PANAMA: Industriales contra la globalización económica

Comerciantes internacionales se amparan en la globalización económica para practicar dumping e introducir productos subsidiados en perjuicio de la economía de Panamá, acusó hoy la principal organización de empresarios industriales de este país.

El presidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), Alberto Pons, dijo que el descenso de aranceles dispuesto por el gobierno obligó a algunos industriales a abandonar el negocio, mientras otros pasaron a ser importadores o se reconvirtieron para subsistir a los bruscos cambios provocados por los ajustes.

La Comisión de Libre Competencia y Defensa del Consumidor (Clicac) sacó de circulación en septiembre un aceite comestible procesado en Estados Unidos que se estaba vendiendo en el mercado panameño a precios inferiores a su costo de fabricación.

Pons dijo que esto es producto de la reducción de los aranceles de importación a un techo de 15 por ciento para 2.200 productos a partir de enero de 1998, lo cual puso a los industriales ante la disyuntiva "de resistir, transformarse o salirse del negocio".

La nueva política arancelaria, que sólo excluyó a los productos lácteos, arroz y otros granos básicos en la dieta de los panameños, fue una de las condiciones establecidas por la Organización Mundial del Comercio (OMC) para el ingreso de Panamá a esa institución.

Sin embargo, las condiciones que propició la rebaja de aranceles suponen una desventaja para los ineficientes industriales y agricultores panameños que deben competir con mercancías foráneas introducidas a precios de dumping o subsidiadas, acotó Pons.

Un segundo aspecto del problema es el contrabando en gran escala introducido por las fronteras terrestres desde América Central o a través de la internacional zona libre de Colón, ubicada en el litoral Atlántico, a sólo 80 kilómetros de esta capital, anadió el presidente del SIP.

Pons señaló que a principios de 1999 dispondrán del "balance real" de los efectos de la reducción de aranceles para el sector industrial, pero que por ahora ya hay indicios de que las cosas no van del todo bien.

El sector primario (industria y agricultura) presentó nuevamente números negativos al término del primer semestre de 1998, con un decrecimiento de -3,2 por ciento, según datos del Ministerio de Planificación y Política Económica.

En 1997, cuando el producto interno bruto (PIB) del país creció 5,5 por ciento, el sector primario presentó un decrecimiento del 0,1 por ciento.

La industria y la agricultura en su conjunto aportan sólo 20 por ciento del PIB de Panamá, pero representan 35 por ciento de la oferta de mano de obra de todo el país.

Por ahora, según Pons, las primeras víctimas de los ajustes fueron los alrededor de 600 trabajadores de las transnacionales Philip Morris, fabricante de cigarrillos, y la Colgate, procesadora pasta de diente y jabones, que cerraron definitivamente operaciones en el primer semestre de este año.

Las dos transnacionales sustituyeron la fabricación local de esos productos por cigarrillos, pasta dental y jabones manufacturados en otros países del mundo, que ingresarán a Panamá con un arancel de entre 8,5 y 15 por ciento.

La transnacional suiza Nestle anunció el posible cierre de una fábrica de pulpa de tomate en la ciudad de Natá, 180 kilómetros al oeste de esta capital, cuya producción seria suplantada por productos importados para reducir costos.

El presidente de Panamá, Ernesto Pérez Balladares, impulsor de los ajustes económicos iniciados en 1994, admitió durante una reunión con 500 industriales afiliados al SIP que los pasos adoptados con respecto a ese sector fueron "polémicos y difíciles" pero que "no había más remedio'.

El programa de ajustes incluyó la reforma de las leyes laborales y tributarias y la privatización de empresas públicas, entre ellas las de telecomunicaciones y de electricidad.

El presidente advirtió que los resultados de su gestión se percibirán en el futuro cuando, gracias a la libre competencia, el costo de los bienes de consumo final, materiales de construcción y otros contribuyan a mejorar el ingreso real de la población.

Al reconocer que puso a la competencia por encima de otros factores, Pérez Balladares precisó que aunque ésta "en ocasiones se torna feroz y difícil porque tiene caracter internacional y el productor queda obligado a superarse", por otro lado le da al país "perspectivas excelentes".

A pesar de ello, Pons abriga la esperanza de que en el futuro el gobierno "tenga una mejor disposición para solventar el problema" que padece la industria y el comercio local a causa de la brusca reducción arancelaria, la cual de un solo plumazo bajó de un techo de 60 por ciento a 15 por ciento. (FIN/IPS/sh/mj/if/98

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