SUDAN: Gobierno ignora a miles de huérfanos del sida

El sida aumentó el número de huérfanos que viven en las calles de la capital de Sudán, pero el gobierno fundamentalista islámico de este país del norte de Africa no permite discutir abiertamente el problema.

John Babitis, asistente social empleado por la iglesia católica en Jartum, asegura que la mayoría de los niños proceden del sur desgarrado por la guerra y de las zonas occidentales y centrales asoladas por la sequía. Aproximadamente 80.000 niños de la calle viven en la capital.

La iglesia católica alberga a cerca de 52.000 niños sin hogar, de los cuales unos 10.000 son huérfanos debido al sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), según Babitis.

Babitis es el director de uno de los albergues de la iglesia, con 40 niños, 14 de los cuales son huérfanos del sida. "No sé cuál es la situación en otros albergues, pero creo que es la misma. Es peor en ciudades como Juba, la capital del sur del país, donde gran cantidad de gente muere por el mal".

El asistente afirma que los huérfanos padecieron un "tratamiento terrible". "Sus familiares abusaron de ellos y algunos fueron obligados a hacer el trabajo de adultos, a cambio de alojamiento y alimentos", explicó.

"Un niño, de 13 años, asegura que un tío lo expulsó de su casa cuando tenía 10 años. El hombre le dijo que sus padres murieron por irresponsables", comentó Babitis. Antes de que lo llevaran al albergue en 1996, el huérfano pasó un año pidiendo limosna en la calle.

Los asistentes sociales acusan al régimen fundamentalista islámico en el poder de indiferencia ante la situación de los niños de la calle. El gobierno se pasa la mayor parte del tiempo arrestando a los niños, a los que considera "ofensivos a la vista".

En ocasiones especiales, cuando dignatarios extranjeros visitan el país, los niños son enviados a la cárcel. Sólo se los libera cuando terminaron los festejos o cuando se marcharon los invitados.

La mayoría de los niños, que aún no se recuperaron de la pérdida de sus padres, se niegan a contar su historia. Los niños y niñas más grandes sólo se quedan por poco tiempo en los albergues, porque, según explican, sus pares los ridiculizan porque sus padres murieron de sida.

El creciente número de huérfanos llevó a la iglesia a crear a el proyecto benéfico Sociedad del Nilo, para los niños de Jartum.

Mama Alomdit Nyang, cocinera en la Sociedad del Nilo, dijo que los varones tienen mayores facilidades para aprender oficios, gracias a los cuales lograron salir de las calles, e incluso de los albergues.

"Algunos son carpinteros, constructores y electricistas. Los enviamos a la Escuela Técnica St. Joseph, de Jartum, y los más talentosos ahora tienen un oficio", explicó.

Pero no ha sido fácil para las niñas bajo el régimen islámico, que limita las oportunidades de trabajo para las mujeres. "Resulta difícil para las niñas comenzar una nueva vida después de dejar el albergue. Muchas terminan como prostitutas", dijo Alomdit Nyang.

Funcionarios de salud pública advierten que el sida seguirá propagándose a menos que los gobernantes reconozcan el peligro y declaren a la enfermedad desastre nacional.

A pesar de las protestas de los islámicos, el Ministerio de Salud Pública dio un paso sin precedentes y publicó un folleto para orientar a los trabajadores del sector, estudiantes y grupos religiosos sobre cómo manejarse ante el sida.

El folleto está editado en inglés y árabe, los dos idiomas oficiales de Sudán.

Fuentes del sector de la salud sostienen que sólo en Jartum, con una población de más de ocho millones de personas, más de 500.000 están afectadas por el virus que causa la enfermedad, VIH (virus de inmunodeficiencia humana), o el mismo sida. (FIN/IPS/tra-en/nb/mn/aq/he/99

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