Entre 100.000 y 150.000 personas están perdidas hace varias semanas, tras haber sido desplazadas de Brazzaville, la capital de la República del Congo, por la reanudacion de las hostilidades en ese país.
Grupos humanitarios internacionales que operan en Congo- Brazzaville informaron no se ha sabido nada de estos miles de desplazados por los combates iniciados a mediados de diciembre.
"No sabemos absolutamente nada de ellos. Ignoramos si están muertos o escondidos en aldeas", declaró Eric Laroche, representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en Congo-Brazzaville.
Laroche, de visita en Kinshasa, capital de la República Democratica de Congo (RDC), en la margen opuesta a Brazzaville del río Congo, dijo que los desplazados de quienes se perdió el rastro fueron los que escaparon cuando se reinició la lucha.
Los combates han enfrentado a las fuerzas leales al presidente Dennis Sassou Nguesso contra los Ninjas, milicias que apoyan al ex primer ministro Bernard Kolelas.
Kolelas vive en el exilio desde que Nguesso asumió el poder en octubre de 1997, tras ganar una guerra civil de cinco meses y derrocar al entonces presidente Pascal Lissouba.
Los Ninjas, que controlan la región de Pool, al sur de Brazzaville, se infiltraron en las áreas meridionales de la capital a fines del año pasado. El ejército reaccionó el 15 de diciembre con una ofensiva contra esas zonas.
Con la ayuda de los Cobras, la milicia presidencial, y del ejército angoleño que ayudo a Sassou a ganar la guerra civil en 1997, las fuerzas gubernamentales ha bombardeado los vecindarios y aldeas situados al sur de la capital.
Los grupos humanitarios afirmaron, en una reunión realizada a mediados de enero en Paris, que en Brazzaville se cometieron graves atrocidades, pero el baño de sangre no despertó la atención internacional.
"Mi organización sabe que las agresiones y masivas violaciones de derechos humanos perpetrados en Congo se han transformado en matanzas organizadas, en especial en Brazzaville", declaró Jean Fino, de la Federación de Acción Internacional de Cristianos para la Abolición de la Tortura.
Michel Forst, director de la filial francesa de Amnistía Internacional, declaró que no existen dudas de que "se produjo una masacre en gran escala que justifican" las acusaciones de genocidio.
Pocas semanas antes, el Observatorio Congoleño de Derechos del Hombre (OCDH), la mayor organización humanitaria en Congo, exigió el cese de la limpieza étnica en esa nación centroafricana.
"La tragedia en Congo es un genocidio planificado y llevado a cabo por el autoproclamado regimen de Brazzaville", declaró el OCDH.
Por esa causa se produjo la fuga masiva de la capital congoleña. Los desplazados se dirigieron al sur, según Laroche. "Se marcharon en grupos y fueron vistos al principio en varios lugares, pero desde entonces no sabemos más dónde se encuentran", añadió.
También están extraviados 20 por ciento de los funcionarios de las agencias de la ONU en Brazzaville. Laroche dijo que entre ellos figuran mujeres, ancianos y niños enfermos. Dondequiera que estén sabemos que sufren. Deben recibir urgente atención, pero el problema es que no hay noticias de ellos", dijo.
"Nadie ha sido capaz de decirnos donde están, que están haciendo y en qué estado se encuentran", agrego.
El funcionario de UNICEF dijo que su organización pidió ayuda en vano a las autoridades de Brazaville para ubicar a los desplazados. "Existe un derecho y principios humanitarios en materia de desplazados y reglas de la ONU aceptadas por todos los estados, pero nada de eso ha sido respetado", se lamentó.
El problema se agrava porque las agencias humanitarias no tienen medios para brindar asistencia a los necesitados. "No tenemos solución para esas decenas de miles de personas perdidas en el sur, y no estamos solos en esto. No sabemos qué hacer y tampoco tenemos los medios para hacer algo", dijo Laroche.
El sur de Congo-Brazaville es el baluarte de los Ninjas de Kolela y las milicias Cocoye de Lissouba.
Estos grupos, que montan sus ataques y actos de sabotaje en las regiones meridionales de Pool, Niari y Lekoumou, son perseguidos por tropas gubernamentales que, cuando rastrillaron diversas áreas del sur, provocaron una fuga en masa.
Algunos desplazados caminaron 500 kilómetros hasta la capital comercial del país, Pointe Noire.
Otros se perdieron en las vastas selvas de Mayombe, situadas al sur, y muchos quedaron atrapados cuando estallo hace varias semanas la lucha entre los Cocoyes y el ejército en Dolisie, una población junto a la via del ferrocarril Brazzaville-Pointe Noire
La lucha en Brazzaville y sus inmediaciones ya causo la muerte de 1.500 personas, según cifras oficiales, pero las agencias humanitarias aseguraron que el saldo mortal es dos veces mayor. (FIN/IPS/tra-en/bm/nrn/kb/mn/ego/mj/ip hd/99


