El bloque de países no alineados presionó a la Conferencia de Desarme para que adopte decisiones tendientes a negociar el desarme nuclear, una cuestión que incomoda a las potencias atómicas y al grupo de países occidentales.
Una propuesta del Grupo de los 21, que reúne a los países no alineados, reactivó las antiguas diferencias que separan a los dos bloques en torno a los métodos que debe adoptar la comunidad internacional para la eliminación progresiva de las 36.000 ojivas nucleares existentes en el mundo.
El G-21 insistió en la idea de constituir un comité especial con la misión de iniciar entre los 61 estados miembros de la Conferencia, las negociaciones encaminadas hacia el desarme nuclear.
El representante de Colombia, Camilo Reyes Rodríguez, anunció a la Conferencia que el G-21 otorga "altísima importancia" a las conversaciones denominadas "la cesación de la carrera de armamentos nucleares y el desarme nuclear".
Reyes, en su condición de coordinador del grupo, presentó la propuesta de programa de trabajo para la Conferencia de Desarme en 1999, sobre la cual los no alineados alcanzaron consenso esta semana.
El primer punto de la iniciativa del G-21 propone el establecimiento del Comité Ad Hoc sobre Desarme Nuclear, idea que ha sido tradicionalmente bloqueada por las potencias nucleares y por el bloque occidental.
En una declaración leída esta semana en nombre de su país y también de Alemania, Holanda, Italia y Noruega, el representante de Bélgica, André Mernier, juzgó a la propuesta "irrealista" y sobre todo "nefasta para la causa que se propone servir".
Los países occidentales pretenden que la reducción del arsenal nuclear quede supeditada al resultado de las negociaciones bilaterales que desarrollan las dos potencias mayores, Estados Unidos y Rusia.
Los estados nucleares reconocidas son Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia. Se estima que otros tres, India, Israel y Pakistán, acaban de atravesar el umbral nuclear.
La complejidad de esas reducciones y "su dimensión realmente existencial" para Washington y Moscú "nos impide imaginar una vía diferente a la negociación bilateral" entre las dos potencias, sostuvo Mernier.
Los cinco países europeos representados por Mernier favorecen en cambio la creación de un grupo ad hoc en la Conferencia, con la misión limitada de ocuparse del intercambio de opiniones y de informaciones sobre el desarme nuclear.
La Conferencia tiene pendiente aún una decisión sobre la iniciativa de Sudáfrica de designar un coordinador especial que secunde al presidente del cuerpo en la búsqueda de un consenso sobre el desarme nuclear.
Las negociaciones que desarrolle el coordinador especial "no obstaculizarán ni competirán" con los tratos entre Estados Unidos y Rusia, aclaró el representante sudafricano Peter Goosen, en la presentación de la iniciativa.
El desarme nuclear "no puede ser barrido bajo una alfombra y olvidado", dijo Goosen en alusión a la propuesta que su país presentó hace un año para la creación de un comité negociador del desarme nuclear.
El G-21 adelantó que tiene en discusión una propuesta específica para que la Conferencia establezca del mandato del comité especial.
La iniciativa de los no alineados abarca también el resto del programa de trabajo para la Conferencia durante 1999.
El programa comprende la creación del comité ad hoc que negociará un tratado de prohibición de la producción de material fisionable para bombas atómicas, en particular de uranio con alto grado de enriquecimiento y de plutonio.
Otro punto contiene la propuesta de establecer un comité ad hoc sobre la prevención de una carrera armamentista en el espacio ultraterrestre.
Los no alineados auspiciaron también este jueves la creación de un cuarto comité especial, para las denominadas "garantías negativas de seguridad" que se refieren a los compromisos jurídicamente vinculantes de los estados nucleares de no usar esas armas contra los países que no las poseen. (FIN/IPS/pc/mj/ip/99


