IRAK: Rechazo en el Golfo a campaña de EEUU contra Saddam Hussein

Los países del Golfo, atrapados entre la obstinación de Iraq y la belicosidad de Estados Unidos, eligieron lo que consideran un pragmático camino del medio en relación con el presidente iraquí Saddam Hussein.

El subsecretario de Estado estadounidense, Martin Indyk, realizó una gira por el Golfo esta semana, y en casi todas partes recogió la opinión de que Saddam Hussein debe cumplir los compromisos asumidos ante la Organización de las Naciones Unidas tras la Guerra del Golfo de 1991.

Pero también se le indicó que Estados Unidos no debe interferir en la política interna de Iraq.

En Omán, el sultán Qaboos analizó con Indyk para "el desarrollo de la crisis iraquí y las formas de resolverla", informó la agencia de noticias oficial de ese país. Según los analistas, Qaboos expresó con fuerza su oposición a cualquier interferencia externa en los asuntos domésticos de Iraq.

Los medios de comunicación de Qatar fueron aun más directos. "¿En qué ley o convención internacional basa el señor Indyk su campaña para derribar a Saddam Hussein?", preguntó el diario Ash- Sharq, considerado un portavoz del gobierno.

El periódico afirmó que las palabras de Indyk no fueron muy distintas de las que empleó Saddam Hussein, en enero, para exhortar a los pueblos árabes a rebelarse contra los gobiernos que apoyan a Estados Unidos. Aquel llamamiento desató una guerra de declaraciones en toda la región.

"No podemos permitirle a Estados Unidos lo que le negamos a Iraq", sostuvo Ash-Sharq.

En Arabia Saudita, el diario Okaz comentó que Estados Unidos y los países del Golfo no estaban de acuerdo sobre "el modo en que debe ser derrocado el régimen iraquí". Los comentaristas de Emiratos Arabes Unidos criticaron al gobierno estadounidense, señalando que éste no prevé las consecuencias de sus actos.

Mientras se desarrollaba la gira de Indyk, las autoridades de Iraq reiteraron que los países del Golfo debían actuar en forma más enérgica contra la "conspiración estadounidense".

"Los países que dicen no tienen intenciones de conspirar contra Iraq deberían transformar su rechazo de la conspiración estadounidense en acciones", enfatizó un portavoz del gobierno iraquí

En un nuevo gesto de desafío, Saddam Hussein ofreció 25 millones de dinares (unos 13.500 dólares) a quien derribe un avión militar estadounidense o británico, y cinco millones de dinares (unos 2.700 dólares) por la captura de un piloto.

Al concluir su gira, Indyk pareció reconocer la magnitud de la oposición a las orientaciones de su gobierno, especialmente en Emiratos Arabes Unidos, Omán y Qatar.

"Nuestro propósito es apoyar los esfuerzos del pueblo iraquí para cambiar su régimen de gobierno", declaró el subsecretario de Estado tras una reunión con los principales ministros de Emiratos Arabes Unidos.

Indyk insistió en que existe consenso entre la mayoría de los gobiernos del Golfo sobre el peligro que sigue representando Saddam Hussein, pero agregó: "No buscaremos imponer nuestra voluntad a Iraq, ni el triunfo de una oposición externa al pueblo iraquí".

"No sabemos qué tipo de gobierno sustituirá a Saddam Hussein si éste es derrocado. Esa incertidumbre no contribuye a la seguridad y la estabilidad de la región. Por otra parte, no queremos fortalecer a Israel, en perjuicio de la nación árabe, con la fragmentación de Iraq, ", comentó un diplomático.

El gobierno estadounidense seleccionó el mes pasado a siete organizaciones iraquíes opositoras a Saddam Hussein para recibir apoyo militar por valor de siete millones de dólares. Dos de esas organizaciones informaron que habían rechazado la oferta.

El Congreso Nacional Iraquí (CNI), una de las principales fuerzas en el fragmentado panorama de la oposición a Saddam Hussein desde el exilio, declaró que el general Anthony Zinni, comandante de las fuerzas estadounidenses en el Golfo, se equivocaba en su análisis de la situación de Iraq.

Zinni dijo al Senado de Estados Unidos que Iraq podría desintegrarse si no se desarrolla una oposición capaz de reemplazar al actual gobierno.

"Lo que menos necesitamos es una fragmentación del país, cuyos efectos en la región podrían ser peores, a mi juicio, que los que produce la permanencia en el poder de un Saddam Hussein contenido", indicó.

El CNI comentó que la valoración de Zinni estaba "muy lejos de la verdad, mostrando un gran desconocimiento de la situación en Iraq".

"Las declaraciones del general Zinni y sus comentarios en privado a otros oficiales indican que el gobierno de Estados Unidos sigue concentrando sus esfuerzos en el intento encubierto de organizar un golpe de Estado (del ejército de Iraq)", afirmó un portavoz del CNI.

Mientras se desarrollaban estas discusiones sobre la estrategia estadounidense, el gobierno iraquí aumentó sus críticas a la actuación de Frank Ricciardone, el funcionario designado por Clinton para supervisar los esfuerzos de quienes buscan derrocar a Saddam Hussein.

"Sabemos que este rufián está a cargo de la dirección de grupos de traidores, agentes y mulas viejas que se denominan a sí mismos oposición", indicó una declaración del Ministerio de Información de Iraq.

Los medios de comunicación iraquíes pronosticaron de inmediato que Estados Unidos enfrentará una "misión imposible" si piensa que puede derrocar a Saddam Hussein y formar un nuevo gobierno con "mulas viejas" de la oposición. (FIN/IPS/tra-en/su/an/mp/ip/99

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