AMBIENTE: Hueco en el ozono, ahora sobre el Artico

El Artico se está contaminando con tanta rapidez que la capa de ozono del hemisferio norte pronto tendrá agujeros similares al que existe sobre la Antártida, advirtió el gobierno de Canadá.

El estudio de Ambiente Canadá, un departamento científico del gobierno, dijo que los huecos en la capa de ozono sobre el Artico podrían incrementar la radiación ultravioleta, muy dañina para los seres vivos, y afinar la capa protectora del estrato superior de la atmósfera sobre la zona templada del norte.

El informe canadiense observó el rápido adelgazamiento de la capa de ozono sobre el Artico en los últimos 20 años.

Este fenómeno, descubierto en la Antártida en 1980, responde en gran medida a la liberación en la atmósfera de sustancias denominadas clorofluorcarbonos (CFC), presentes en productos como aerosoles, refrigeradores y acondicionadores de aire, entre otros.

La capa de ozono, ubicada entre 15 y 50 kilómetros sobre la superficie de la Tierra, filtra la radiación solar ultravioleta. Las brechas en este escudo natural aumentan la incidencia de cáncer de piel y cataratas y dañan las cosechas, el ganado y la vida submarina.

Los científicos descubrieron que la reducción del ozono boreal en los últimos cinco años es de magnitud similar al observado en la Antártida en los años 80 y 90, cuando se originó un agujero en la capa alrededor del polo sur sobre una superficie que duplicaba la del continente europeo.

El año pasado, el ozono en el vórtice del Artico se redujo tanto que el gobierno canadiense recomendó a los indígenas inuit que habitan la zona tomar precauciones contra la incidencia extremadamente alta de rayos ultravioletas.

El vórtice es un cuerpo de aire frío rodeado por círculos de fuertes vientos occidentales. Se forma durante el invierno boreal, creando una barrera entre la atmósfera del Artico y el aire de las regiones más templadas, y se desintegra en la primavera.

La presencia de bromo, cloro y dióxido de azufre dentro del vórtice causa reacciones que descomponen el ozono. El estudio del gobierno canadiense confirmó los resultados de otras investigaciones sobre el vórtice del Artico realizadas en Japón y Estados Unidos.

Paul Coloja, presidente de la Asocación Kivalliq Inuit de Rankin, en los Territorios del Noroeste, dijo que las advertencias oficiales demuestran que la crisis del ozono en el Artico empeora día a día.

"Es una verdadera amenaza a nuestra gente. Esto no lo causamos nosotros. Los países industriales deben actuar rápidamente para solucionarlo, o perderemos nuestro modo de vida tradicional. Nuestra gente sale a cazar en el Artico durante los meses en los que el sol no se pone", dijo Coloja.

"Estamos realmente preocupados por los efectos de los rayos ultravioletas sobre nuestra gente y los animales del Artico", agregó.

El alerta del año pasado se produjo después de un estudio satelital realizado por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos, que demostró que el espesor de la capa de ozono sobre el Artico se había reducido a su nivel más bajo desde que comenzaron los registros, hace más de 20 años.

Tras la firma en 1987 del Protocolo de Montreal, que estableció límites al uso y la liberación a la atmósfera de sustancias químicas que reducen la capa de ozono, organizaciones ambientalistas como Greenpeace Internacional presionaron a los gobiernos para que cumplieran con los objetivos acordados.

Greenpeace desarrolló el refrigerador "Greenfreeze", que no utiliza el gas clorofluorocarbono, degradador del ozono. También ejerció presión para que se controlara el empleo del bromuro de metilo, un pesticida que daña seriamente la capa de ozono.

David Wardle, físico y químico de Ambiente Canadá que trabajó en el estudio gubernamental, advirtió que la atmósfera sobre el Artico podría volverse mucho más fría a medida que adelgace la capa de ozono sobre el polo norte.

Gran parte de ese enfriamiento se produciría en la estratósfera, donde ocurre el adelgazamiento de la capa de ozono.

En el hemisferio sur, las temperaturas en la estratósfera alcanzan 80 grados bajo cero a fines del invierno, lo cual forma nubes de ácido sulfúrico, ácido nítrico y hielo. Las reacciones químicas dentro de estas nubes son responsables del hueco del ozono en la Antártida, explicó Wardle.

Debido al recalentamiento del planeta, se registra un fenómeno similar en la atmósfera superior del Artico.

"El mismo proceso que causa el recalentamiento de la superficie de las regiones templadas provoca un enfriamiento en la estratósfera del Artico, y probablemente la hará tan fría como la de la Antártida", añadió.

Wardle afirmó que los científicos todavía no saben cómo librarse de las enormes cantidades de CFC que se filtraron a las regiones polares. Desde que comenzaron las investigaciones al respecto en los años 70, la concentración de cloro aumentó 400 por ciento.

"Algunos meteorólogos sugirieron que el cloro podría reaccionar con benceno y propano. Pero si quisiéramos generar la cantidad de hidrocarburos necesaria para eliminar el cloro del Artico deberíamos atravesar la estratósfera continuamente con todos los aviones que tenemos", explicó.

El benceno y el propano se liberan en la propulsión de los aviones.

"Los únicos escenarios que tenemos son de ciencia ficción. Pero la cantidad de gas causante del adelgazamiento del ozono aumentó drásticamente en esta década, y si no hacemos algo al respecto el Artico va a sufrir serios daños en los próximos veinte años", predijo Wardle.

Las imágenes de satélite muestran que también tiende a formarse un área con escaso ozono sobre el extremo nororiental de Asia, en especial en la península de Kamchatka. (FIN/IPS/tra- en/mb/mk/mv/mp/mj/en/98

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