hacia Iraq sigue estancada

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) intentó durante las últimas dos semanas pulir su política sobre Iraq, pero todavía no logró esbozar ni siquiera los lineamientos para una revisión del proceso de desarme y las sanciones contra Bagdad.

La mayoría de los integrantes del organismo siguen confiando en que se pueda llegar pronto a un acuerdo para realizar una "amplia revisión" del acatamiento iraquí a las demandas de desarme de la ONU y los efectos del embargo implantado en 1991.

Sin embargo, las dificultades para lograr esa revisión como primer paso hacia la determinación de una política respecto a Iraq demuestran cuánto afectaron al Consejo los ataques aéreos de Estados Unidos y Gran Bretaña contra Bagdad, entre el 16 y 19 de diciembre.

"No hay razón para que no podamos ser capaces de llegar a un acuerdo" sobre la revisión, arguyó el embajador Celso Amorim de Brasil, quien presidio el Consejo de 15 naciones en enero.

No obstante, a pesar de haber consenso sobre la mayoría de los principales lineamientos para una futura revisión, las grandes potencias presentes en el Consejo de Seguridad siguen divididas en su apreciación general sobre Iraq, y esa division ha evitado la concreción de cualquier nuevo examen de la situación.

Cuando los planes para una amplia revisión fueron presentados en otoño, Iraq había reanudado la cooperación con la Comisión Especial de la ONU sobre desarme (UNSCOM).

Por su parte, Estados Unidos parecía haber adoptado una actitud más paciente hacia Bagdad, tras haber concentrado sus fuerzas en el Golfo.

Pero esa distensión concluyó el 16 de diciembre, cuando Washington y Londres iniciaron cuatro días de bombardeos aéreos contra Iraq, al mismo tiempo que el presidente estadounidense Bill Clinton afrontaba un juicio político en la Cámara de Representantes por perjurio y obstrucción de la justicia.

Según estimaciones estadounidenses, los ataques aéreos atrasaron por lo menos un año los programas armamentistas de Bagdad.

Pero en el Consejo de Seguridad, "los bandos siguen aferrados a las mismas posiciones", declaró el viernes un diplomático integrante del organismo.

"No podemos acordar una revisión porque todavía no hay consenso respecto al tipo de papel que debe jugar UNSCOM", explicó.

Tras los ataques, Rusia y China criticaron amargamente a UNSCOM y su titular, Richard Butler, por caer en manos de la Casa Blanca, mientras Francia se unió a ambos exigiendo el fin de las inspecciones de armamentos en Iraq y el cese del embargo.

No obstante, aviones de combate británicos y estadounidenses continúan enfrentándose casi diariamente con baterías antiaéreas iraquíes en la zona de exclusión de vuelos.

El viernes, Malasia trató de poner en discusión la legalidad de las zonas de exclusion, instituidas por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia sin la aprobación de la ONU.

La agitación sobre ese tema es síntoma de una dicotomía básica: mientras Estados Unidos y Gran Bretaña apuntan a derrocar al presidente iraquí Saddam Hussein, la mayoría de los países buscan el cese de las sanciones que han aislado y arruinado a Iraq.

En enero, funcionarios de la ONU filtraron noticias de que UNSCOM, con la aprobación de Butler, había compartido informaciones secretas sobre las autoridades iraquíes y las dependencias privadas de Saddam Hussein con funcionarios de inteligencia estadounidenses.

Francia y Rusia pretenden ahora que el secretario general de la ONU, Koffi Annan, y organismos de supervisión de armas nucleares y químicas del organismo jueguen un papel más importante, en desmedro de UNSCOM.

Mientras continúen esas disputas, la revisión de la política hacia Bagdad, que según una propuesta canadiense incluiría el testimonio de UNSCOM sobre el acatamiento de Bagdad al desarme, seguirá en el limbo.

Un informe de USCOM emitido la semana pasada sobre la cooperación iraquí a las demandas de eliminar sus armas químicas, biológicas, nucleares y de largo alcance suscitó reacciones opuestas en el Consejo.

Estados Unidos lo elogió pero Rusia, China y Malasia lo desestimaron por "viejo" y bloquearon intentos de distribuirlo fuera del Consejo.

El documento señala algunos de los obstáculos que deben ser superados incluso si la tarea actual de la UNSCOM, como las inspecciones sorpresivas de arsenales, se suspende.

Indica también que el sistema de verificación requerirá al menos al Consejo de Seguridad unos 50 millones de dólares por año y un elenco de 350 personas,

Y concluye que aunque el Consejo levante el bloqueo a Iraq y elimine la UNSCOM el fin del aislamiento del régimen de Husseein está aún muy lejos. (FIN/IPS/tra-en/fah/kb/ego-dg/ip/99)

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